Recibir el diagnóstico de un tumor o un quiste en el páncreas genera, casi siempre, la misma primera reacción: miedo. Es comprensible, porque la cirugía de páncreas está entre las más complejas de la medicina. Pero conviene aclarar algo desde el principio: no todo quiste o tumor pancreático necesita operarse. En muchos casos alcanza con un seguimiento periódico, y es un equipo médico experimentado el que evalúa, paciente por paciente, cuándo la cirugía es realmente la mejor opción. Cuando sí lo es, hoy existe una alternativa que cambió la forma de operar el páncreas: la cirugía asistida por robot.
Qué es la cirugía robótica
Conviene aclarar algo de entrada, porque suele generar confusión: el robot no opera solo. Es una herramienta que el cirujano controla en todo momento, sentado en una consola, moviendo brazos mecánicos que replican sus manos dentro del abdomen del paciente con una precisión y un rango de movimiento que la mano humana, por más entrenada que esté, no puede igualar. La visión también es distinta: en lugar de ver el campo quirúrgico a simple vista o a través de una cámara convencional, el cirujano trabaja con una imagen en tres dimensiones, ampliada muchas veces su tamaño real.
Por qué el páncreas es un caso particular
El páncreas es un órgano ubicado en un lugar muy profundo del abdomen, rodeado de vasos sanguíneos grandes e importantes y de otros órganos vitales. Operarlo por vía convencional, con una incisión grande, implica un trauma quirúrgico considerable: mucho dolor postoperatorio, una recuperación lenta y un riesgo de complicaciones que no es menor.
Con la asistencia robótica, en cirugías como la duodenopancreatectomía (la resección de la cabeza del páncreas, una de las operaciones más exigentes que existen) o en las resecciones de cuerpo y cola de páncreas, se puede trabajar con incisiones mínimas. Esto no es un detalle estético: significa menos sangrado durante la cirugía, menos dolor después, una recuperación más rápida y, en muchos casos, una internación más corta.
Qué aporta la cirugía robótica en la práctica
Es importante ser honesto con la comunidad: este tipo de cirugía no elimina los riesgos propios de operar el páncreas, que sigue siendo un órgano delicado y técnicamente exigente. Lo que sí ofrece (explican los especialistas, a partir de la evidencia disponible y de la experiencia acumulada en los centros que la realizan de forma sistemática) se resume en cuatro puntos:
Mayor precisión en la disección alrededor de vasos sanguíneos críticos, algo especialmente valioso en tumores cercanos a estructuras vasculares importantes.
Menor sangrado durante la intervención, en comparación con la cirugía abierta tradicional.
Recuperación más rápida, con menos días de internación y un retorno más temprano a las actividades cotidianas.
Menor dolor postoperatorio, al tratarse de incisiones pequeñas en lugar de una apertura amplia del abdomen.
Una decisión que se toma caso por caso
Cada caso de patología pancreática, sea un quiste o un tumor, tiene sus particularidades: el tamaño, la ubicación, la relación con los vasos sanguíneos y el estado general del paciente determinan si la vía robótica es la más adecuada o si conviene otro abordaje. Esa decisión la toma el equipo médico tratante, evaluando cada situación en particular.
En Rosario, el equipo de Cirugía Hepatobiliopancreática forma parte del Programa de Cirugía Robótica de Grupo Oroño, lo que le permite ofrecer esta alternativa en patologías que antes solo se resolvían con cirugías mucho más invasivas.
Un equipo de trabajo con tecnología de punta
Vale la pena remarcar que la cirugía robótica no reemplaza al equipo médico: lo complementa. Detrás de cada intervención sigue habiendo un grupo de cirujanos formados específicamente en patología pancreática, un equipo de anestesia, instrumentadoras quirúrgicas, especialistas en diagnóstico por imágenes y, en muchos casos, gastroenterólogos y ecoendoscopistas que participan del diagnóstico previo.
En Grupo Oroño, ese trabajo se sostiene en la Unidad de Páncreas y en la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática, equipos con amplia experiencia en esta patología y en la toma de decisiones quirúrgicas de cada caso en particular.
*Asesoramiento: Dr. Javier Crisci, Dr. Lisandro Bitetti, Dr. Juan José Boretti, Dr. David Biagiola y Dr. Prof. Jorge Ciribe. Cirujanos de la Unidad de Páncreas y de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática de Grupo Oroño.*
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