La Justicia Penal de Rosario pidió entre 4 y 6 años de prisión efectiva para una dupla de ladrones —hombre y mujer— dedicados al robo de bicicletas, celulares y otros delitos afines que incluyeron la participación de menores. La mayoría de los ataques fueron perpetrados con el objetivo de robar bicicletas y celulares en la zona noroeste de Rosario.
La fiscal Raquel Almada le atribuyó a Oscar R. los distintos delitos tipos de robo puestos en conocimiento en la audiencia: dos agravados por la participación de un menor en grado de tentativa y en calidad de coautor, dos simples en calidad de autor, otro agravado por el uso de arma en grado de tentativa en calidad de autor y una más de este tipo en concurso ideal, con el agravante de ser en poblado y en banda y por la participación de un menor de edad en grado de tentativa en calidad de coautor.
A su vez, a Nadia C. le achacó los delitos de amenazas simples en calidad de autora y robo agravado por el uso de arma en concurso ideal con el agravante de ser en poblado y en banda y por la participación de un menor de edad en grado de tentativa y en calidad de coautora, todos ellos en concurso real.
Tras exponer las imputaciones en el inicio del juicio presidido por la magistrada Paula Alvarez, Almada solicitó la pena única de 6 años de prisión efectiva para Oscar R. y cuatro para Nadia C.
Los robos imputados
De acuerdo a la investigación, Oscar R. se aprovechó de la participación de un menor para interceptar a dos mujeres e intentar robarles ambas bicicletas en las que se desplazaban el pasado 15 de junio de 2020, cuando eran las 15, en la zona de Camilo Aldao y Urquiza.
Según trascendió, las víctimas se resistieron, por lo que el joven que participaba de cómplice empujó a una de ellas y le provocó traumatismos en mentón y mano derecha al caer contra el piso. No obstante, el mismo muchacho abordó a la otra mujer de la misma manera para provocarle lesiones en mano y codo y aprovechó para robarle el celular en ese estado de indefensión.
En ese entonces, ambos huyeron por Felipe Moré y Urquiza, pero fueron capturados por agente de la policía motorizada.
En tanto, el otro delito ocurrió el 23 de septiembre de ese mismo año, aproximadamente las 17.15, en Juan José Paso y Formosa. Bajo amenazas de muerte y haciendo ademanes de que poseía un arma de fuego, le exigió la bicicleta y el celular a la víctima para apoderarse del rodado y escapar abordo del mismo. Y pese a ser detenido en Almafuerte y San Gerónimo, no pudieron recuperar la bicicleta.
El raid delictivo continuó en 2021. El 6 de febrero de ese año, a las 23, interceptó a la víctima en Juan José Paso y Formosa para intentar robarle la bicicleta tras golpearlo con un palo, pero no logró su cometido porque la víctima alcanzó a acelerar y dar aviso a la policía.
También se le atribuyó otro hecho cometido el 28 de mayo de ese año. Eran las 18 cuando abordó a una víctima que también se desplazaba en bicicleta a la altura de Sabín y Reconquista. Con la complicidad de dos mujeres, una de ellas menor, intentaron robarle el rodado, pero la víctima lo persiguió y llegó a retenerlo hasta la llegada de la policía.
Asimismo, el 15 de julio, abordó a un menor en Sorrento al 400 y lo requisó para intentar robarle el celular, pero al ver a la policía simuló una situación de amistad y se fue del lugar.
En el caso de Nadia C., llegó imputada al juicio por un hecho perpetrado el 4 de abril de 2021, a las 22.15, en Anchorena al 80, cuando amenazó al propietario mediante amenazas de muerte con el fin de intimidarlo, atemorizarlo y amedrentarlo hasta que logró ser detenida por la policía.
En tanto, en el último hecho atribuido a ambos acusados ocurrió el 14 de septiembre de 2021, a las 19.30, en Corrientes al 900, cuando actuaron con un menor para apoderarse ilegítimamente de tres cargadores de celular de carga rápida, siete hebillas tipo moños de color rosa, tres aromatizadores textiles, los cuales ocultaron entre sus prendas a tales fines.
Sin embargo, no lograron su cometido, puesto que fueron descubiertos por personal de seguridad del local a través de las cámaras de videovigilancia y las alarmas del lugar que comenzaron a sonar. Este hecho motivó a la intercepción de uno de los encargados del lugar, a quien comenzaron a agredir en forma conjunta con golpes, empujones y forcejeos hasta lograr escapar.
En ese marco, Nadia C. exhibió una trincheta con claras intenciones de lesionar a la víctima que logró desarmarla hasta que ambos quedaron detenidos por la policía.