"Antes de Salir", el programa que conduce, ya cumplió 11 años, y ella está al frente desde el envío número uno. Ahora, con un equipo renovado y mucho más numeroso que en aquellos primeros tiempos, asegura que lo sigue disfrutando como el primer día.
Aunque la conversación pasa por un montón de lugares, y sin dudas está contenta con el trabajo que hace, Agostina Cialdella se apasiona muchísimo cuando habla del amor, de las emociones, de su marido, sus hijos, sus amigas y su familia.
Así que allá vamos. A descubrir un poco más sobre esta periodista que acompaña a los rosarinos y gente de la zona, cada mañana.
-Te describiste como muy enamorada de la vida, del amor, ¿cómo fue la historia con tu marido?
-¡Linda! Me casé con todo, ¡con todo!, yo quería la fiesta, el registro civil... (se ríe). Nos casamos en 2018, el 8 de octubre, después de dos años de novios. En realidad, la historia empezó en 2012 pero formalmente nuestra primera cita fue en mayo de 2014, ahí arrancó nuestro noviazgo y convivencia, no nos separamos nunca más...
-Sos de establecer vínculos fuertes...
-En verdad soy una enamorada de la vida, de sus pasiones, sus emociones, me encantan los momentos, y adoro las historias y especialmente las de amor. Siempre creí en un amor. De chica me imaginaba construyendo algo así. Me gustaba las pelis, los libros de amor, que una amiga me cuente lo que le está pasando. Confío en eso, en la construcción de esos vínculos basados en esas sensaciones fuertes y hermosas. Con Milo (se llama Emiliano, pero todos lo conocen así) hemos sostenido ese tipo de relación. Además quería, deseaba tener hijos. Y todo se fue dando así.
-Tenés dos niños, pequeños...
-Así es, y creía que iba a tener como mínimo tres pero con el segundo ya empecé a pensar diferente. A mí me fascinan las familias numerosas. Somos dos hermanos pero del lado materno tengo muchos primos. Amé toda la vida las mesas grandes llenas de gente, la casa de puertas abiertas. Eso re italiano me encanta. Una vez escuché en una reunión una frase que dijo un amigo: "Mínimo dos, máximo dos" y esa definición me quedó grabada.
-¿Naciste en Rosario?
-Soy rosarina, de la zona centro. Fui a la primaria al Edmondo De Amicis y la secundaria la hice en la Cristóforo Colombo, la cosa tana muy marcada. Del lado materno y paterno estaba presente. De alguna manera, ellos eligieron eso y a mí me gustaba y me gusta.
-¿Buena alumna?
-De las que se caracterizaba por ser perseverante. Muy entusiasta también. Era aplicada, es cierto. ¡Me encantaba ir a la escuela! Cuando algún día no iba por alguna razón me enojaba bastante. La pasaba re bien, por eso no me lo quería perder por nada. Además hacía muchas actividades extra. De todo. Hice inglés, hockey, danza (todos los ritmos imaginables como hip hop, latino, contemporáneo), teatro, comedias musicales. Súper movediza. Y aunque en mi casa lo alentaban yo iba feliz. De todas maneras estar en casa era algo que también disfrutaba, había unos "breaks" durante el día...Éramos bastante familieros.
-Y transmitís eso a tus hijos...
-Con mis hijos estoy más calmada en ese sentido. Trato de que no tengan tantas cosas. Creo que está bien que tengan actividades en su día pero al ser muy chicos todavía los preservo más y defiendo más su tiempo libre. Que no haya una sobrecarga. No sé más adelante, preadolescentes, pero ahora me gusta que pasen tiempo en casa.
-¿Te imaginaba siendo periodista?
-Cuando era muy chica quería ser bailarina. Iba a danza desde los 4 años y flasheé con los escenarios, el movimiento, bailar, actuar, ¡lo amaba! Estudié con Cristina Prates, Ana Varela. Y cuando fui creciendo si bien me fascinaba empecé a sentir más curiosidad por el periodismo. Recuerdo estar viendo en la tele una serie que era "Primicias", de PolKa (allá por el año 2000) donde había muchas escenas en una redacción. Y pensé: quiero hacer esto, me entusiasmó la adrenalina de la noticia, la verdad, investigar, estar atrás de lo nuevo. Y si bien no hice periodismo gráfico me di cuenta de que era lo que quería para mi vida.
-¿Cómo empezaste en los medios?
-Mis comienzos en esta carrera fueron hace un montón (se ríe). Empecé estudiando Comunicación Social pero a los pocos meses de estar en la facu ya trabajaba. Me metí en esto muy rápido. Carlitos Vilarrodona y Eduardo Conforti me abrieron las puertas en la FM Tango. Al año siguiente, en la misma emisora, hacíamos con mis amigas de Comunicación algunas participaciones. Un año después, Carlos me comenta que en Radio 2, donde trabajaba, me podía sumar. Fue realmente muy generoso, el que me introduce en este mundo. Ahí entré haciendo el resumen de noticias. Una cosa llevó a la otra. Araceli Colombo estaba de jefa, en un momento me pregunta si puedo reemplazarla unos días. Y yo decía que sí a todo: ¡estaba enloquecida, fascinada, no me importaba si eran turnos triples, quería hacer eso y lo que me ofrecían me deslumbraba! En esta elección vocacional y profesional me mantiene eso de descubrir, de no perder el asombro, de poder escuchar historias y universos que no son los tuyos. Eso de caminar por terrenos que no son los conocidos...
