Si, sí, sabemos que a veces Wikipedia no es la mejor fuente, pero en este caso sí es bastante acertada la definición, fue corroborado por personas pertenecientes al mundo BDSM que me dijeron que era bien exacta. Puede ser que les suene más el término de sadomasoquismo (yo lo conocía así previamente), pero está bueno entender que es más grande que el sado.
Es lo que pasa en 50 Sombras de Grey, pero a la vez no, porque en esa película básicamente está todo mal con respecto al BDSM, pero no voy a negar que ayudó a muchas personas a acercarse a este maravilloso mundo de placer. Y tampoco es el foco de esta nota.
Me gustaría comunicar sobre qué debemos entender que hay distintas formas de disfrutar de la sexualidad. Hay tantas formas de disfrutarla como personas. La gran mayoría de nosotros (por no decir todos) fuimos criados con una concepción de sexo más reproductivista, falocentrista, coitocentrista, heterosexual, … El sexo es “previa - penetración - eyaculación”, eso es lo “normal” (entre comillas gigantes porque, ¿qué es lo normal?). Y la posta es que debemos entender que el disfrute de la sexualidad es mucho más grande que la penetración.
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BDSM. Una pareja simula un acto sexual de servidumbre y esclavitud en la 'Sexpo' de Melbourne, Australia
Foto: Mick Tsikas / Archivo agencia Reuters
Entonces ¿por qué hablar del BDSM?
Como dice su definición, BDSM es un término paraguas, es decir que agrupa distintas prácticas pero no quiere decir que tenes que practicar todas. Por ejemplo puede ser que seas masoquista y te guste que te golpeen y humillen, pero el bondage no te gusta (inmovilizaciones), está todo bien, no es que tenes que realizar todas las prácticas sexuales de esa sigla.
Pero en el BDSM hay determinados conceptos que están muy arraigados y que se respetan si o si. Obviamente, imbéciles hay en todos lados, pero en gran parte la comunidad bedesemera respeta las ideas de: consenso, consentimiento, comunicación, negociación y aftercare. Son solo algunas que vamos a tratar en esta nota, no es la totalidad, es un breve resumen.
Vamos por parte
Cuando hablamos del consentimiento es que nos referimos a que siempre que hay una escena BDSM, en donde se lleva adelante alguna práctica sexual, siempre pero siempre se requiere el consentimiento explícito de todas las partes que van a participar. No hay lugar a duda, si no está claro el consentimiento se pregunta. Explícito.
Si, ustedes pensaran que es lo normal, pero la realidad es que en el sexo vainilla muchas veces damos por sentado el consentimiento de la otra parte. Antes de que me olvide, voy a referirme al “sexo vainilla” como lo que la gran mayoría entiende como sexo “normal”, el clásico mete saca. Porque es como cuando vas a una gran heladería y te pedís solo el sabor vainilla. Una forma de decir que en la sexualidad hay muchas formas de disfrutar.
La importancia del consentimiento
En el BDSM es fundamental el consentimiento, es decir un SÍ explícito, seguro y que fue otorgado luego de la negociación. Es una forma de decir que estás seguro y confías en tu compañero. Además no es algo de una vez y funciona para siempre, sino que el consentimiento puede ser revocado en cualquier momento. O sea si hoy te digo que quiero hacer determinada práctica, pero mañana cuando estamos en la habitación para realizarla no me siento a gusto por cualquiera sea la razón, no estoy obligado a realizarla porque ya te di mi consentimiento ayer ¿se entiende?
Nunca hay que asumir nada, ante la duda se pregunta de manera clara: “Che ¿querés que te pegue chirlos con el cinto? ¿Estás seguro que querés hacerlo?”. Claridad.
Pensarán que tal vez son muchas preguntas, pero el consentimiento es una forma de saber que mi compañero o pareja, está preparada para realizar esa actividad, tiene ganas y que ha establecido los límites. Obviamente debe ser otorgado sin presiones, coerciones o reservas. ¿ustedes creen que en todas las relaciones sexuales el consentimiento está claro?
Otra palabra que les nombre fue la de negociación. Como dice la palabra es, justamente, negociar los límites y actividades que se van a realizar. Recuerden que por el hecho que te guste o formes parte del mundo BDSM, no significa que te tienen que gustar todas las prácticas. Entonces ahí entra esta instancia, en donde se charlan desde las actividades que te gustan, las que no te gustan y las que tal vez te animarías a hacer. También se establecen los límites, hasta dónde pueden llegar cada uno de los participantes, y una safeword, una palabra de seguridad, una palabra que cuando alguno de las personas que están jugando la dice, se frena todo automáticamente.
