Por segunda vez en tres meses efectivos de la policía bonaerense llegaron fuertemente pertrechados a Rosario para practicar allanamientos en los que secuestraron cocaína y se llevaron detenidos. La primera fue el pasado jueves 9 de septiembre cuando a las 2 de la mañana, y acompañados por el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires Sergio Berni y el superintendente general Daniel Alberto García, más de 200 uniformados desembarcaron en barrio Los Gráficos y se llevaron detenidos a tres hombres sospechados de traficar cocaína que se vendía en San Nicolás. Y la historia volvió a repetirse el jueves último cuando, bien temprano a la mañana, los bonaerenses volvieron a la ciudad y allanaron siete domicilios, detuvieron a tres personas, incautaron casi 12 kilos de cocaína de máxima pureza y desbarataron un laboratorio usado para estirar y fraccionar droga en Moreno 400.
Este último operativo del jueves se concretó como una derivación del secuestro de 250 kilos de cocaína una semana antes en la localidad bonaerense de Sarandí. En ese marco fue detenido un efectivo de la Policía Federal (PFA) que estaba bajo carpeta médica y sería uno de los líderes de la banda investigada, conformada por bonaerenses y rosarinos.
Luego de ese operativo se realizó el del jueves, donde fueron detenidos tres hombres en el laboratorio de drogas descubierto en Moreno al 400. Damián Emiliano S., Pablo Daniel F. y Claudio Darío B. fueron indagados el viernes por el juez federal de Campana a cargo de la investigación, Adrián González Charvay, en el marco de la causa 408/2021.
“De los tres detenidos en ese laboratorio Moreno sólo uno estaba requerido por la investigación. Ahora habrá que esperar qué resuelve el juez de la causa sobre los otros dos que fueron apresados en el lugar”, explicó anteayer a la prensa Walter Chiucaloni, superintendente de fuerzas especiales y comandante de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (Utoi) de la bonaerense.
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En ese marco Chiucaloni indicó que “por gentileza se invitó a participar en el operativo (en Rosario) a la Gendarmería”. ¿Y la policía santafesina no fue invitada ni participada?, fue la pregunta que quedó flotando.
Sin invitación
Unos 200 efectivos de fuerzas especiales y antidrogas de la policía bonaerense circularon por las calles de la ciudad durante las primeras horas del jueves. ¿Pero cuál sería el problema si venían siguiendo una investigación por drogas en su territorio? No sería la primera vez, ni la última, que por desconocimiento se pudiera producir un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad.
Lo cierto es que la irrupción sin previo aviso de la policía bonaerense en calles rosarinas hizo acordar a la ocurrida el sábado 30 de junio de 2012 cuando la fiscalía temática de drogas de San Nicolás encabezó un operativo contra un búnker de drogas en la villa La Granada. De ese operativo ordenado por el fiscal general nicoleño Héctor Tanús sólo participaron efectivos de la policía bonaerense que ingresaron al barrio escondidos en un camión volcador de la Municipalidad de Ramallo.
“No avisamos a la autoridad política santafesina que íbamos a hacer el procedimiento porque no corresponde hacerlo. Supongo que habrán tomado nota de la situación y tomarán cartas en el asunto, porque era evidente y alevoso lo que se estaba haciendo a pocas cuadras de una comisaría (en referencia a la subcomisaría 20ª)”, señaló entonces Tanús a este diario a partir del escándalo suscitado en la ciudad por la intervención de una fuerza de otra provincia en la ciudad.
En aquel operativo sin detenidos fueron varios los funcionarios santafesinos que mostraron su malestar, disgustados por haberse enterado del operativo luego de realizado. Pero el tiempo pasa y, al parecer, los contextos cambian. La irrupción de la bonaerense, tanto en septiembre como este jueves, pasó desapercibida en medio de una crisis política de seguridad pública que tiene aún en expectativa sobre la conformación del gabinete del ministro Jorge Lagna.
