Policiales

Un jefe policial detalló el rol de las mujeres de Los Monos en la trama narco

El subcomisario Hirch, de la Policía Federal, interpretó escuchas y respondió preguntas de las partes. Las audiencias siguen mañana a las 9.

Miércoles 26 de Septiembre de 2018

Con la declaración de un efectivo de la Policía Federal que encabezó la investigación de la causa "Los Patrones", el juicio por narcotráfico a 32 acusados de pertenecer a la banda de Los Monos ingresó ayer en la etapa de producción de pruebas. El subcomisario Raúl Hirch fue quien elevó el primer parte policial que daría origen al expediente que se juzga desde la semana pasada en los Tribunales Federales de bulevar Oroño al 900 con los principales imputados alojados en el penal de Ezeiza. El uniformado detalló la estructura de la banda según su pesquisa, remarcó la particularidad de que las tareas de distribución y venta de drogas eran ejercidas por las mujeres del clan e interpretó las escuchas a los principales acusados que se reprodujeron a lo largo de varias horas de una tediosa audiencia.

Hirch fue el primero de 22 investigadores policiales citados a declarar ante el tribunal que integran Ricardo Vázquez, Eugenio Martínez y Osvaldo Facciano. Un día antes los jueces habían rechazado planteos de nulidades presentados por las defensas y además los acusados como líderes de la banda, Ariel "Guille" Cantero y Emanuel "Ema" Chamorro, formularon declaraciones desde la sala de videoconferencias de Ezeiza (ver aparte).

Un parte disparador

El nombre de Hirch figura entre las primeras líneas de la requisitoria de elevación a juicio a la banda porque fue quien comunicó el 19 de noviembre de 2014 a la Fiscalía Federal 3 que el día anterior habían observado actividades de comercio de drogas en un búnker de Laprida y Chávez. Los efectivos estaban allí porque un dato telefónico indicaba que en ese lugar funcionaba un quiosco controlado por "El sordo Juan".

Los efectivos fueron autorizados a seguir a un proveedor y esa fue la punta del hilo en la pesquisa contra los 32 acusados en la causa "Los Patrones" y otros tres expedientes conexos que llevan a 39 el total de imputados. De todos ellos 22 siguen el juicio desde Ezeiza y otros 17 llegaron a esta instancia en prisión domiciliaria o en libertad.

El subcomisario Hirch era por entonces el jefe de la Sección Rosario de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. Según explicó ayer, un hito en la investigación fue identificar a dos mujeres que en los diálogos eran mencionadas como "La tía" y "La vieja", quienes daban órdenes sobre los puntos de venta y controlaban los pagos. Señaló que "La tía" era el apodo de Norma Bullón y que "La vieja" sería Patricia María Del Valle Reyna. Y que ellas, a su vez, respondían a Gladis Barrios, a quien le adjudicó un rol medular por su tarea de distribución de estupefacientes y control de la venta.

"La distribución y la venta estaba a cargo de mujeres", dijo Hirch, quien situó por encima de la estructura a otras dos mujeres: Vanesa Barrios, esposa de "Guille" Cantero; y Jésica Lloan, pareja de "Ema" Chamorro. Hirch precisó que Barrios se ocupaba de la operatoria con marihuana y Lloan de la cocaína. Dijo que ambas comunicaban esos movimientos a sus parejas, por entonces detenidos en la cárcel de Piñero y a disposición de la Justicia provincial en la causa por asociación ilícita que terminó con altas condenas en abril pasado. "Ellos les hablaban de los proveedores y ellas rendían cuentas de las ganancias y de cómo era el negocio", puntualizó.

El uniformado también le asignó un rol de peso en la red a Patricia Celestina Contrera, madre de "Guille" y del asesinado Claudio "Pájaro" Cantero, de quien dijo que "daba órdenes sobre la dinámica del negocio". Mencionó además un punto de distribución en Ibarlucea con la connivencia de un policía. Y que el acusado como proveedor Diego Cuello no sólo les vendía a Los Monos sino también a otras bandas.

Según Hirch, el grupo ya contaba con "un aceitado circuito de comunicación" y entre las cuestiones personales se colaban las alusiones al negocio. "No era necesario que usaran términos específicos para que se entendieran", dijo.

Escuchas y preguntas

Luego el fiscal Federico Reynares Solari pidió reproducir las escuchas más relevantes. Hirch completó cada transmisión con su interpretación de lo que se decía en ellas. Entre otras, se divulgó una charla del 1º de septiembre de 2015 en la cual Gladis Barrios le pide a un hombre al que le dicen "Viejo" y que sería Horacio Castagno (encargado de la fabricación y estiramiento de la droga): "50 de escama y 150 de especial. Fijate que la escama esté en piedra". Ese diálogo, según Hirch, alude en clave a distintas calidades de la cocaína y modos de prepararla. "Necesito 100 pura pero urgente", reclama la misma mujer dos días más tarde.

"Cuando se trabaja sobre escuchas telefónicas todas son interpretaciones. El investigador de una red de venta o distribución sabe cuándo se habla de estupefacientes", explicó Hirch. Otra comunicación fue del 29 de septiembre de 2015, cuando "Guille" Cantero le pidió a Barrios el número de Cuello, quien fue uno de los proveedores de cocaína de la banda.

Hirch declaró hasta las 19.30 y fue a la tarde, después de las respuestas que le brindó al fiscal, cuando entró en juego la defensa de los principales imputados. En ese marco, el abogado Fausto Yrure se acogió a las nuevas técnicas de interrogación avaladas por tratados internacionales y los nuevos Códigos Procesales con el fin de poner en tela de juicio las respuestas del testigo.

Eso llevó a que se planteé un incidente en el cual el tribunal optó por "cercenar el derecho de repreguntar y cuestionar los planteos hechos por la Fiscalía", dijo Yrure a este diario, "ya que se optó por los viejos sistemas de no permitir las preguntas que pondrían en duda los dichos del testigo sino dar por sentado todo lo que ya le había contestado al fiscal".

El juicio a la banda continuará el jueves a las 9 y seguirá siendo el mismo Hirch quien amplíe su testimonio con preguntas que aún quedan en el tintero de los otros abogados defensores de los imputados.

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