El cuarto congreso nacional extraordinario del Partido Socialista (PS) resolvió
ayer por amplia mayoría la intervención del distrito de la provincia de Buenos Aires, lo que
provocó un fuerte cruce entre el oficialismo partidario y el sector conducido por el diputado Ariel
Basteiro, quien no pudo votar.
A raíz de esta medida, los aliados del legislador kirchnerista pedirán hoy a la
Justicia su nulidad, frente a las supuestas irregularidades registradas en Santa Rosa, La
Pampa.
En un intento por despegarse del gobierno nacional, causa que motivó la decisión
de intervenir Buenos Aires, Basteiro denunció que "el kirchnerismo jugó a favor de Rubén
Giustiniani" para impedir la llegada de los dirigentes y congresales bonaerenses al club
Estudiantes de la capital pampeana.
El diputado, quien quedó detenido junto a unos 400 de sus seguidores en uno de
los cordones de ingreso al club y no pudo votar, dijo que "se trató de una parodia de congreso, con
el único propósito de cancelar todo debate democrático y pretender apoderarse de una sigla
histórica".
Además, minutos antes del congreso, se generaron incidentes dentro del club,
cuando la policía sacó por la fuerza a un puñado de militantes aliados al kirchnerismo y al
secretario general del PS de Mar del Plata, Andrés Cordeu.
"Giustiniani esta vez dejó en claro que son ellos el oficialismo del gobierno
nacional, porque acordaron vaya a saber con qué funcionario para que nosotros no tuviéramos la
posibilidad de llegar a La Pampa a tiempo", sostuvo Basteiro.
Según advirtió, "el congreso sesionó sin participación de la mayoría de los
delegados bonaerenses, comenzó y concluyó antes de la hora fijada para el inicio de las
deliberaciones".
A su vez, el secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete,
Oscar González, señaló que "en un congreso simulado, decidieron intervenir un distrito cuyas
autoridades fueron electas democráticamente sin permitir el debate".
Transparente. En contraposición, el senador Giustiniani justificó la
intervención del distrito bonaerense del socialismo, al señalar que "se necesita" un partido
"independiente y no de empleados del gobierno nacional".
El rosarino desmintió las acusaciones de Basteiro y aseguró que "el congreso no
empezó antes porque estaba convocado a las 8 y empieza cuando se tiene quórum".
A la vez, catalogó de "ridículo" que el dirigente bonaerense haya dicho que la
conducción nacional se alineó con el kirchnerismo para impedir participar a delegados de provincia
de Buenos Aires.
En ese sentido, Giustiniani aseguró que "es algo insólito y no tiene sentido
responder a Basteiro, dado que lo único que se hizo es transparentar el congreso".
Asimismo, la titular del bloque de diputados nacionales del PS, Silvia
Augsburguer, resaltó que "es el fin del avance K, de la cooptación del partido" y, por el
contrario, evaluó que "es el comienzo de una nueva etapa de consolidación de un partido socialista
independiente y alternativo de los sectores de derecha y del gobierno nacional".
Las deliberaciones comenzaron a las 9.30, con la presencia de 397 congresales y
alrededor de 3 mil militantes que colmaron las gradas del estadio.
Los socialistas oficialistas habían conseguido reunir a 397 de los 642
congresales del partido, superando cómodamente el quórum necesario, establecido en 322
congresales.
El congreso fue abierto por el presidente del PS —Giustiniani—,
quien tras su discurso convocó al escenario al intendente rosarino Miguel Lifschitz, para luego
comenzar inmediatamente las deliberaciones. Allí, la moción por la intervención de Buenos Aires se
impuso por una amplia mayoría.
En el cierre del congreso, las autoridades designaron como interventor del
distrito bonaerense a Carlos Enrique Maniero, integrante de la mesa nacional del PS de Mendoza,
quien deberá decidir si se lleva a cabo la elección en la provincia de Buenos Aires, prevista para
el 30 de noviembre.