Ovación
Martes 18 de Abril de 2017

Va aclarando el panorama para el equipo de Montero

El equipo de Montero sumó tres puntos clave en cancha de Temperley y quedó a tiro de la clasificación a la Copa Sudamericana.

En el enorme abanico de posibilidades que pueden aparecer a la hora de análisis en el fútbol, el resultado suele tener un lugar preponderante. Casi todo se mira desde ese lado, aunque con la obligación de meter en la bolsa las cosas que les dan forma. Este Central de a poco va fusionando forma y resultado. A veces se luce, otras sufre más de la cuenta por propias impericias, pero hay algo a lo que no se puede escapar: está tomando una familiaridad más que interesante con los buenos resultados. Este equipo vino ayer a Temperley a buscar esos tres puntos que lo pusieran a tiro de la clasificación a la Copa Sudamericana. Y se fue del Alfredo Beranger con la panza llena por la misión cumplida. También con la tarea para la semana por las cosas que le pasan cuando se expone sin medir consecuencias. Pero será tela para cortar con la tranquilidad de saber que hay otros tres puntos bajo el brazo y una aproximación importante en la zona con la que quiere coquetear.

   En las cinco fechas anteriores, que fueron las que se jugaron en este 2017 y en las que estuvo Paolo Montero como entrenador, Central había cosechado buenos resultados, pero acortado apenas un punto en la pelea por la Sudamericana. Anoche, con el enorme sufrimiento con el que terminó el partido, pudo hacerlo con otros dos. Hoy el canalla mira las posiciones y entiende con claridad que el salto fue importante. Hoy es Lanús que está a dos unidades por encima. Es cierto, Independiente debe dos encuentros, uno de ellos con Talleres, pero tampoco es cuestión de situarse y echar anclas en la cuestión estrictamente numérica. La cosecha sostenida es lo que más brillo aporta, más allá de que sea justamente eso lo que repercute en los números.

   Aquel tropezón en el reinicio del torneo contra Godoy Cruz marcó un mojón. El cambio de chip necesario fue tomando cuerpo y forma, contando incluso con algunas piedras en el camino (la discusión Teo-Ruben, la salida del colombiano, los problemas personales del capitán). Pero contra todo eso fue Central. En realidad está yendo. Porque el camino que resta por recorrer es demasiado. Esto es, quien piense y se base sólo en proyecciones estará equivocado. Esta es una novela que escribe y escribirá capítulos domingo tras domingo (en realidad cuando se juegue). Y la relajación no podrá hacer de las suyas.

   De todas formas hay un presente particular. Que por ahí todavía no alcanza para ilusionar, pero sí para fundamentar estos resultados que hoy se están tornando moneda corriente. Son esos resultados (cuatro triunfos, un empate y una derrota en los seis encuentros disputados, con 13 puntos sobre 18 posibles) los que marcan el horizonte. Y en los que al menos hoy entregan un respaldo importante.

   Mientras eso suceda y la línea se mantenga, el camino a la Sudamericana aparecerá cada vez con mayor nitidez. Porque si la imagen hoy ya no es tan borrosa es producto de los resultados que, de a poco, aclaran el panorama.


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