Orígenes
La irrupción del pasado 9 de septiembre en barrio Gráfico también tenía origen en San Nicolás, desde donde vinieron policías bonaerenses en busca de rosarinos que traficaban droga que al parecer se vendía en esa ciudad. En aquella ocasión fueron detenidos Julio César Villalba, de 34 años, su hermano Gonzalo, de 26, y Juan Ramón Altamiranda, de 37. Producto del operativo se secuestró un total de 12 kilos de cocaína y 20 kilos de marihuana, además de armas de fuego y un chaleco antibalas con inscripción policial.
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Sobre la intervención de esta semana, vino encadenada a un operativo realizado el viernes 26 de noviembre cuando una Peugeot Partner y un Toyota Ethios fueron interceptados por policías bonaerenses en Bartolomé Mitre y Gelly y Obes, a siete cuadras de la cancha de Arsenal de Sarandí, en el sur del conurbano bonaerense. Hubo dos detenidos, entre ellos el sargento José María Alvarez, de 42 años y numerario de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA.
En la Partner se hallaron 150 ladrillos de cocaína de máxima pureza y por ello se tramitó ante el juez una serie de allanamientos que incluyó la casa de la madre del policía en Wilde. Allí hallaron 80 panes de cocaína, al parecer del mismo lote que la secuestrada en el auto de Alvarez, más de 400 gramos de cogollos de marihuana, una pistola, 330 mil pesos y un celular. Los investigadores presumen que el policía, que estaba bajo carpeta médica 30 días por estrés, sería uno de los líderes de la banda.
La banda de los escudos
Los ladrillos de cocaína estaban embalados por colores (rojos, amarillos o envueltos en cinta de embalar) y algunos llevaban el escudo de River Plate o el logo de la mítica automotriz Ferrari. Además el dibujo de un delfín podría vincular la droga con la marca de Reinaldo Delfín Castedo, conocido como el “Patrón del Norte”.
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Según pudo saberse la banda investigada tenía como campo de acción los partidos bonaerenses de Morón, Merlo, Moreno, Lomas de Zamora y Exaltación de la Cruz, además de una prolongación en Rosario y su zona. Para la investigación la droga era acopiada en el partido de Exaltación de la Cruz, lindero con el partido de Campana en cuyo juzgado federal se inició la investigación. Del lugar de acopio se la trasladaba 290 kilómetros hasta Rosario para ser estirada y fraccionada en el laboratorio de Moreno al 400.
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Policías bonaerenses a las puertas del edificio de Moreno al 400 donde funcionaba un laboratorio de fraccionamiento y estiramiento de cocaína.
Foto: Celina Mutti Lovera.
La investigación de esta banda comenzó a principios de febrero pasado cuando en la Delegación Moreno-General Rodríguez de la Superintendencia de Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de la bonaerense se recibió una denuncia anónima sobre el accionar de esta organización. Una vez detenidos el PFA Alvarez y su compañero se llevaron adelante 16 allanamientos.
Entre esas 16 inspecciones están las siete realizadas el jueves en Rosario donde bonaerenses y gendarmes allanaron domicilios en pleno centro (Corrientes al 900, Rioja al 500 y Moreno al 400) así como en Carballo al 500 (barrio Refinería/Puerto Norte), Rubén Darío al 1200 (Arroyito Oeste), Apipé al 7800 (Fisherton) y Arturo Ilia al 200 (ex calle Fuerza Aérea entre Jacarandá y Los Paraísos), en Funes. Además de los más de once kilos de droga en los allanamientos se incautó cerca de 973 mil pesos y ocho autos de alto valor.
La oficina
“Al laboratorio la banda lo llamaba «la oficina», porque era su lugar de trabajo. Era un lugar de ocultamiento, fraccionamiento y estiramiento de la droga. Allí se secuestraron 11 kilos de cocaína de máxima pureza que podría rendir hasta 30 kilos para la venta”, explicó Chiucaloni, un oficial que tuvo cierta notoriedad mediática cuando en enero pasado, cuando la Utoi —creada en mayo de 2017 por la entonces gobernador bonaerense María Eugenia Vidal— cumplía funciones en la localidad bonaerense de Villa Gesell y el policía se cuadró para saludar con una venia a la ex ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich.