Viggo Mortensen es protagonista de una de las historias más particulares entre las que vinculan Hollywood con la Argentina. El actor tuvo una vida nómade desde su infancia pero esto no le impidió desarrollar su vida artística, sino que le permitió desarrollar su perfil multifacético. Tal vez ser un trotamundos lo ayudó a pasar por tantos papeles distintos y destacarse en cada uno de ellos, desde su icónica interpretación de Aragorn en la fantasía épica del “El Señor de los Anillos” a Tony Lip, el rudo guardaespaldas de "Green Book: una amistad sin fronteras".
Aunque muchos no saben, Mortensen vivió unos años en Argentina durante su infancia. A pesar de haberse ido cuando empezaba su adolescencia, el país y sus costumbres le quedaron grabadas a fuego, tal como sucede con Anna Taylor-Joy. En el caso de Viggo, su pasión por San Lorenzo y el fútbol es más que conocida y se encarga de mostrarla en todas partes del mundo con orgullo: siempre que puede, porta alguna insignia del Ciclón. A su vez, el acento argentino aparece nítidamente cada vez que habla español.
Además de actor, Viggo también es poeta, músico, fotógrafo, pintor y director de cine. Fue nominado en tres ocasiones a los Premios Oscar, en cuatro a los Premios Globo de Oro y una vez a los premios Goya por sus distintas interpretaciones.
Los comienzos de Viggo Mortensen
Viggo Mortensen nació el 20 de octubre de 1958 en el Lower East Side de Manhattan, Estados Unidos. Un lugar donde se entremezclan callejones oscuros con departamentos exclusivos. No obstante, Viggo jamás se sintió muy neoyorquino, ya que con apenas dos años su familia se mudó a la Argentina. Hijo de padre danés y madre estadounidense, su familia se instaló primero en la provincia del Chaco, y más adelante vivieron en Buenos Aires y Córdoba.
Sus padres se conocieron en Noruega y se casaron en los Países Bajos, en una ceremonia luterana. Su familia paterna tenía granjas y una ganadería en Dinamarca, pero su padre prefirió el mundo de los negocios. Una vez que la pareja se separó, cuando Viggo tenía 11 años, regresó con su madre y sus dos hermanos a Estados Unidos, donde no volvió a hablar español hasta casi una década después, cuando volvió a la Argentina.
Debido a las vueltas que dio por el mundo y la amplia variedad de países por los que anduvo, Viggo aprendió danés, árabe y francés, y conoció el ruso, sueco y alemán, además de hablar perfecto español con acento porteño.
De vuelta en su natal Nueva York, estudió Política y Español en la Universidad de Saint Lawrence y al terminar la carrera se fue un par de años a Dinamarca para pensar en lo que de verdad quería ser. Volvió a Manhattan con las ideas claras y se anotó a un curso de interpretación en el Warren Robertson’s Theatre Workshop. En esos primeros años, se dedicó de lleno al teatro, entre Nueva York y Los Ángeles. Allí recibió el Drama Logue Critic’s Award por su papel en la obra “Bent”.
Cómo se hizo famoso Viggo Mortensen
Tras un intento frustrado de actuar en un filme de Woody Allen, su debut en el cine llegó en 1985, cuando interpretó a un granjero amish en la película “Único Testigo”, protagonizada por Harrison Ford. Tiempo después, le llegaron proyectos como “Un crimen perfecto” (1998), con Michael Douglas y Gwyneth Paltrow, o “Retrato de un dama” (1996) con Nicole Kidman y dirigida por Jane Campion.
Su gran oportunidad para consagrarse definitivamente apareció recién en 1997, cuando recibió la oferta de Peter Jackson para formar parte de la saga “El Señor de los Anillos”. Según contó, su hijo Henry Blake, que entonces tenía 9 años, lo convenció de aceptar el papel porque era un gran fan de los libros de J.R.R. Tolkien. Con esta saga de películas alcanzó la fama internacional y quedó en el recuerdo de miles de fans alrededor del mundo por su interpretación de Aragorn.
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A pesar del gran reconocimiento popular y las nominaciones a los Oscar y los Globo de Oro, Mortensen siempre dejó en claro que lo importante para él era hacer bien su trabajo y que la fama siempre sería algo secundario.
San Lorenzo, su gran pasión
A pesar de haber vivido poco tiempo en la Argentina, Viggo Mortensen e llevó consigo un amor eterno hacia el Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Esta pasión lo acompañó a todas partes, formó parte de los grandes sucesos de su carrera y, según confesó, es su “mayor orgullo”. “Es lo único eterno para mí”, dijo Mortensen en más de una ocasión.
El actor es reconocido por portar los colores del Ciclón en prestigiosos eventos internacionales. Mortensen asistió con pulseras, muñecos, escudos y remeras del azulgrana a festivales de cine de la talla de Roma o Venezia, y a varias ceremonias de los premios Oscar.
Una de las escenas más recordadas en este sentido data de 2008, cuando estaba nominado a Mejor Actor por su performance en "Promesas del este", y mostró una bandera de San Lorenzo a cámara después de perder contra Daniel Day-Lewis.
En las alfombras rojas, cuando le preguntan qué diseñador lo vistió, suele responder con jugadores de fútbol referentes de su equipo, como el Bambino Veira. Además de los gestos a la distancia, Viggo viene seguido al Nuevo Gasómetro a ver jugar al club de sus amores. Participó del evento oficial del centenario de la institución, que en varias ocasiones lo reconoció como hincha destacado.
Viggo Mortensen está en Argentina para ver a San Lorenzo
La poesía, el lado menos conocido de Viggo Mortensen
Si bien para muchos es una completa novedad, Mortensen tiene un vínculo de larga data con la escritura. En 2002, fundó Perceval Press, una editorial especializada en libros de arte, poesía y crítica. Y esta faceta también lo vincula con Argentina. A través de su sello, lanzó en 2009 una Antología de nueva poesía argentina, llamada “Poesía de los 90″.
En 2023, publicó en Argentina su propio libro de poesía en español, titulado "Ramas para un nido", a cargo de la editorial de Bahía Blanca Lux/Vox. Este volumen, que presentó en el país, incluye “Lo que no se puede escribir”, otro texto que anteriormente había salido por Perceval Press y no se conseguía en el país.