Policiales

Pesquisa sobre la estadía en Rosario de la carga de ajo donde se halló cocaína

La Justicia federal de Rosario se orientará esta semana a determinar qué pasó con el cargamento de ajo secuestrado hace ocho días en Portugal, con 625 kilos de cocaína ocultos en su interior, durante los doce días en que la mercadería legal estuvo en la ciudad. Los datos con los que cuentan los investigadores...

Lunes 14 de Julio de 2008

La Justicia federal de Rosario se orientará esta semana a determinar qué pasó con el cargamento de ajo secuestrado hace ocho días en Portugal, con 625 kilos de cocaína ocultos en su interior, durante los doce días en que la mercadería legal estuvo en la ciudad. Los datos con los que cuentan los investigadores sobre ese período indican que las cajas fueron descargadas de un camión, depositadas en un galpón de la zona oeste y finalmente consolidadas dentro de un contenedor que aportó la firma naviera que lo retiró del puerto local.

Lo constatado hasta ahora es que la carga de 22 toneladas de ajo, incautada el pasado domingo 6 de julio por las policías española y portuguesa, fue vendida por la empresa mendocina Gispe SA a uno de los detenidos en España tras el hallazgo de la droga, Francisco Javier Pérez Barja, quien se había contactado con la empresa argentina por teléfono. Se trata de un empresario cárnico de Orense, Galicia, sindicado como uno de los cabecillas de la banda y presunto autor de la importación. Además de él fueron apresados otros tres españoles.

Según los registros de la firma exportadora mendocina, Pérez Barja pagó el pedido por adelantado y envió un camión para el traslado de la mercadería. Sobre la carga se realizaron los controles sanitarios (ejecutados por el Senasa en Mendoza) y el 16 de mayo pasado la mercadería se envió a Rosario en el camión.

Salió con las cajas precintadas con plásticos, pero no en un contenedor como había trascendido en un primer momento. El transporte fue suministrado por el comprador y por eso, para la policía, los vendedores y la compañía exportadora serían ajenos a la trama delictiva. Ellos, por su parte, aseguran que su responsabilidad terminó apenas fue retirada la carga de su propiedad.

Lo cierto es que la carga arribó a Rosario el 23 de mayo, dos días después de lo previsto. A su llegada a la ciudad, la empresa que se hizo cargo de la mercadería es la operadora Shipway SA, una firma de 20 años de antigüedad que tiene su casa central en Buenos Aires y recientemente se instaló en Rosario en un predio de Newbery y Circunvalación.

Sin embargo, como Shipway no disponía aún de un lugar donde reservar la carga hasta el embarco, desde la compañía enviaron un fax al puerto de Rosario para consolidar allí la carga en un contenedor hasta el día en que partiera el barco. Así lo indicaron a este diario fuentes del puerto de Rosario que además plantearon que al no disponer entonces de contenedores en la terminal portuaria, fue la compañía naviera MSC la que aportó la unidad en la que finalmente viajaron las 2.200 cajas confiscadas el 6 de julio en el puerto de Leixoes, cercano a Porto, en Portugal.

En Rosario. El traspaso de la mercadería dispuesta en cajas al contenedor CRXU 695369-3 se efectuó, según la fuente, en un galpón con cámaras de frío de la distribuidora Rosental, de Mendoza al 8800. Desde allí, el contenedor con la carga llegó finalmente al puerto en un camión que ya estaría identificado. El contenedor dejó la terminal rosarina el 4 de junio. Tardó un mes en llegar a destino, cuando el viaje usual es de 15 días, según remarcaron a este diario fuentes de la Aduana en Capital Federal.

Voceros del puerto también dicen que MSC no opera directamente de Rosario a Portugal sino que realiza un trasbordo de mercadería. Su itinerario incluye las terminales portuarias de Zárate, Montevideo y Navegantes, en el estado de Santa Catarina, Brasil.

Lo cierto es que, dos días después del arribo a del contenedor a Oporto, la policía decomisó la cocaína distribuida en 565 paquetes con algo más de un kilo cada uno que iban disimulados entre los ajos. Aún se ignora en qué punto del extenso recorrido de la carga fue colocada la droga entre los ajos. Ahora la Justicia se concentra en determinar qué pasó, al menos, mientras el "ajo blanco" descansó durante doce días en suelo rosarino.

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