Policiales

Prisión perpetua para acusado de asesinar a quien resistió un robo

Adrián David Chávez fue condenado por el homicidio críminis causa de Gerardo Gini, un mecánico de Fray Luis Beltrán, ocurrido en 2015.

Martes 06 de Noviembre de 2018

Gerardo Gini tenía 30 años y era dueño de un taller mecánico de motos en Fray Luis Beltrán que atendía por la tarde. A la mañana trabajaba como empleado de mantenimiento en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria. Le gustaban la pesca, el folclore y las peñas. Así transcurrió su vida hasta que el 10 de julio de 2015 un ladrón que entró a su taller le disparó al abdomen al no lograr robarle una moto.

El muchacho agonizó dos semanas antes de morir y en un breve contacto con un familiar no pudo precisar quién lo había asaltado. Pero tras una investigación de varios meses fue detenido Adrián David Chávez. Este hombre de 37 años, quien al momento del crimen purgaba una condena por robos y gozaba de salidas laborales, fue condenado ayer a prisión perpetua al término de un juicio oral en San Lorenzo. El tribunal conformado por los jueces Jesús Rizzardi, Griselda Strólogo y Carlos Gazza lo sentenció como autor de un homicidio críminis causa.

Difícil

"Era un caso difícil de resolver pero la investigación fue arrojando resultados y todos los caminos llevaron a esta persona", sostuvo ayer el fiscal Aquiles Balbis, quien reclamaba la pena perpetua.

A ese pedido había adherido Norberto Olivares, abogado querellante en representación de la madre de Gini. "El acusado no pudo demostrar que ese día estaba trabajando. Afortunadamente eso fue desbaratado y se obtuvo una condena alta", evaluó el profesional.

El veredicto fue recibido con satisfacción por los cuatro hermanos de la víctima, quienes promovieron marchas por el esclarecimiento del crimen y presenciaron todo el debate oral. "Estamos más que agradecidos. A mi hermano no lo vamos a tener más, pero nos devolvieron la paz. Hicimos lo imposible para que esta persona cumpla su condena: le robó la vida a mi hermano", consideró Noelia.

Asalto fatal

La tarde del 10 de julio de 2015, a las 15.30, un hombre irrumpió en el taller que atendía Gerardo en General Paz al 400 de Fray Luis Beltrán con el plan de robarle dinero en efectivo y una moto Yamaha Twister 250. Pero el mecánico resistió el robo y forcejeó con el asaltante hasta que una bala que ingresó por el tórax le perforó el intestino.

El ladrón no pudo llevarse la moto porque tenía conectada una alarma. El mecánico fue internado en el hospital donde trabajaba. La bala le afectó la vena cava y el intestino. Estuvo consciente por un breve lapso, fue sometido a dos operaciones y falleció dos semanas después por una septisemia.

Luego de unos meses de incertidumbre, el caso comenzó a esclarecerse. El aporte esencial fue de dos testigos. Un vecino del taller que vio entrar al atacante y escuchó el pedido de auxilio de la víctima contó que, al salir, el agresor le dijo casi riendo: "Esto le pasa a este gil por no entregar". Y una comerciante que atendía un quiosco a media cuadra también lo vio pasar caminando frente al local minutos después de escuchar el disparo.

En un primer momento circuló el rumor de que el autor había sido otro preso. Ese dato se investigó y se constató que ese hombre estaba detenido en Piñero, sin salidas. Luego, a partir de tareas "de calle" de la Policía de Investigaciones (PDI)surgió que en una pelea callejera, en un barrio de Granadero Baigorria cercano al lugar del crimen, le habían reprochado a un vecino haber sido el autor del disparo al muchacho del taller. Por último un vecino de ese barrio declaró lo mismo y aportó que al sospechoso le decían "Gordo Chávez".

Así llegaron a individualizar a Adrián David Chávez, quien por entonces cumplía una condena a 5 años de prisión y gozaba de un permiso de salidas laborales amplias, de 8 a 20, para regresar a dormir a la comisaría de Capitán Bermúdez.

Gorro colla

En un allanamiento a la celda de Chávez se incautó un gorro colla como el que vestía el agresor descripto por los testigos. Con ese dato, fue detenido en diciembre de 2015, luego reconocido en ruedas judiciales por los testigos y días atrás llegó al juicio oral en su contra.

En el debate se constató que Chávez trabajaba de 8 a 13 en el corralón municipal de Granadero Baigorria donde su padre ejercía como capataz. Si bien él alegó que a la hora del crimen estaba trabajando, el secretario de Obras Públicas de esa ciudad declaró que el detenido era empleado de una cooperativa contratada para trabajar de 8 a 13.

La defensora pública Graciela San Miguel pidió la absolución de Chávez por el beneficio de la duda o que el caso se encuadre como un homicidio en ocasión de robo, que tiene pena más leve. Por su parte, el fiscal sostuvo: "Para el tribunal quedó más que acreditado que Chávez no estaba en su lugar de trabajo. Se comprobó que el crimen tuvo un delito conexo: el agresor pretendía robar y mató porque no pudo perpetrar el robo".

"Estamos muy conmovidos. Queremos agradecer a la Fiscalía y a los jueces por la calidad humana con que trabajaron. No tenemos un sentimiento de venganza. Sólo pedíamos justicia y es lo que se está otorgando", agregó Silvana, otra hermana de Gerardo.

La familia adelantó que ahora, con la condena dictada y en proceso de apelación, pedirán explicaciones al municipio de Baigorria para que aclare sobre la modalidad de contratación al condenado por el crimen.


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