La vida y la muerte de María Florencia Chanampa estuvieron signadas por la presencia de su tío político René Araya Saldías, un chileno de 42 años a quien el juez de Instrucción Javier Beltramone procesó como probable autor de un homicidio doblemente calificado por la alevosía, "en el marco de la violencia de género". El asesinato de "Flopy" Chanampa, una piba de 16 años, madre de una beba que en septiembre cumplirá dos años, conmocionó a la sociedad en mayo pasado, cuando los bomberos de Funes sacaron del pozo ciego de General Paz 587 a la muchacha trozada en 14 pedazos. A "Chicho" o "Chileno", como se conoce al ahora procesado, no le tembló el rostro para admitir ante la policía que la había asesinado y que luego, con un machete, había descuartizado el cuerpo.
Esta fue la segunda vez que René Eugenio Mauricio Araya Saldías, cuñado de la madre de Florencia, fue preso en una causa con la joven como víctima. En 1999, cuando Flopy tenía cuatro años, "Chicho" fue detenido por abusar de la niña. La causa quedó registrada como la 1820/99 y, tras pasar un tiempo en la cárcel, fue sobreseído.
El destino, o la falta de resguardos, hicieron que el mes de mayo pasado Flopy y Chicho estuvieran viviendo en el mismo predio de General Paz y Esteban de Luca, en Funes. En una construcción en forma de L hecha por etapas, una tapera de material pero muy humilde techada con chapas y nailon, la muchacha vivía con su hija de un año y medio. Araya Saldías, hermano del concubino de su madre, residía en el fondo de ese predio. La madre de la joven, con su pareja y cinco hermanos de Flopy, habitan en una casita de material con ingreso por Esteban de Luca, al lado de una iglesia pentecostal.
Pérdida y hallazgo. El lunes 6 de mayo al mediodía la mamá de Flopy llegó del trabajo y se topó con su nieta llorando por la ausencia de su hija. "Chicho", su cuñado, le dijo que la muchacha se había ido a la casa del novio y había dejado la criatura a su cuidado.
La madre de Florencia radicó esa misma noche la denuncia por averiguación de paradero en la comisaría 23ª. Como no hubo novedades en toda la noche, el martes a las 9.30 regresó a la seccional y dijo que era muy raro que su hija desapareciera y no se llevara el celular, aparato que quedó en su domicilio. Otro detalle que aportó la mujer a los pesquisas fue la sospecha contra su cuñado, basada en la antigua denuncia por abuso que existía desde 1999.
Ante esos datos, los efectivos fueron hasta la casa de General Paz 587. Golpearon la puerta y los recibió "Chicho", quien no tuvo problemas en dejarlos pasar. Los pesquisas vieron una moto tipo enduro sin la rueda trasera, algunas manchas de sangre en el piso, ropa lavada recién tendida en una soga y advirtieron que el hombre tenía una lastimadura en la mano izquierda.
Mientras recorrían el predio, uno de los policías corrió un balde que cubría la boca del pozo ciego y se topó con una imagen truculenta: el cuerpo de Flopy trozado en pedazos. El tío de la chica fue retirado en patrullero y una vez en la comisaría confesó ante la policía. Ahora, el acusado se enfrenta a un juicio y una posible condena que contempla la reclusión perpetua.
Según contó en el juzgado un testigo de esa declaración policial, Chicho "dijo que ese día volvió del trabajo y tuvo una discusión con la nena (por Florencia), la empujó y la empezó a cortar con un machete. Y dijo que también mataría a la mamá de la nena y a su cuñada".
"Luego recordó que trozó el cuerpo, lo tiró en un pozo y se acostó a dormir. Al otro día se levantó lo más bien, se fue a trabajar y lo busco la policía", reprodujo el testigo. El ahora procesado se abstuvo de declarar ante el juez.
Reconstrucción. De la casa, la policía se llevó un machete con manchas compatibles con sangre humana. Los peritos de la policía científica determinaron que el lugar del crimen fue el baño de la casa y realizaron allí una pormenorizada inspección. La mecánica descripta en el dictamen forense es que, en medio de la discusión, el atacante empujó "sorpresivamente" a Flopy, "coartando toda posibilidad de defensa" de la adolescente, que se golpeó "contra una estatua de un pez que se encuentra en el baño del domicilio".
La causa de la muerte fue establecida como un "traumatismo de cráneo grave", de una intensidad "idónea para producir su deceso".Finalmente, con el crimen consumado, el hombre trató de deshacerse del cuerpo.
Los exámenes psíquicos del imputado arrojaron que tiene un "psiquismo normal", que está lúcido, ubicado en tiempo y espacio, y que si bien se detectaron en él "ideas de ruina y rasgos depresivos", es capaz de comprender y dirigir sus acciones.
En la resolución, Beltramone expresó que el agravante de la alevosía (causar muerte en ausencia de riesgo) "se advierte toda vez que el estallido de cráneo fue la causal de muerte inicial". A esto se suma "la edad de la víctima de 16 años, su condición de mujer frente aun hombre de 42 años, lógicamente mas fuerte, y dentro de su domicilio". Con esto, concluyó el juez, "se dan las condiciones para matar sobre seguro".
El reclamo del padre biológico
Por una historia de desencuentros con la madre de su hija, el padre de María Florencia Chanampa no llegó a anotarla legalmente. La chica fue reconocida como propia por el esposo de su madre. El padre biológico, un albañil casado y con dos hijos, recién pudo tener contacto con ella hace un año. Ahora, con el patrocinio de la abogada Griselda Strólogo, inició el trámite para que la Justicia le reconozca derechos sobre su nieta de un año.