
Francisco Guillén
El jefe. Ariel Máximo Cantero, líder de Los Monos, afronta un quinto juicio tras ser condenado en cuatro causas.
Desde una oficina en el Complejo Penitenciario Federal de la localidad bonaerense de Marcos Paz, Ariel Máximo "Guille" Cantero escuchó ayer el alegato de un nuevo juicio oral y público en su contra. Esta vez la acusación corrió por parte del fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio Fernando Dalmau, quien lo imputó de amenazar coactivamente en agosto de 2016 al entonces juez de Sentencia Edgardo Mario Fertitta mediante un mensaje telefónico.
Por aquellos día "Guille" estaba en la prisión federal de Rawson, desde donde reclamaba mediante su defensa ser alojado en un penal más cercano a su domicilio. Entonces llamó a la oficina del juez que le negaba esa petición y a través de una pasante que lo atendió le hizo llegar un mensaje: "Decile (al juez) que se meta el traslado ya sabe dónde y que lo voy a matar". En su alegato de apertura el fiscal pidió ante el juez Pablo Pinto una condena a 7 años y medio de prisión y la declaración de reincidente de "Guille" por otras condenas que tiene.
Cantero, líder de la banda de Los Monos, cayó preso en mayo de 2013. Desde entonces pasó su cautiverio en al menos cinco presidios: los provinciales de Coronda y Piñero; y los federales de Ezeiza, Rawson y Marcos Paz recorriendo de norte a sur del país unos 5 mil kilómetros en móviles del Servicio Penitenciario.
En ese lapso acumuló varias condenas: una a 2 años por tenencia de arma de guerra dictada en junio de 2016 por la Justicia provincial; otra a 22 años de cárcel como responsable de una asociación ilícita en calidad de jefe y por cohecho activo dictada en abril de 2018 por el mismo fuero; una a 15 años de prisión como organizador de una red narco liderada desde la cárcel en la causa "Los Patrones" de diciembre de 2018 en los Tribunales Federales; y una a 10 años de encierro como coautor de un secuestro extorsivo agravado por la participación de al menos tres personas que emanó de la Justicia Federal en octubre de 2019. El de ayer fue el quinto alegato que Cantero escuchó en un juicio en su contra.
En la audiencia de ayer sólo hubo dos testigos: la pasante que atendió el llamado telefónico que hizo "Guille" y el propio juez Fertitta. Mientras la joven recordó haber recibido el mensaje y comunicárselo a su superior, el magistrado respondió las preguntas del defensor de Cantero, el abogado Fausto Yrure, quien remarcó que "dejó dudas sobre si los dichos constituían una amenaza o un exabrupto de una persona enojada por su situación de prisión y la negación del traslado".
"Acá no estamos hablando de una coacción contra un juez con la intención de coartar su libertad en el libre ejercicio de su labor sino de un enojo que, como máximo, puede entenderse como el mismo que tiene una persona involucrada en un accidente de tránsito o en una pelea verbal en la que muchas veces se dice te voy a matar", manifestó el abogado, quien pidió la absolución de su cliente o que la figura se encuadre en una amenaza simple.
Desde lejos
El hecho por el que se lo acusó a "Guille" ocurrió el 19 de agosto de 2016 cuando estaba confinado en el penal de Rawson, a 1.400 kilómetros de Rosario, y a donde había sido llevado por disposición del juez federal Marcelo Bailaque. Por aquellos días la defensa de Cantero había presentado una serie de pedidos para que "Guille" fuera trasladado a una prisión más cercana a su familia y sugirió el penal de Ezeiza.
Los pedidos estaban solventados en la lejanía del lugar de detención y lo peligroso que era para los familiares viajar a visitarlo. Un ejemplo inesperado de esa realidad ocurrió el 22 de septiembre cuando Daiana, de 16 años e hija de Claudio "Pájaro" Cantero, falleció en un accidente automovilístico cuando viajaba a visitar a su tío al penal chubutense.
El llamado y la respuesta
El 19 de agosto de 2016 "Guille" llamó dos veces desde el pabellón B del penal federal de Rawson al juzgado de Sentencia Nº 3 de los Tribunales de Balcarce 1651, a cargo de Fertitta. En ambas ocasiones se identificó por su nombre.
El primer llamado se registró a las 12.28 y la pasante que lo atendió le dijo que el magistrado no estaba en su oficina. El otro fue a las 12.50, cuando el juez al ser consultado por la pasante indicó que le respondiera "lo que siempre le contestamos, (que) no atiendo llamadas de los procesados por teléfono, que pida una audiencia por el profesional", según explicó el juez en su denuncia.
La empleada cumplió lo ordenado por su superior y "Guille" dejó el mensaje que lo puso en el banquillo: "Decile (al juez) que se meta el traslado ya sabe donde y que lo voy a matar".
Una semana antes Fertitta había rechazado un pedido de "Guille" y de su ladero Emanuel Chamorro, entonces preso en un penal federal de Neuquén, para que fueran trasladados a cárceles santafesinas. El juez realizó la denuncia por amenazas y después entró en el programa de testigo protegido, por lo que comenzó a moverse con custodia policial.
En la audiencia preliminar al juicio el abogado de "Guille", Fausto Yrure, había cuestionado la calificación legal. Dijo que el delito de amenazas coactivas requiere que en la misma la víctima sea obligada a hacer algo y consideró que en los dichos de Cantero "no surge con claridad cuál sería la conducta pretendida", dado que Fertitta ya había resuelto sobre los traslados y Cantero había sido notificado de esa decisión. El abogado evaluó que los dichos de su cliente podrían "entenderse como una reacción ante algo que no sucedió" (el traslado pretendido) y pidió que se cambiara el delito achacado por el de amenazas simples, con una pena en expectativa de seis meses a dos años de prisión. Y lo mismo remarcó ayer.
El planteo fue rechazado por el fiscal y así se llegó al juicio que proseguirá el lunes cuando, según está previsto, se escuchen los alegatos de clausura y la sentencia.
el jefe. Ariel Máximo Cantero, líder de Los Monos, afronta un quinto juicio tras ser condenado en cuatro causas.



Por Martín Stoianovich