La vida de Brian Daniel Oviedo tuvo un desenlace trágico pero a la vez habitual, al menos en los últimos años en el departamento Rosario. No es la primera vez que un chico desaparece y a los pocos días su cadáver es encontrado en algún descampado con signos de la violencia sobre su cuerpo, generalmente heridas de balas. Ahora para la familia de Brian, que tenía 18 años, todo es dolor y también desconcierto: les queda saber por qué se lo llevaron de una fiesta y lo mataron a balazos.
Brian trabajaba de mozo en el salón Metropolitano de Rosario, donde le habían asegurado que en febrero iba a quedar efectivo. A la vez cursaba la secundaria en la Escuela 364 “Soldado Aguirre”, cerca de su casa de Pasaje 4 al 2100 en Villa Gobernador Gálvez. Los vecinos de esa cuadra hablaron con La Capital y describieron a un pibe educado, que se lo veía cuidando a sus hermanos: él era el mayor de 7.
Lo que deja este caso -un homicidio brutal que da cuenta de una planificación y ejecución a sangre fría- es que los entramados de la violencia callejera no son tan lineales. Que “un pibe educado” puede meterse en un problema o rozar algún conflicto que sea suficiente para borrarlo del mapa y asesinarlo en un camino rural para después dejar el cadáver tirado ahí, descomponiéndose en el calor de enero hasta que alguien lo encuentra.
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“Acá en la casa y con nosotros era un pibe muy bueno, atento y educado. Pero acá, de lo que pasa en la calle yo no puedo asegurarte nada, porque viste cómo es la calle hoy”, dijo una vecina a La Capital. En esa deducción se halla la certeza de que los jóvenes de los barrios populares del departamento Rosario transitan su vida por caminos tan sinuosos como a la vez son de complejas las tramas de la violencia. No alcanza con la contención familiar, con la escolarización o el trabajo: en cualquier momento alguna decisión tomada o algún hecho fortuito puede provocar un vuelco rotundo en esa vida que de repente llega a un punto final trágico como en este caso.
El recuerdo
Este miércoles por la mañana desde el Ministerio Público de la Acusación confirmaron que el cadáver hallado el martes en un camino rural de Alvear era Brian. Algo que sus familiares ya habían deducido, no solo por cómo se habían dado los hechos sino también porque habían reconocido algunas prendas de aquel cuerpo. Después de la confirmación la mamá y el papá del chico partieron rumbo al Instituto Médico Legal para buscar el cuerpo y poder velarlo.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
“Ahora ya está, queremos que se termine esto de una buena vez. Queremos despedirlo tranquilo”, apenas alcanzó a decir un familiar del chico en la puerta de la casa de Pasaje 4. Los hermanos de Brian, sus abuelos y otros familiares se reunieron ahí para acompañarse. Dijeron que no podían decir nada más, que sobre lo que pasó con el chico no saben nada más de lo que ya se conoció públicamente. Sobre la vida de Brian, dijeron, los vecinos podrían contar quién era. Ellos prefirieron refugiarse en el silencio lógico con el cual se expresa el dolor pero también, probablemente, el miedo.
Los vecinos de la cuadra de la casa de los Oviedo hablaron de un pibe bueno, al que siempre veían cuidando a alguno de sus hermanos más chicos. “La última vez que lo vi estaba sentado en un sillón en el techo con el celular. Después no lo vi más”, contó María, abuela de unos amigos del chico. “Era un pibe muy educado, yo como vecina nunca tuve problemas. Tampoco acá se veía que hiciera junta como suelen hacer los pibes”, agregó la mujer.
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“Yo tengo nietos, juegan al fútbol, trabajan, los hablamos mucho para que tengan cuidado porque hoy es así, no se sabe cuándo se pueden meter en algún lío”, contó. Resulta difícil dimensionar cómo impacta un hecho así en la comunidad cercana a la víctima: es que generalmente afecta en sectores populares, lo cual delimita la problemática y a la vez la distancia de otras realidades en la que estos casos solo trascienden como noticias de hechos que ocurren en lugares lejanos y con nombre desconocidos. Pero en el barrio es distinto, los nombres y las historias no se olvidan tan fácil. Sin ir más lejos a metros de la casa de Brian hay una pintada de un pibe asesinado en 2017. Axel Brian Romero tenía 16 años cuando lo mataron a tiros y hoy un mural con su cara y una visera roja que lleva su nombre es una suerte de epitafio a la vista de los vecinos.
El hecho
A primera hora de la madrugada del domingo Brian Romero fue al cumpleaños de una chica en una casa del barrio La Esperanza. Desde ahí, aseguraron testigos, se lo llevó por la fuerza un hombre que después lo subió a un auto. Brian había ido con amigos, pero por ahora todo es silencio. Con ese dato los familiares hicieron la denuncia de búsqueda de paradero, hablaron con los medios y aguardaron novedades de parte de la fiscalía hasta que el martes al mediodía los llamaron para avisarles que habían encontrado un cadáver.
En un camino rural aledaño al club Renato Cesarini, en Alvear, apareció un cadáver con balazos y vainas servidas a su alrededor. Hasta ahí fueron los familiares a ver ese cuerpo en estado de descomposición y reconocieron a Brian por un cinto, un pantalón y otras prendas. Este miércoles mediante la autopsia de rigor en el Instituto Médico Legal se confirmó que se trataba del chico.
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El padre de Brian Oviedo, desconsolado tras reconocer el cuerpo de su hijo en un camino rural de Alvear.
Foto: Celina Mutti Lovera.
Hasta el momento de ir a reconocer el cuerpo solo supieron lo que algunos amigos de Brian se animaron a contar cuando al amanecer del domingo fueron a avisar a la casa que un hombre se lo había llevado por la fuerza. Entonces comenzaron la búsqueda artesanal: el padre del chico y su cuñado recorrieron barrios de Villa Gobernador Gálvez y de Rosario, como Las Flores o La Granada. Alguien le había dicho que las personas que se llevaron a Brian son de este barrio del sur rosarino.
En esa búsqueda de reconstrucción de lo que había pasado con Brian a su padre le dijeron que la noche de la fiesta en la que desapareció el chico vieron a un auto pasar por ahí varias veces junto a dos motos. Entre el miedo y el desconocimiento de posibles testigos, al menos públicamente, hasta el momento no trascendió información sobre el posible contexto que determinó el crimen de Brian. Desde la fiscalía se inició una investigación que lleva adelante el fiscal de Homicidios Alejandro Ferlazzo. Por ahora solo hay medidas en curso para intentar esclarecer el periplo que terminó con Brian Oviedo asesinado de al menos dos balazos, uno de ellos en la cabeza.