Buenos Aires.— Dos delincuentes murieron y uno logró escapar tras intentar asaltar una casaquinta del partido bonaerense de Florencio Varela, donde al ser sorprendidos en su propósito de robo recibieron una inesperada réplica: fueron atacados a tiros y hasta con golpes de una azada por uno de los residentes del lugar.
Inicialmente detenido, el dueño de casa que causó las muertes se encuentra en libertad, ya que en principio se trata de un hecho de legítima defensa.
El fiscal Darío Provisionato, que investiga el hecho, dijo que “los quinteros dueños de casa actuaron en defensa propia para preservar sus vidas, la de su familia y se defendieron de manera legítima”.
El funcionario decidió ponerles custodia policial. “La actitud de los quinteros bolivianos fue preservarse y defender a la familia”, explicó el fiscal.
Ocurrió cerca de la 1.30 de ayer en una casaquinta de ese partido bonaerense donde Carlos Vela, de 30 años, de nacionalidad boliviana y dueño de casa fue sorprendido por tres ladrones encapuchados, con guantes de cuero.
Los investigadores señalaron que de los tres intrusos dos estaban armados, uno con revolver 32 largo y otro con una pistola 9 milímetros. Ingresaron por la parte delantera de la vivienda, todos sus caras tapadas y con guantes de trabajo.
El dueño de la casa fue sorprendido por uno de los sujetos que lo redujo y obligó a que abriera la puerta delantera. Como no tenía la llave los ladrones la patearon hasta romperla y pasaron al comedor, donde estaban viendo televisión otros dos integrantes de la familia.
Cuando los delincuentes ya se habían apoderado de dos mil pesos que había sobre la mesa, Vela aprovechó el momento de distracción y tomó una azada con la que descargó un golpe a uno de los ladrones ante lo cual tanto el herido como los restantes intentaron escapar.
Según información de la causa, durante la huida uno de ellos efectuó disparos con un arma de fuego contra Vela, quien tomó la pistola que había dejado abandonada el delincuente al que había herido con la azada. Arma en mano, Vela persiguió a los asaltantes hasta una quinta de un vecino, a unos 250 metros del lugar, donde entre los pastizales fue encontrado sin vida el primer herido, con heridas profundas en el cuero cabelludo.
Más adelante, a unos 80 metros del primero, hallaron al segundo de los intrusos, quien yacía en el suelo con una herida de bala. En los bolsillos el delincuente llevaba el dinero robado a la familia de quinteros.
Los tres propietarios fueron liberados por tratarse aparentemente de un hecho de defensa propia. “Igualmente falta todo el proceso de investigación y pericias”, aclararon fuentes judiciales.


