-¿ Y actualmente?
-Me sigue pasando cada día. Y te diría que en lo laboral pero también en la vida. Eso de absorber cosas, experimentar sensaciones, emociones, escuchar. Me doy cuenta que facilito que eso suceda, en el sentido de que abro mi cabeza, mi corazón, la charla con la gente, ver por dónde anda la cosa. Más allá de la formación, de lo que te va dando la experiencia dejo un lugar a esa sorpresa para que lo nuevo tenga un lugar. La intuición también tiene un rol en esto. Soy intuitiva. Pablo Franza, sin dudas una de las personas que más admiro en este medio, él me habilitó siempre esa parte, que no tiene una palabra, una definición, es eso que dejás que suceda...no tener todo bajo control.
-Contame algo más de tu trayectoria laboral...
-En la radio estuve 8 años. En un momento era productora del equipo de Luis Novaresio y Nacho Suriani. Fueron años muy lindos de muchísimo aprendizaje, con la Toti Colombo. De todos ellos aprendí. Hasta que en 2011 se hacen un montón de cambios y me llaman para laburar en el canal. En ese momento era para producir lo que era "De 7 a 9". Ahí ya paso directamente al canal. Y hacía algunas cosas en la producción de "De 12 a 14". Ocasionalmente cuando se necesitaba iba a exteriores. ¡Era tan joven! Esa versatilidad me gustaba. De algún modo pienso que el periodista tiene que poder hacer de todo en el marco de su trabajo. En este recorrido, ahora que lo pienso, hice un montón de actividades...Y eso fue genial. Me ayudó a tener mucha práctica en este oficio, saber chequear, corroborar, en definitiva, hacer periodismo.
-¿Eras de las que se mandaba sin temor?
-Mmm. Las primeras veces que salí a la calle, estando en radio, por ejemplo, tuve miedo, no lo voy a negar. Mi primer móvil fue para el programa de Nacho y cuando terminó lo mío me bajó la presión. Y con la tele igual, había cierta tensión y adrenalina, lo bueno es que lo superaba y quería más de eso. De a poco me fui poniendo más canchera.
-Me constate que amabas los escenarios...
-Y sí, me encantaban...eso de la exposición. En realidad te cuento algo: yo soñaba con ser corresponsal de guerra. En mi familia me decían que de ninguna manera, pero siendo joven tenía esa idea. Obviamente uno va transitando la carrera y te lleva por distintos lugares.
-¿Cómo se dio lo de conducir un programa, que ya lleva más de una década al aire cada mañana?
-En esos primeros tiempos ni imaginaba la posibilidad de la conducción de un programa. No tenía un objetivo definido. Si me preguntás ahora mismo lo que viene y no te lo sé decir. En la vida está clarísimo: deseo ver crecer a mis hijos felices, seguir haciendo muchas cosas con mis amigas, que esté bien mi familia, pasar mucho tiempo con mi marido. Ahora, en lo laboral, no lo sé. Prefiero que se vaya dando, como sucedió de alguna manera. Mirá, si pienso en "Antes de Salir", venía de un verano de hacer el móvil en la calle. En noviembre había terminado de salir al aire el programa "De 7 a 9" en el que estaba de productora. Llega febrero o marzo (2012). Me encuentro en el canal con Iliana Luetic que era la conductora y me cuenta que se iba a Buenos Aires porque estaba enamorada de Martiniano Molina. Ahí, no sé qué pasó, no había nada en marcha...pero pensé que si armaban algo nuevo quería estar. Me generó ansiedad y alegría. Al mes de eso, Franza me llama y me cuenta lo de "Antes de Salir". Que me querían para la conducción. ¡Fui socia fundadora! (se ríe).
-¿Qué es lo que más te gusta de Antes de Salir?
-Es un programa adorable, que me encanta hacer. Fue creciendo, cambiando el equipo, pero la esencia se mantiene intacta. Creo que se logra un clima especial, muy adecuado para esa hora de la mañana. El equipo inicial al aire era Pablo Montenegro y Juan Pedro en el móvil, en Corrientes y Córdoba. En ese comienzo entrábamos al canal a las 5. Ahora al menos es 5 y media.
-Cómo es eso de arrancar tan temprano...
-Me levanto a las 4 y media hace 18 años. Y sin dudas es lo más duro de todo esto. No me acostumbro del todo. Con los chicos chiquitos, recién nacidos fue muy bravo y los embarazos y lactancia, ¡Ufff! Pasé todas las etapas de mi vida levantándome a esa hora, soltera, casada, con hijos, enferma, qué se yo. Casi dos décadas viviendo con esos horarios. Si puedo me voy a dormir a las 9, ó 9 y media. Tiene sus cosas sin dudas pero te aseguro que soy feliz haciendo este trabajo.