Policiales

Ratifican dos penas de perpetua por matar a un hombre para saquear su casa

La Cámara Penal confirmó las condenas de Carlos Hernán Montenegro y Pablo Rubén Spadoni por el homicidio de Adrián Intilángelo.

Lunes 21 de Enero de 2019

La Cámara penal confirmó la condena a dos hombres que el año pasado recibieron fueron condenados a prisión perpetua por asesinar en 2015 en un camino rural de Pérez a Adrián Intilángelo para luego desvalijar su casa de la localidad de Chabás.


Las defensas apelaron el fallo de primera instancia porque, a su entender, la sentencia se basaba únicamente en el testimonio de una trabajadora sexual que sirvió como señuelo en el hecho y que en un acuerdo abreviado fue condenada a tres años de cumplimiento condicional por el delito de amenazas agravadas. Pero los camaristas entendieron que ese testimonio estaba apoyado en otras pruebas materiales y, en definitiva, permitió a los jueces obtener un detalle de cómo ocurrió el crimen, cómo se había preparado y los roles que habían cumplido cada una de las personas implicadas.

Premeditado

Carlos Hernán Montenegro, de 43 años, y Pablo Rubén Spadoni, de 32, fueron condenados el 13 de agosto del año pasado a prisión perpetua por un homicidio calificado por haber sido premeditado (planeado con anterioridad al hecho) entre dos o más personas, críminis causa (es decir, para ocultar otro delito, en este caso un robo) y por el uso de arma de fuego. También se los halló culpables de un robo que tuvo lugar después del homicidio, agravado por haber sido cometido en poblado y en banda.

En ese fallo, los jueces de primera instancia Román Lanzón, Rodolfo Zvala y Mónica Lamperti hicieron lugar a la hipótesis del hecho que había planteado la Fiscalía.

Intilángelo tenía 49 años y fue asesinado el 27 de marzo de 2015 en un camino rural de Pérez. Había llegado hasta allí con Claudia Elizabeth Zorat, una trabajadora sexual de 30 años con quien mantenía una relación. Fue asesinado a balazos en el lugar y de ahí los homicidas —los dos condenados y un tercero que permanece prófugo y sin identificar— fueron hasta su casa de Las Heras al 1500, en Chabás, de donde se llevaron elementos de valor que luego descargaron en Pérez.

Al inicio del juicio oral contra Montenegro y Spadoni, que se realizó a mediados del año pasado, Zorat declaró como principal testigo de lo sucedido. Contó que mantenía con Adrián una relación que se había puesto "pesada" y que ya no quería trabajar con él. A través de una amiga, y en medio de una cena, tomó contacto con los acusados, uno de los cuales propuso "darle un susto" a Intilángelo.

Emboscada

Zorat dijo que accedió sin imaginar el desenlace y contó cómo fue la emboscada en la que su cliente fue asesinado. Contó que esa noche Intilángelo la pasó a buscar y que cuando pasaron por el camino rural de Pérez fue emboscado por Montenegro, Spadoni y otro hombre.

La testigo aseguró que ella había intentado defender a la víctima, pero Spadoni la tomó de los pelos y le apuntó a la cabeza. Montenegro tenía sujetado a Intilángelo pero lo soltó. Luego uno de ellos le efectuó varios disparos. Uno le dio en el tórax y otro en la sien, causándole la muerte. Una vez fallecido también lo apuñalaron.

Luego todos subieron al Renault Kangoo de Intilángelo y le exigieron a Claudia que los guiara hasta la casa del hombre, en Chabás. "Decime dónde queda, la bala que guardé es para vos. Así como lo matamos al gil también te vamos a matar a vos", la amenazaron.

Validez

Las defensas de los acusados apelaron el fallo al entender que los jueces de primera instancia basaron su resolución en el relato de Zorat que, a su entender, brindó un testimonio que la favorecía porque la corría de la organización del hecho.

En efecto, dentro de la investigación del hecho Zorat declaró primero como testigo y luego quedó imputada. Así, en junio del año pasado firmó un acuerdo abreviado en el que recibió las pena de tres años de cumplimiento condicional al ser considerada partícipe necesaria del delito de "amenazas coactivas calificadas agravadas por el uso de arma de fuego". Para la Justicia, la mujer actuó como "señuelo".

La causa llegó a manos de los camaristas Gustavo Salvador, Daniel Acosta y Georgina Depetris, quienes confirmaron la condena a prisión perpetua luego de modificar levemente la calificación legal.

Para los magistrados, el relato de Zorat tiene validez porque fue la única testigo presencial del hecho y su testimonio fue corroborado por otros elementos probatorios que se expusieron durante el debate oral, que le otorgaron "sustento y credibilidad al relato". Ejemplo de ello son algunas pertenencias de Intilángelo que fueron recuperados en un allanamiento a la casa de la hermana de Spadoni y pareja de Montenegro.

"La aludida testigo no solo relató con detalles y pormenores cómo fue la secuencia de los hechos desde sus albores de su ideación junto a dos de los tres que llevaron adelante materialmente las acciones disvaliosas, sino además precisó el nombre o identificación de quienes habrían sido esas personas", concluyeron los camaristas, que desecharon los argumentos planteados por la defensa.

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