Un joven de 23 años fue asesinado de una puñalada el domingo pasadas las 23.30. Joel Jeremías Cabral, quien en la zona era conocido como "el negrito" discutió con un hombre debajo de la escultura de "El barquito de papel" de avenida Francia y Estanislao López. En la discusión, de la que participaron al menos cuatro personas, uno de ellos esgrimió un cuchillo del tipo tramontina y le asestó una puñalada a Cabral. La víctima fue hasta el asentamiento que está en avenida Caseros y Junín a pedir auxilio y de allí fue trasladado al Hospital Centenario, donde falleció pasada la medianoche.
Tras un llamado a la policía, patrulleros y ambulancias llegaron un rato después a los pies de la escultura y, de acuerdo a los indicios recolectados en los primeros pasos de la investigación que lleva adelante el fiscal de homicidios dolosos Alejandro Ferlazzo, el crimen ocurrió de manera inesperada y tal vez en medio de una pelea precipitada por el consumo de alcohol. En la escena del crimen trabajó el gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y fiscalía ordenó la toma de testimonios a familiares de la víctima, y se tomaron fotos.
El fiscal Ferlazzo ordenó el traslado del cuerpo al Instituto Médico Legal para realizar la autopsia correspondiente. La brigada de homicidios realizó medidas investigativas para identificar y dar con el agresor. Una posibilidad es relevar las imágenes de las distintas cámaras públicas y privadas que hay en la zona, como ejemplo; el domo que se encuentra en la intersección de las dos avenidas. El lugar del crimen fue a menos de cincuenta metros del complejo Ciudad Ribera de Puerto Norte.
Cuando lo apuñalaron Cabral recorrió unos 150 metros hasta llegar al asentamiento de Junín. “Ayúdenme, me apuñaló el gil”, le dijo a unos chicos que estaban en el lugar. Según vecinos de la zona el muchacho estaba en la noche del domingo con “el rengo y con una mujer, la rasta, con la que el negrito vivía, y otro más. El otro fue el que lo apuñaló. Cuando lo hirieron vino hasta la villa pidiendo ayuda y lo llevamos al hospital. Nos dijo que estaban tomando y se pudrió todo. Era re bueno el negrito, los que saben todo son el rengo y la mujer”.
Al “negrito“, lo conocían mucho en las pocas viviendas del asentamiento de Caseros y Junín. Unos muchachos del barrio contaron que: “El negrito antes vivía acá con la familia, pero se mudaron. El se quedó un tiempo y hace tres meses vivía en las barrancas con esta piba que le decían la rasta y con el hijo de ella. No se si vivían todos juntos o él solo y la piba venía y se quedaba ahí”, contaron.
“Hacía malabares y de vez en cuando cirujeaba. El que lo mató quedó filmado, hay un montón de cámaras. Era re buen pibe, no jodía a nadie ni andaba en nada. Fue una pelea mientras tomaban se ve “. Las barrancas donde vivía son un mundo aparte. Una serie de senderos que bajan hasta las antiguas instalaciones portuarias que se usan como viviendas. Allí vivía, en la total marginalidad e indigencia, el muerto número 177 de la estadística de homicidios del año 2021.