Domingo 16 de Junio de 2019

Antonio Bonfatti enfrenta en la elección de hoy un doble desafío: la continuidad del Frente Progresista en la cima del poder en la provincia y remontar más de 180 mil votos que el peronismo, sumados los dos candidatos, le sacó a la coalición oficialista en las Paso de abril.

En la transición de esa elección (donde fue el candidato más votado) y la de hoy, Bonfatti pudo exhibir un discurso más preciso: ser el garante de la continuidad de las políticas de Estado en estos 12 años de gobierno del Frente Progresista.

"Lo que dijimos, lo hicimos. Lo que decimos, lo hacemos", fue el eslogan que más gatilló en los spots de campaña, acompañando esa frase con las muestras de obras de infraestructura en dos grandes tópicos: salud y educación.

Si bien esa "continuidad" fue explicitada en los mensajes, no hubo una campaña coordinada con al actual gobernador Miguel Lifschitz, a quien pretende suceder y extender así el invicto del Frente Progresista desde que Hermes Binner destronó al peronismo en 2007.

Fueron pocas las veces que en las recorridas por toda la bota provincial se los pudo ver juntos. En parte, porque en el último tramo de la campaña, Lifschitz pareció más abocado al armado nacional que tiene ahora a Roberto Lavagna como líder de ese espacio, llamado Consenso 19. ¿Falta de empatía? ¿Errores en el diseño de campaña?

Por lo pronto, Bonfatti necesitará, y mucho, mejorar su desempeño electoral en Rosario, que en las primarias no fue el esperado. Fue desde esta ciudad donde el socialismo cimentó gran parte de sus victorias.

Hay un dato matemático que sostiene el optimismo de Bonfatti. En las elecciones generales se incorporarán nuevos votantes (en las Paso participó menos del 70 por ciento del padrón) y se redujo de ocho a tres la oferta de candidatos en la categoría a gobernador.

En el sprint final, Bonfatti adoptó como sello de campaña la palabra "piloto de tormentas". Busca hacer prevalecer su experiencia de hombre de gestión en circunstancias adversas: cuando fue gobernador (2011-2015) administró la provincia con minoría en ambas Cámaras. También hizo alarde de haber abrochado acuerdos legislativos como presidente de la Cámara de Diputados que tributaron a la gestión Lifschitz.

Desde que se inauguró el calendario electoral en el país, ganaron todos los oficialismos provinciales. Bonfatti buscará no romper esa tendencia.

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