Es el último que ingresó al gabinete de Maximiliano Pullaro. Y no lo hizo en un lugar marginal. Estará al frente del ministerio de Gobierno e Innovación Pública, uno de los nervios más sensibles de la gestión. Fabián Bastía, de él se trata, tendrá a su cargo una cartera XL responsable, entre otras tareas, de relacionarse con una Legislatura que estará controlada por Unidos pero con la que también tendrá que negociar.
Bastía nació en La Mora, una pequeña localidad del departamento San Justo. Cumplió 58 años el mismo día que Pullaro rompió la barrera del millón de votos y se convirtió en el gobernador más votado de la historia de la provincia: el 10 de septiembre.
Durante 33 años trabajó en su estudio jurídico, siempre en el ámbito del derecho privado: civil y comercial, laboral y de familia.
Entre 2007 y 2015, en los dos primeros gobiernos del Frente Progresista, fue subsecretario Legislativo del Senado. Primero con Griselda Tessio, luego con Jorge Henn.
“Tuve la suerte de compartir un Senado espectacular. Griselda Tessio era una biblioteca en todo, y tenías pesos pesado como Juan Carlos Zabalza, Felipe (Michlig), Juan Carlos Mercier, Ricardo Spinozzi y Alcides Calvo”, recuerda Bastía en diálogo con La Capital.
Por aquellos años conoció a Pullaro, que trabajaba como secretario del bloque de diputados provinciales de la UCR.
Entre 2015 y 2019, cuando Bastía era vicepresidente de la EPE y Pullaro ministro de Seguridad de Miguel Lifschitz, el vínculo se hizo más fluido. No sólo con el gobernador sino también con el núcleo que lo acompaña desde hace más de dos décadas: su hermano Martín y el futuro ministro de Producción, Gustavo Puccini.
Bastía se autodefine como un “hombre de partido” y asumió distintos cargos en la UCR provincial. Al igual que Pullaro es socio fundador del Nuevo Espacio Organizado (NEO). Es la corriente radical nacida en 2015, que agrupa al grueso del radicalismo territorial y tiene a Michlig y al exvicegobernador Carlos Fascendini como referentes históricos.
En los últimos cuatro años el futuro ministro de Gobierno fue diputado provincial. Es vicepresidente del bloque de la UCR encabezado por Pullaro y ocupa un asiento en la comisión bicameral de Acuerdos. Se trata de un espacio de poder clave en la provincia: es una parada obligada en el circuito de designación y remoción de funcionarios del Poder Judicial.
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Integrante del primer anillo de confianza de Pullaro, Bastía acompañó al gobernador electo en su viaje a Washington y Nueva York, donde el sucesor de Omar Perotti se reunió con autoridades de organismos multilaterales en busca de créditos para distintos proyectos. Hasta la semana pasada el legislador radical sonaba para presidir el bloque de la UCR en Diputados pero pasaron cosas: Felipe Michlig decidió quedarse en el Senado y obligó a Pullaro a buscar reemplazante al filo de la presentación del gabinete.
Ahí se abrió la vacante que ocupó Bastía. “Fabián trabaja 24x7, conoce las dos alas de la Legislatura, como abogado ha litigado mucho tiempo y es un hábil declarante. No va a tener miedo de pelearse con un juez o con un dirigente político para defender a Maxi. Tiene su gran oportunidad, está en el momento justo”, dicen desde el entorno de Pullaro, donde también reconocen las habilidades como armador del futuro titular de la cartera política.
Territorialidad y cercanía
Tras la derrota contra Carolina Losada en 2021, Bastía se dedicó a recorrer las ruta nacional 11 y la ruta provincial 1 y armó las redes de apoyo a Pullaro en los departamentos Garay, San Javier y General Obligado. El trabajo dio sus frutos: a la banca del hombre fuerte de Obligado, Orfilio Chacho Marcón Unidos sumó otros dos asientos.
Es parte de la impronta que quiere imprimirle al ministerio: territorialidad. “Vamos a tener mucho contacto con lo que pase en las ciudades, en Rosario en particular”, remarca Bastía.
Y agrega: “Vamos a trabajar muchísimo, ya le dije a mis secretarios que vamos a ser los primeros en llegar y los últimos en irnos. También vamos a tener mucha proximidad con la planta y mucha austeridad”.
Bastía asegura que habrá diálogo pero también firmeza. “No vamos a hacer nada a los empujones, pero vamos a cumplir con lo que venimos a hacer, no vamos a dejar el contrato electoral en la puerta de la Casa Gris”, avisa.
Tendrá a su cargo un ministerio extra grande. Si bien el área Justicia pasará a Seguridad, su cartera absorberá a prácticamente todas las funciones del actual ministerio de Gestión Pública.
Su mano derecha en el ministerio será Horacio Ciancio. El presidente comunal de San Jerónimo y titular del foro que nuclea a las autoridades locales del radicalismo será secretario de Gobierno, Municipios y Comunas.
Por ahora, Bastía prefiere reservar el resto del equipo, aunque se sabe que contará con personas con experiencia en la función pública y expresará a los distintos socios de la coalición de gobierno.
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Precisamente, una de sus tareas principales será conducir la relación con una Legislatura amigable pero que no será una escribanía.
En Diputados, Unidos tendrá las 28 bancas de la mayoría pero estarán repartidas entre radicales, socialistas, amarillos, javkinistas y representantes de las otras fuerzas de la alianza, que querrán colar su agenda y harán pesar sus votos. En el Senado, el oficialismo contará con los dos tercios pero la Cámara alta suele funcionar como un dispositivo de enfriamiento de los proyectos.
Este escenario obligará a Bastía a tener la muñeca entrenada para construir acuerdos con los propios y aprovechar la ventana de oportunidad reformista que se le abre a Pullaro. Por ejemplo, para modificar la arquitectura del Poder Judicial o avanzar con la siempre postergada reforma constitucional.
Lo cierto es que el paso al costado de Michlig desató una minicrisis en el esquema de Pullaro a tres semanas de asumir. No era cualquier dirigente, sino el presidente del partido del gobernador, el arquitecto principal del frente y reconocido por su paciencia para construir consensos.
Con su presencia este martes en Cayastá en la presentación del gabinete, Michlig y Pullaro trataron de descomprimir la tensión que empezaba a aparecer desde el fin de semana puertas adentro de Unidos.
Con el arrasador triunfo de Unidos en las elecciones de septiembre, la principal disputa de poder no será entre el frente de frentes y un peronismo golpeado, sino al interior del propio oficialismo. Administrar y canalizar esas tensiones será parte del trabajo de Bastía en el ministerio de Gobierno.