Política

El socialismo cerró filas con Lifschitz y va por la reforma constitucional

El partido facultó a una comisión para avanzar en los acuerdos políticos. La idea del gobernador es presentar el proyecto el 1º de mayo en la Legislatura

Miércoles 07 de Marzo de 2018

El Partido Socialista de Santa Fe dio ayer el primer paso para avanzar en uno de los proyectos más ambiciosos del gobernador Miguel Lifschitz: la reforma constitucional. El partido, en una reunión de la junta ejecutiva, resolvió darle impulso a la modificación de la Carta Magna con una agenda pública y política que deberá antes resolver varios escollos. Pero el propio, el que habitaba en su seno, ya quedó saldado. El socialismo cerró filas en torno al mandatario provincial y acalló las voces internas que iban en sentido contrario.

La tarea para convencer al resto de los partidos políticos y a la sociedad sobre la necesidad de modificar la Constitución de 1962 quedó en manos de su secretario general, Enrique Estévez, y de su adjunto, Rubén Galassi. Se constituirá, para tal efecto, una comisión de trabajo "técnico-política" para alcanzar los objetivos reformistas.

El punto crítico, la eventual reelección de Lifschitz en caso de que se reforme la Constitución, quedó para un análisis más fino de la situación y al consenso que se alcance con el resto de las fuerzas políticas que tienen representación en el Parlamento santafesino.

Vocación

"Volvimos a reafirmar nuestra vocación reformista con un debate público con fuerza", declaró ayer Estévez a LaCapital al término de la reunión partidaria que, en los papeles, significó un espaldarazo a la decisión de Lifschitz.

La necesidad de articular ese consenso interno fue un apuro de los tiempos. La semana pasada, en la reunión que Lifschitz convocó en la ciudad de Santa Fe con dirigentes del Frente Progresista, hubo una voz disonante y de cuño propio: Eduardo Di Pollina. El diputado provincial, si bien se pronunció a favor de la reforma, no está de acuerdo en que Lifschitz quede habilitado para ir por un segundo mandato. Invocó razones y posiciones históricas del socialismo: un gobernador no puede ser reelecto si juró por una Constitución que obtura esa posibilidad.

Es la posición, dijo, que tomaron tanto Hermes Binner y Antonio Bonfatti cuando en sus respectivos gobiernos también impulsaron una reforma constitucional (ambos sin éxito), pero siempre dejaron en claro que se autoexcluían de una eventual reelección.

Lifschitz cambió ese paradigma. Nunca afirmó de manera explícita que no iría por la reelección si se modificaba la Constitución, y dejaba en el criterio de los eventuales constituyentes la incorporación o no de esa cláusula. Fue lo que voceó en su primer intento por imponer la agenda reformista, en 2016, y lo volvió a decir ahora.

"Si la Asamblea Constituyente decide que el actual gobernador no debe ser reelegido, yo no pondré obstáculos. No voy a impulsar mi propia candidatura, pero tampoco me voy a excluir si hay consenso para que siga por un período más", declaró el lunes a este diario.

La misma posición expresó ayer Estévez cuando LaCapital le preguntó si este punto se había tratado en el plenario partidaria. "Se va a debatir en caso que haya consenso en el marco de la convencional constituyente. Adelantarnos a ese debate es poner el carro adelante del caballo. No tiene sentido, porque estamos hablando de una situación hipotética", enfatizó el secretario general del PS.

Por lo pronto, la tarea que tendrán Estévez y Galassi de ahora en más es terminar de anudar los consensos con los partidos que integran el Frente Progresista (algo que se descuenta) y avanzar en los acuerdos con la oposición (fundamentalmente el PJ y el PRO) para lograr la mayoría en la Legislatura que habilite la necesidad de la reforma constitucional, que debe ser de los dos tercios de la totalidad de ambas Cámaras.

El propio Lifschitz, en una nota con LaCapital el 25 de febrero pasado, dijo que su intención es presentar el proyecto cuando hable en la Legislatura en la apertura de las sesiones ordinarias, el 1º de mayo próximo.

En principio, con la reunión de ayer, el socialismo dejó sin un argumento a los partidos de la oposición, cuyos principales referentes afirmaban que para comenzar a discutir la reforma, el PS debía primero convencer a sus propios dirigentes y luego al resto del FPCyS.

Ese frente interno parece haberse cerrado ayer. Ahora queda un mes y medio hasta la apertura de las sesiones ordinarias para que Lifschitz puede presentar en sociedad y públicamente los acuerdos básicos que ameriten una reforma constitucional.

escenarios. Lifschitz, en el relanzamiento de su gestión a fines de febrero, se refirió a la necesidad de actualizar la Constitución provincial de 1962.

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