Turismo

Brasil: Las dunas del placer

Algunas de las playas más bellas del mundo, como Jericoacoara, despliegan sus encantos a lo largo de los 573 kilómetros de litoral que bordea el estado de Ceará. Como ningún otro estado de Brasil, Ceará es dueña de una gran diversidad de ecosistemas y paisajes, desde hermosas playas en la costa hasta los famosos sertones.

Domingo 13 de Abril de 2008

Algunas de las playas más bellas del mundo, como Jericoacoara (elegida por el Washington Post entre las diez más atractivas del planeta), despliegan sus encantos a lo largo de los 573 kilómetros de litoral que bordea el estado de Ceará. Como ningún otro estado de Brasil, Ceará es dueña de una gran diversidad de ecosistemas y paisajes, desde hermosas playas en la costa hasta los famosos sertones (lugares inhóspitos, frecuentemente castigados por sequías, distantes de la costa y los terrenos cultivados). También ofrece cordilleras y ciudades de origen colonial y pintorescas tradiciones culturales e históricas.

Se localiza en la posición más septentrional de Brasil con una población de 7.417.402 de habitantes, una extensión total de146.348 kilómetros cuadrados y una densidad demográfica de 50,68 habitantes por kilómetro cuadrado. El clima es tropical con una temperatura que oscila entre los 25 y 28 grados centígrados durante todo el año.

Su capital, Fortaleza, llamada también "Hija del Sol", figura entre las ciudades más importantes del noreste y del país. Conjuga modernidad y bellezas naturales en una geografía costera que ofrece un mar tibio con dunas caprichosas y un sinfín de playas adornadas de cocoteros. Fortaleza tiene una magnífica infraestructura al servicio del turismo.

Para quienes gustan de la cercanía con el mar están los acantilados de Monte Blanco, con sus arenas coloridas; Jericoacoara, una de las playas más hermosas del mundo, a la vez un área de protección ambiental.

Entre los atractivos que cautivan a los visitantes cabe mencionar la hospitalidad de la población. Y, desde luego, casi no hay lugar en Ceará donde no se coma delicioso. Su culinaria en base a delicados productos del mar, así como sus tradiciones populares de vieja raigambre hacen de Ceará un destino imprescindible.

En ciudades como Iracema es posible hallar expresiones de la idiosincrasia regional en la artesanía, los tejidos a mano, en los quesos y dulces elaborados según antiguas técnicas.

Y como ocurre en todas las ciudades costeras del noreste, la gastronomía marina ofrece todo tipo de tentaciones al paladar. Pescados, mariscos, langostas y gambas recién capturadas son los principales ingredientes.

Otras ciudades de gran interés turístico en Ceará son Aracati, con sus hermosas playas La Luna y la Estrella (Canoa Quebrada); Beberibe (paseos en balsas, playas y dunas); Sobral (Princesa del Norte); y la imperdible Jijoca de Jericoacoara.

Jericoacoara

A 310 kilómetros al oeste de Fortaleza, capital del estado de Ceará, Jericoacoara tiene varias de las playas más bonitas del país y está repleta de dunas y costas rocosas, coqueros y mar de agua increíblemente azul. Las bellezas naturales son tantas que motivaron la creación del Parque Nacional de Ubajara y Jericoacoara, que ocupa gran área alrededor del poblado. Con calles sin pavimentación, la villa conserva el encanto y la rusticidad de una aldea de pescadores. Muchas de sus encantadoras posadas fueron, en el pasado, residencias de los habitantes de la región. Para llegar hasta allá vale la pena utilizar vehículos especiales, capaces de vencer los kilómetros de dunas que separan el lugar de la carretera más próxima; o recorrer las líneas de autobuses que parten diariamente de Fortaleza.

Descubierta en los años 70 por hippies, Jeri, como es llamada, tiene en el turismo su principal fuente de renta. Los turistas brasileros y extranjeros que la visitan tienen la oportunidad de aprovechar las bellísimas playas, hacer excursiones en buggyes por el extenso litoral y velear en las lagunas de aguas límpidas. Al final de la tarde, pueden asistir a la puesta del sol sobre una enorme duna.

Y por la noche, después de apreciar la iluminación nocturna, probar algunas de las deliciosas recetas de pescado y mariscos en los restaurantes locales. Si aún tiene aguante, el turista puede entrar madrugada adentro aprovechando un auténtico forró en la animación de los bares. Quien visita la playa de Jeri no puede dejar de conocer también la ciudad de Jijoca de Jericoacoara, que está a apenas 20 kilómetros, con bellezas naturales y vientos constantes que agradan especialmente a los practicantes de deportes náuticos, como el kitesurf y el windsurf.

Jeri es un lugar quitado del mundo moderno sin ruidos de sirenas, sin tráfico, ni congestionamientos. Un lugar donde las playas llegan hasta donde el ojo puede ver . Hasta hace aproximadamente 20 años, Jericoacoara seguía siendo una típica aldea de pescadores aislada y simple. Un paraíso...

Imperdibles

Playas de Jericoacoara: La playa, junto a la villa, es una bella ensenada rodeada de dunas de arena blanca y coqueros. Tanto hacia el este como hacia el oeste del litoral de la región hay una sucesión de playas semidesiertas. Las aguas del mar son azules y, en varios trechos, extensos coqueros enarcan paisajes paradisíacos. Vale la pena también conocer las formaciones rocosas esculpidas por las aguas y el viento, como la Pedra Furada y la Piscina de la Princesa.

El Parque Nacional de Jericoacoara: es un área de Protección Ambiental. Su mayor atracción es la playa de Jericoacoara, pero el área alcanza también campos, dunas, playas de aguas verdes y el singular afloramiento rocoso denominado Serrote. Diversas especies de aves, algunas de ellas amenazadas de extinción, pueden ser vistas en la región.

Villa de pescadores

Excursión en buggy: Nova Tatajuba, a 36 kilómetros es una villa de pescadores con algunas pocas casitas de pescadores. Fue reconstruida después de que el antiguo poblado, Tatajuba, fue cubierto por las dunas de la región, que se desplazan impelidas por la acción de los vientos. El bugy descapotable circula por la arena: recorre playas, atraviesa el río Guriú en balsa rústica, pasa por enormes formaciones de arena y lagunas buenas para baños. Al final de la excursión, se hace una parada en un bar rústico para deliciosos aperitivos a orilla del mar.

Jijoca de Jericoacoara: En Jijoca están la laguna Azul y Paraíso donde vientos alisios hacen de éste un lugar perfecto para los deportes de vela. El acceso es a través de buggy y vehículos 4x4 que parten de la villa de Jeri. Las lagunas son óptimas para el baño, paseos en kayak y buceo.

Puesta del sol sobre las dunas: Al final de la tarde, mucha gente sube a la mayor duna de Jericoacoara, que tiene alrededor de 30 metros, para observar el poniente.

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