Policiales

No pudieron indagar al chico acusado del crimen del quiosquero

La audiencia de indagatoria del chico de 16 años acusado del crimen del quiosquero Antonio Muñoz, ocurrido hace seis días, debió suspenderse. Lo obligó el estado de obnubilación en el que se encontraba el adolescente, incapaz de situarse en tiempo y espacio frente a los tres funcionarios del Tribunal de Menores que intentaban entrevistarlo.

Miércoles 30 de Enero de 2008

La audiencia de indagatoria del chico de 16 años acusado del crimen del quiosquero Antonio Muñoz, ocurrido hace seis días, debió suspenderse. Lo obligó el estado de obnubilación en el que se encontraba el adolescente, incapaz de situarse en tiempo y espacio frente a los tres funcionarios del Tribunal de Menores que intentaban entrevistarlo.
  Ricardo, conocido como Ciru, fue detenido el viernes pasado en barrio Tablada como responsable del asesinato del comerciante de La Paz y Corrientes. Sobre las circunstancias de su arresto existe una controversia entre la policía y el tribunal actuante. Algunas fuentes policiales revelaron que la madre del chico había ido al juzgado la misma noche del crimen y que allí hubo una actitud omisiva que perjudicó el acopio de pruebas contra el chico ahora detenido.
  Desde el juzgado niegan tal cosa. “En los primeros minutos del viernes la madre de este chico vino al tribunal a decir que le estaban atribuyendo a su hijo el homicidio en el maxiquiosco. Se consultó a la Unidad Regional II si buscaban a un menor por tal cosa. Nos respondieron negativamente. Pese a eso se ordenó que interrogaran a este chico en la comisaría 5ª. Tras hacerlo un oficial de esa seccional firmó un acta que desvinculó al chico de ese delito. El acta está incorporada al expediente judicial”, sostuvo Daniel Papalardo, de la Secretaría Penal del juzgado.
El taxista. Lo que ocurrió es que tras eso, el viernes, un taxista acudió a la policía para decir que un adolescente había subido a su taxi el jueves a la tarde, poco después del crimen, y que lo había trasladado hasta Alem y Seguí. La circunstancia de que el chico estuviera ensangrentado y nervioso hizo que, un día después, al leer en el diario sobre el crimen, el taxista supusiera que ese pasajero podía tener que ver con el crimen.
  Tras ese testimonio, la policía recorrió la zona donde el taxista dejó al chico, hizo averiguaciones y llegó hasta la casa. Eso derivó en la detención de Ricardo, un chico con 27 antecedentes penales, de los cuales 21 son por robos calificados. Pero antes de eso la madre fue a Tribunales.
  “Ante una pregunta específica la policía comunicó al juzgado que no buscaba a menor alguno por este crimen. Incluso por eso intervenía un juez de mayores. Pero ante la presencia de la madre en Tribunales pedimos que se interrogara al chico. En la seccional 5ª firmaron una acta señalando que este chico no tenía nada que ver y no cautelaron prueba contra él debido a eso. ¿De qué se lo podía acusar hasta entonces si la propia policía lo desligaba del hecho investigado en un documento?”, se preguntó Papalardo.
La secuencia. El crimen de Muñoz fue entre las 16.30 y las 16.50 del jueves pasado. Poco antes, a las 13 de ese día, Ricardo, que tiene una importante adicción a psicotrópicos, estaba con su madre en Tribunales bajo revisión de una médica psiquiatra forense. La profesional advirtió que el chico exhibía los síntomas de una ingesta de fármacos y aconsejó que lo atendieran especialistas del Hospital Vilela.
  Allí se dirigieron, según fuentes de la causa, Ricardo y su madre. Está documentado que estuvieron esperando un turno entre las 14 y las 16. Pero a esta hora el joven, molesto por la espera, se marchó solo del nosocomio. La pesquisa policial dice que un rato después ingresó al maxiquiosco con fines de robo, se trabó en lucha con Muñoz y lo mató esgrimiendo un cuchillo del comerciante.
  Ocho horas después de esta acción la madre de Ricardo fue a Tribunales a denunciar que a su hijo querían implicarlo sin causa en ese homicidio. Un rato después al chico le tomaban declaración en la comisaría 5ª. Pasarían otras ocho horas para que la madre retornara al juzgado con el discurso opuesto: decía ahora que no podía manejar la profunda adicción de su hijo y señalaba su conexión con el asesinato.
  La policía documentó con evidencia del crimen de Ricardo el señalamiento de la madre. Técnicamente eso no podrá tomarse como prueba: la imputación de una persona por otra con un lazo cosanguíneo directo no tiene validez incriminatoria. O dicho de otra forma: la declaración de una madre en contra de su hijo será considerada nula por el juez del caso.
En otro mundo. El lunes a la mañana la indagatoria a Ricardo en Tribunales se frustró. Frente a la jueza y la asesora de menores el adolescente no pudo hilvanar un relato coherente de lo ocurrido el jueves pasado. Su estado fue descripto como de absoluta confusión. La jueza María del Carmen Mussa requirió medios a la provincia para poder facilitarle un tratamiento idóneo para su adicción, dado que hoy no hay infraestructura para atención de esa especificidad. El chico está alojado en el Instituto para la Recuperación del Adolescente de Rosario (Irar) donde estuvo hasta cuatro días antes del crimen por el que se lo acusa.

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