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BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) unas de las tantas formas de disfrutar el sexo
Fuente: @dainisgraveris / Sexualalpha
Hablar para sentir placer
Acá aparece una nueva idea. La idea de entrar y salir de la relación sexual. Esto me parece fantástico, natural y que sin embargo no lo tenemos en cuenta ¿cuántas veces seguiste teniendo relaciones con una persona porque “ya estábamos ahí”? ¿nunca te pasó que durante el “acto” de repente te paso algo por la cabeza que te saco la calentura y querías parar, pero no lo hiciste porque “ya estabas ahí”? Entonces la idea de entrar y salir es hermosa.
En el BDSM cuando se nombra la safeword se frena todo. Se para automáticamente lo que están haciendo. No importa si estás en la cresta de la ola, si tu compañero o compañera dijo la palabra frenas sin ningún tipo de “rencor”.
Esto nos lleva a hablar de la comunicación. Algo tan simple como decir lo que nos pasa. Decir que es lo que nos gusta y que no nos gusta. Decir si algo nos está molestando o incomodando. Nuevamente, como muchas prácticas que se realizan en el BDSM son peligrosas, es necesario estar en constante comunicación entre quienes están participando, para saber si está todo ok o hay algo que incomode, que haga daño, o lo que fuera necesario. Esto siempre me hace preguntar ¿por qué nunca hablamos de lo que nos gusta? ¿por qué muchas veces tenemos vergüenza de decirle a la otra persona que es lo que nos pasa? “Che me gusta que me estimules el ano”, pero nunca lo decimos y simplemente preferimos ir al tradicional mete-saca. Vamos a lo seguro. A ver que le digas a la otra persona, o que le preguntes, no significa que vas a casarte con esa persona, es simplemente conocerla para pasarla bien. En el sentido de que si ambos conocen que es lo que les gusta en el sexo ¡mejor la van a pasar!
Vuelvo a la idea de consentimiento,, y lo voy a repetir siempre que pueda, porque más allá que en las relaciones BDSM siembre haya, por lo general, un rol dominante y otro sumiso, la realidad es que es un intercambio de placer además de poder. Es decir ambas partes quieren disfrutar y pasarla bien, consensúan que es lo que quieren hacer, no es que solo se hace lo que dice el dominante. Es más, algo interesante que me dijeron una vez una amiga sumisa, es que si te pones a pensar en un juego de dominación, quien está recibiendo, por ejemplo, los golpes, quien está poniendo el cuerpo es quien también marca los límites, entonces en cierto punto también es quien está “dominando” la situación.
Y les digo más, muchas veces en las relaciones vainillas se realizan prácticas sexuales que no se preguntan, por ejemplo comenzar a azotar en el culo a tu pareja sin preguntarle si le gusta, o peor aún comenzar a ahorcar eróticamente. El otro día leí una entrevista de una chica que pertenece al mundo del BDSM, en donde decía que conoció un chico en un bar y fueron a tener sexo (vainilla), no era una persona del ambiente. De la nada cuando el chabón estaba sobre ella, la comenzó a ahorcar en plan erótico. La chica comenzó a pensar que si esto pasaba dentro de una sesión BDSM, no habría problema pero la realidad era que estaba mal en ese momento. Ella paró y le dijo: “Che, no hablamos sobre esto. Esto no está bien”.
Con esto me refiero que a pesar que muchas de las prácticas del BDSM pueden ser extremas, las personas que la realizan tienen un fuerte sentido de responsabilidad para con el otre. Por eso antes de sesionar recomiendan juntarse con esa personas varias veces para negociar los términos. Básicamente no conozcas a alguien en un bar y de la nada te dejes atar o golpear.
¿Qué te gusta hacer después de tener sexo?
Otro concepto que me gustaría que conozcan es el de “aftercare”. El cual es una instancia que sucede post sesión, y es casi una obligación en todas las prácticas BDSM, en la cual los participantes tienen un momento para poder atender sus necesidades psicológicas, físicas o emocionales. Esto tiene que ver con que las sesiones son una especie de montaña rusa de emociones, por eso investigando descubrí que es para evitar el a veces llamado “subdrop”, el cual sería un estado de bajón que se produce a raíz del fuerte aumento de la adrenalina y endorfinas que puede dejar vulnerables a los participantes.
Es un momento hermoso que puede ser desde fumar un pucho, bañarse, dormir, abrazarse o simplemente quedarse callado. Es diferente para cada persona, entonces la mejor manera es ¿adivinan? CHARLANDO. Es decir que se consensua y charla previamente.
Esta nota es simplemente un breve resumen y no es la verdad absoluta. Piénsenlo como una introducción. Siempre recomiendo que si les interesa y quieren comenzar a meterse en este maravilloso mundo, lo mejor es informarse y acercarse a las comunidades en donde pueden recibir la mejor información para hacerlo de la manera más linda y segura posible. Si quieren tomen esta nota como el inicio a expandir su placer, siempre es lindo experimentar nuevas sensaciones.
(*) Nicolás Eliceche es periodista porno. Trabaja en radios y portales webs de Rosario y otras ciudades. Escribe sobre sexualidades rompiendo los estereotipos de 'normalidad'…