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A 10 años del terremoto y el tsunami más fuerte en la historia de Japón

El 11 de marzo del 2011 la isla fue azotada por un temblor que dejó más de 20 mil fallecidos y 2500 desaparecidos. Olas de más de 9 metros barrieron la costa. La central nuclear Fukushima se vio afectada

Martes 09 de Marzo de 2021

Era una tarde cualquiera en Japón hasta que a las 14.46 comenzaron a producirse movimientos extraños en el suelo. El lugar donde todo ocurrió está ubicado a 371 kilómetros de la costa de Tokio, pues de un momento a otro los edificios, las casas, las calles y las personas empezaron a temblar cada vez más y luego todo se convirtió en un caos. Un terremoto había sacudido la región de Tohoku, pero no fue uno más, sino que fue uno de 9.1 en la escala de Ritcher. No obstante, lo peor no había llegado aún.

Debido a los grandes y bruscos movimientos de la tierra cuando sucedió el sismo, que en primer momento se dijo que había sido de 8.9, luego de 9 y finalmente de 9.1, el océano Pacífico comenzó a moverse generando oleaje en la costa japonesa. Las olas eran cada vez más gigantescas y produjeron un tsunami que dejó a la región devastada, arrastrando todo lo que tenía a su paso como personas, autos, casas, animales y hasta ocasionó alteraciones en las plantas nucleares de la zona, en particular Fukushima, lo cual pasaría a ser lo más preocupante.

El saldo fue de alrededor de 20.000 muertos y unos 2500 desaparecidos, además de las personas que debieron ser evacuadas debido al peligro de los reactores nucleares. Si bien en la historia de Japón hubo un terremoto que alcanzó los 105.000 fallecidos, el Gran Terremoto de Kanto, sin dudas el que ocurrió en Tohoku fue el peor, sobre todo si se tienen en cuenta las consecuencias en muchos aspectos como edilicios, económicos, sociales y más que nada en cuestiones de salud. Muchos hogares perdieron el acceso a agua potable.

Los efectos de las radiaciones nucleares

No hay dudas que lo más preocupante en aquel entonces era las consecuencias que iba a traer la pérdida de este tipo de gases. Miles y miles de personas debieron ser trasladadas a otras regiones y otras huyeron rápidamente antes de que las radiaciones puedan hacer estragos en sus cuerpos. La central de Fukushima Daiichi fue la más importante en este acontecimiento puesto que empezaron a fallar los sistemas de refrigeración de uno de los reactores, lo que causó fugas que más tarde podrían ser letales o traer diferentes enfermedades causadas por la radiación.

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Actualmente esta zona sigue siendo un área restringida aunque se espera que en algunos años sea vaciada y no queden demasiados rastros de lo sucedido, pues se cree que fue la segunda catástrofe nuclear luego de la de Chernóbil. No obstante, más allá de que en un principio se haya dicho que este desastre fue causado por el terremoto y el tsunami, en julio del año siguiente la Comisión de Investigación Independiente sobre Accidentes Nucleares de Fukushima dio a conocer que semejante suceso fue un “desastre causado por el hombre”, debido a la mala administración del mismo y fallas en el funcionamiento de la planta.

Finalmente, las consecuencias llegaron aunque no en gran escala. Simplemente se supo que un trabajador de la fábrica había sido diagnosticado con leucemia en 2015 y se cree que tiene una relación estrecha con Fukushima y la limpieza de la misma. A su vez, se ha incrementado el porcentaje de niños y adolescentes a los que se les determinó el cáncer de tiroides, sin embargo el Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR) escribió en un informe que realizó que esto podría estar ligado al “uso masivo de modernos métodos de diagnóstico para detectar problemas en esa glándula”.

Hoy en día, y aunque haya costado, la región continúa poniéndose de pie luego de diez años. Se estima que se necesitaron alrededor de 300 mil millones de dólares para poder reconstruir toda la zona que fue afectada por el terremoto y debido a los nuevos planes ecológicos que se están desarrollando en el mundo, Japón sostiene la idea de que para el año 2069 ya no habrá reactores nucleares en la zona, sino que elegirán trabajar por energía sostenible.

Cada jornada del 11 de marzo desde el 2011 se realiza una marcha en conmemoración a aquellos que perdieron la vida en esta tragedia. El año anterior, en 2020 no se pudo realizar debido a que la región estaba plenamente afectada por la pandemia del coronavirus, sin embargo en esta oportunidad se espera que las personas salgan a la calle para recordar a los que ya no están.

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