"Tenían estudiada cada cosa. No fue un golpe casual". Así sintetizó uno de los
empleados de la perfumería de Mitre al 1000 el robo sufrido el lunes a la noche. Cuando ya estaban
cerrando ingresaron tres hombres mayores de edad, uno de ellos armado. Redujeron al personal de
vigilancia privada y a cuatro empleados. Y con una amoladora portátil cortaron un buzón de
seguridad donde estaba la recaudación. En menos de 10 minutos los ladrones se hicieron con un botín
de al menos 10 mil pesos. Justo la noche previa a que un camión recaudador de caudales recogiera el
dinero.
Mitre entre San Juan y San Luis es una zona de gran
actividad durante el día y con un desaceleramiento pronunciado al llegar la noche. En la sucursal
que la red de perfumerías Gerlero tiene sobre esa cuadra, cuatro empleados finiquitaban el control
del dinero en las cajas para cerrar y retirarse. Cuando el agente de seguridad privada que trabaja
allí salía a la vereda para custodiar que todo estuviera en orden, ingresaron al negocio tres
hombres, mayores de edad, uno de ellos empuñando un arma de fuego.
El valor de un dato. Los maleantes entraron y se repartieron por el recinto.
Fuentes consultadas aseguran que sólo uno llevaba la voz de mando. Primero redujeron al hombre de
la vigilancia, a quien le ordenaron tirarse al suelo boca abajo. Otro de los ladrones se dirigió a
los empleados, en su mayoría mujeres, y los llevó hacia el baño de damas que está en la parte
trasera. Y el tercero, el que cargaba una amoladora portátil en un bolsito, fue a una oficina con
vidrios opacos cercana al ingreso. "En ese momento había cuatro empleados. Los redujeron, los
llevaron al baño como hacen siempre y violentaron la caja de seguridad. Robaron y se fueron",
indicó un empleado.
"En ese momento había cuatro chicos. Los redujeron, los
llevaron al baño y violentaron la caja de seguridad", comentó. Lo primero que hizo el ladrón que
llegó a la oficina fue ordenarle a la encargada que abriera el buzón de seguridad. Ella no podía
hacerlo porque el buzón se abre con dos llaves y una de ellas está en manos del recaudador de
caudales que trabaja con la firma. El ladrón, entonces, se puso a trabajar sobre el buzón de
seguridad.
"El buzón tendrá un metro de altura por 50 centímetros de
profundidad. El dinero se ingresa colocando el dinero en una bandeja, similar a la de una caja
registradora abierta, que cuando se cierra hace caer el dinero al interior", explicó un vocero
policial. El cofre cuenta con una trampa tipo péndulo que impide que pueda extraerse el dinero una
vez en el interior de manera ilegal. Es decir, sin utilizar la dupla de llaves.
Pero los maleantes que visitaron Gerlero el lunes por la
noche tenían respuesta para esa incógnita. "Sabían qué tipo de buzón de seguridad era. Abrieron la
bandeja por la que se mete el dinero y con una amoladora portátil cortaron ese cajón, lo que liberó
la trampa que obstruía el dinero", contó la fuente. Así, en unos diez minutos, se hicieron con diez
mil pesos. Fuentes extraoficiales indicaban que el botín rondaba los 30 mil pesos.
Otro detalle llamativo para los investigadores fue la
logística y información de los delincuentes. El golpe se produjo doce horas antes de que el camión
de caudales recogiera el dinero, lo que debía ocurrir ayer por la mañana. l