"La canción dice que el amor es más fuerte, y es verdad", afirma Pablo Ramos —recordando el tema de Ulises Butron para la película "Tango Feroz"— casi al comienzo de la entrevista con La Capital. El autor llegará este jueves a la Feria del Libro Rosario con dos libros: "El hambre y el Arcángel", un adiós a su amigo el músico Gabo Ferro fallecido hace cuatro años, y "Antonia", un conjunto de poemas ilustrados por su hija. Ambos tratan del amor, sea entre dos amigos o de un padre a su hija, y quizás entre ambos resuman el presente de un narrador que, dice, se empeña por ser "un escritor necesario".
Ramos está sentado en un bar de la zona del bajo, es casi mediodía y toma un té con una medialuna. Habla mucho, cuenta chistes, reversiona canciones, cuestiona el rumbo del país en las numerosas veces que algún pibe se acerca a vender medias o pañuelos de papel, saluda amigos que se acercan al bar. Y putea, mucho, pero pide que esas incorrecciones se quiten de la nota. Hace todo casi al mismo tiempo. No es fácil seguirle la conversación, pero quizás eso sea parte del encanto.
El autor de la trilogía "El origen de la tristeza" (2004), "La ley de la ferocidad" (2007) y "En cinco minutos levántate María" (2010), entre muchos otros libros, viene de un año tan vertiginoso como sus palabras. Él lo enumera así: "Armé Dislexicos, una orquesta de rock con nueve músicos extraordinarios, saqué un disco en el que hacemos temas de Gabo, saqué dos simples, saqué el libro de Antonia y el de Gabo". Después remata cambiando la letra de la estrofa de otra canción: "Quiero que cuando el mundo tira para abajo, como dice Charly, imaginen a Milei con Yuyito en la cama".
"El hambre y el Arcángel" (Alfaguara) es "la carta a un amigo que ya no es posible tocar ni abrazar, pero que se sigue amando", como lo define al comienzo del texto. Entre 2007 y 2010, Ramos que estaba participando de unas becas para residencias artísticas en Berlín (Alemania) y Ferro desde Buenos Aires y otros lugares compusieron un disco que se llamó "El hambre y las ganas de comer". El libro recupera el intercambio de mails y cartas entre ambos autores y la historia de las trece canciones que forman el CD que se editó hace 14 años.
Embed - Gabo ferro - El hambre y las ganas de comer (2010) - Disco Completo
"Antonia" (Listo Calisto) es un libro que reúne poesías y dibujos que acompañan el crecimiento de una niña de diez años, a quien le gusta dibujar, jugar al hockey sobre patines y que comparte sus días con dos medios hermanos, una perra y una gata.
—El libro sobre Gabo es una extensa carta, pero pienso que bien le cabría la definición de Juan Villoro, cuando comparaba la crónica periodística con un ornitorrinco, un animal extraño. ¿Por qué elegiste ese género?
—Es una carta. Y puede ser, porque creció, que también parezca otra cosa. Tenemos que salir de la costumbre de querer meter un libro en un género. Pero hay un género acá que es el epistolar, que lo elegí a priori, porque empezó a crecer. No era un libro. Nunca lo que yo escribo es un libro.
—¿Qué era?
—Llevo un diario personal desde toda mi vida y lo encaro como una carta, le hablo al diario, le digo: querido diario. Las cartas tienen una estructura: el saludo, el motivo de la carta, el desarrollo y la despedida. Esa forma me permite ampararme. Porque la escritura es un sistema, que está amparado en una estructura, pero sostenido por la motivación. La motivación es hablar de que mi amigo no está muerto, de que para mí la muerte no existe y exponer mis razones. Él era anarquista y ateo, yo soy católico y peronista. Y en esta comunión, en estas conversaciones con Gabo, habían quedado algunas cosas pendientes. Es una carta que empiezo como para mí y que empieza a crecer. Por eso un ornitorrinco me parece bien, porque tiene patas de pato, pico de no se qué... Es un bicho rarísimo, una broma de Dios.
Letra y música
En el libro, la larga carta a su amigo incluye también los intercambios de mails recuperados de una vieja cuenta de Yahoo!, una cronología de las trece canciones que forman el disco y algunas ideas sobre Dios, la amistad, la vida y la muerte. "Una vez terminado el libro —cuenta Ramos— surgió otro problema: el dilema moral de publicarlo o no. Hablé un montón con Silvio, el viudo de Gabo, le pregunté si tenía derecho a publicar los mails él me dijo: este es tu Gabo, el libro me encanta, tenés que publicarlo. Es el único aval que precisaba.
—Una cosa que llama la atención del libro es el trato amoroso entre ustedes, algo que generalmente no se ve en las relaciones entre varones...
—Es que el libro es una historia de amor. Algunos periodistas morbosos están preocupados por la relación que tuvimos y es tan lamentable como el machismo subrepticio en una persona culta. Me preguntan: ¿hubo algo más? Me parece ofensiva la pregunta. Pero fue una amistad.
—Ya eras amigo de Gabo y hacías música antes de hacer el disco, pero todo lo que pasó después tiene mucho de azar, ¿no?
—Siempre quise ser músico. Mi abuelo era cantor de tangos. Tengo muchos amigos músicos, que son unos genios, los escucho tocar y me deprimo. Como no pude ser el músico que quería ser, soy escritor. Eso me sale más o menos bien, pero sigo tomando clases de canto, toco bien la guitarra. Después, es cierto, hay mucho de azar. Es impresionante la historia, me pasan todo el tiempo esas cosas. El título del disco surgió de una persona que no conocemos, pero que le dijo a Gabo que tenía dos artistas que lo habían acompañado en los peores días de su vida; dijo: usted y un tal Pablo Ramos. Y cuando Gabo le dijo que estábamos haciendo un disco suyo le respondió: uh, se juntaron el hambre y las ganas de comer. Gracias a ese título salió el disco. También fue azaroso cómo llegué a lograr la beca en Berlín. Gabo me alentó a presentarme: éramos 1.700 escritores, yo quedé sexto y había cinco becas. Pude viajar porque falleció quien quedó quinta.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
El escritor y la vida
La entrevista se interrumpe nuevamente porque entra un pibe vendiendo medias. "Es increíble que haya un millón y medio de pibes que tengan hambre en este país", se queja Ramos, y recuerda la paliza que recibió en 2001 de manos de la Policía y las charlas de las que participó durante la última campaña electoral. "Ahora sólo milito escribiendo", dice, y afirma que "ni la voluntad, ni las ideas, ni la inteligencia nos llevan a ningún lugar, el amor puro sólo podrá salvarnos". Apenas eso.
"Voy a ese lugar cuando escribo. Al de esas cosas que no se dicen, pero se piensan. A ese lugar donde nos hacemos los boludos y las boludas y lo ponemos en un rinconcito para no mirarlo. Es eso lo que no soporto de la sociedad: el discurso muy elevado de quienes nos consideramos progresistas y una realidad repugnante. Hay un escritor francés que contrató editores para no molestar a nadie con lo que dice, para que su discurso vaya por el camino que no molesta a nadie. No necesitamos a ese escritor nosotros. No digo que yo sea un escritor necesario, pero trato de serlo. Jugándomela y cosechando enemigos, y amigos también. Pero, ¿quién quiere ser queridos por todos?".
Pablo Ramos se presentará este jueves, a las 17.30, en el Auditorio Angélica Gorodischer del Centro Cultural Fontanarrosa (San Martín 1080). El autor estará acompañado por Federico Tinivella y Bernardo Bonacalza. La entrada es libre y gratuita.