El diccionario de la Real Academia Española define el avenimiento como "la acción de reconciliarse". Este concepto describe con bellas palabras un evento que supone un ejercicio de redención positivo y bienintencionado, pero que, al igual que el artículo 132 del Código Penal, lejos se encuentra de la cruda realidad.
Una realidad marcada por casos como el de Carla Figueroa, una joven pampeana de tan solo 19 años, con una vida llena de sueños y oportunidades, que fue autorizada por la Justicia a casarse con el hombre que la había violado, y que la terminó asesinando a puñaladas ocho días después de ser liberado.
La misma suerte había corrido la madre de Carla, asesinada por su pareja cuando ella tenía tan solo 8 meses de vida, así como cientos de mujeres que han sido víctimas de un sistema penal que permitía a un violador alcanzar la libertad al casarse con la mujer que violó; libre de culpas y blindado en la legalidad del matrimonio bajo la condición que la propuesta sea "libremente formulada y en condiciones de igualdad". Suponer que puede existir libertad e igualdad entre un violador y su víctima por encima de la protección de la vida de la mujer es claramente ilegítimo y debía ser modificado, ya que bajo ningún concepto podemos admitir que una mujer que ha sido violada puede contar con la autonomía suficiente para absolver a su agresor.
La figura del avenimiento era parte del resabio de un modelo de sociedad patriarcal, responsable de muchos femicidios ocurridos en la Argentina. Según datos del Observatorio de Femicidios Adriana Maricel Zambrano de la Sociedad Civil Casa del Encuentro, el último año fueron asesinadas 237 mujeres, esto es una mujer cada 30 horas. Anónimas y olvidadas, pero con aspiraciones, sueños y toda una vida por delante.
Es imprescindible modificar la ley para que acompañe y fortalezca las transformaciones culturales de nuestra sociedad, y en esta tarea, es fundamental que llamemos a las cosas por su nombre, porque este tipo de crimen no es un asesinato cualquiera, tiene un nombre y ese nombre es Femicidio. Es nuestro desafío trabajar para que se incorpore esa figura al Código Penal, como un paso fundamental en la lucha contra la violencia de género.
El miércoles 21 de marzo, los legisladores tuvimos la oportunidad de derogar la retrógrada figura del avenimiento, absolutamente contradictoria de nuestra Constitución Nacional, de los Pactos, Convenciones y de todos los instrumentos internacionales que nuestro país ha ratificado.
Ese día, usamos la voz que nos dio el pueblo para hablar por cada una de las mujeres, para dejar a un lado las palabras bellas a las que nos remite la definición de la Real Academia Española, y reemplazarlas por palabras justas, para romper con las arcaicas nociones del derecho de propiedad masculina sobre la mujer y, en síntesis, avanzar hacia una sociedad más igualitaria y con más derechos.
(*) Diputada de la Nación