Policiales

Unos 200 vecinos de un hombre que fue asaltado y apuñalado reclaman seguridad

Marcharon ayer desde la esquina donde ocurrió el atraco, en Junín y Teniente Agnetta, hasta la comisaría 12ª, donde se reunieron con un funcionario policial

Viernes 12 de Enero de 2018

Carlos Alberto O., de 62 años, fue apuñalado el lunes a las 6 de la mañana en Junín y Teniente Agnetta donde una pareja le robó un bolso en el que tenía unos poquísimos pesos y un jabón. "Carlitos", como todos lo conocen en esa zona de barrio Ludueña, fue operado en el Hospital Centenario ya que "las dos puñaladas le lastimaron el corazón y estuvo a 20 minutos de morir desangrado, pero ahora mejoró", dijo su hija Verónica.

Ayer a la tarde más de 200 vecinos marcharon desde la esquina donde fue el robo hasta la comisaría 12ª de Solís al 100 bis. Allí pidieron a los gritos seguridad, justicia y prevención. Les ofrecieron una reunión con el inspector de zona y los escucharon. "Nos vamos igual que como vinimos. Gritamos y nada más", dijo un vecino que se reunió con un funcionario policial.

Chavo

Carlos trabaja en Aguas Santafesinas desde hace 35 años y para sus compañeros es el "Chavo". Un camión de la empresa estaba también en esa esquina y acompañó la marcha con un cartel pintado a mano en un costado: "Fuerza Chavo".

Todos en el barrio conocen tanto a Carlos y a su familia. Sus vecinos armaron una movilización que arrancó ayer pasadas las 19.30 desde esa esquina de Ludueña hasta la comisaría. En el trayecto cada vecino podía hablar de un conocido asaltado en los últimos meses.

El mismo lunes, por ejemplo, en Vélez Sársfield y Felipe Moré un joven de 25 años fue apuñalado en la pierna izquierda y en el tórax en una aparente pelea, aunque el barrio sostiene que "fue un robo" y apuntan a una pareja como responsable de ambos hechos.

"A mi papá se le acercó una parejita en bicicleta, ella se bajó y le pidió el bolso. Mi papá le dio todo, pero el pibe que manejaba la bici le metió dos puñaladas", relató ayer Verónica, hija de Carlos. El hombre de 62 años logró llegar hasta su casa caminando "totalmente ensangrentado". Su hija recordó que llamó al 911 y le dijeron que tenía que comunicarme con la seccional, que fuera un móvil a su casa y que después enviarían una ambulancia. "Con tanto lío decidimos llevarlo al Centenario en el auto de una amiga", dijo Verónica.

Historias

Los amigos de Carlos se sumaron por decenas en la esquina de Junín y Teniente Agnetta, donde se multiplicaban las historias. "En casa entraron dos veces y las dos llamé a la seccional 12ª y no me dieron ni bola", contó Carolina.

"Más prevención, más móviles. No puede ser que la policía aparezca cuando ya robaron, mataron o acuchillaron a alguien. Todos sabemos quiénes son, todos escuchamos una moto que después de las 22 recorre el barrio buscando víctimas. ¿Y la policía no los conoce?", se preguntó otro vecino.

"A Roberto le robaron en Pedro Lino Funes y Junín, le pegaron feo", contó una vecina que hace 40 años vive en la zona. "A mí dos tipos en moto me golpearon cuando salía del supermercado, me robaron la billetera y mientras yo estaba en el piso uno me gatilló", relató Ricardo, un sesentón, mientras seguían aflorando anécdotas similares.

La idea original era concentrarse en la esquina, pero cuando la convocatoria superó la expectativa surgió la idea de ir hasta la comisaría. Fueron por Junín hasta Solís, mientras los vecinos de los asentamientos, los miraban al pasar.

Bandita

Antes de entrar a la comisaría para una reunión informal con el oficial deslizaron un nombre: "Es Nahuel y su bandita. Todos lo conocemos. La policía también sabe quiénes son, pero no hacen nada". Mientras el grueso de la manifestación estaba en la puerta de la comisaría golpeando las manos y al grito de "seguridad", un grupo de cuatro fue recibido por un funcionario.

El uniformado los escuchó y les ofreció "una reunión con el inspector de zona y las autoridades policiales que corresponda. Tenemos varios móviles en la calle y si ustedes conocen a los que roban en la zona podemos tomarles la denuncia", les dijo. "Nos vamos sin nada", le respondieron los vecinos, aunque uno alcanzó a murmurar al término de la macha: "Esperemos que ésto sirva para algo".

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