Policiales

Leve condena a un policía y sus hijos tras un insólito cambio de imputación

Una fiscal los acusó del linchamiento de Mario Sergio Fernández, en febrero de 2015. Pero ahora dijo no tener certezas de que haya ocurrido así

Jueves 29 de Diciembre de 2016

Más de quince personas acorralaron a Mario Sergio Fernández luego de que entrara a robar a la casa de un sargento, en Villa Gobernador Gálvez, en febrero de 2015. En una canchita de fútbol cercana a la vivienda lo sometieron a un brutal linchamiento con puñetazos, piedras, palos, patadas y, según testigos, lo pasaron por encima con una moto. Con el cráneo destrozado, a los dos meses murió y por el crimen quedaron presos el policía y dos de sus hijos bajo una figura penal que prevé prisión perpetua: homicidio calificado por el ensañamiento y la participación de varias personas. Sin embargo, sorpresivamente, ese encuadre se diluyó ayer en una condena a 3 años de prisión efectiva dictada en un juicio abreviado a ellos y a otro hijo que estaba prófugo, cuya presentación fue una condición para cerrar ese acuerdo como coautores de un homicidio en riña.

"No es una pena justa, pero no nos quedaba otra que aceptar porque si no volvían al barrio", dijeron al salir de la sala de audiencias la hermana de la víctima, Natalia, y su madre Teresa Ojeda, llorando y aún esperanzadas con reabrir la investigación de un caso que se cerró con la sentencia (ver aparte). Tras ser citadas a varias reuniones con el Fiscal Regional Jorge Baclini, y pese a estar disconformes con la pena, las mujeres dieron su consentimiento al abreviado con el objetivo de que se entregara el cuarto acusado, que hasta hace un mes seguía prófugo, que el sargento perdiera su cargo y que la familia imputada se retire del barrio para evitar represalias.

Falta de pruebas

El acuerdo entre partes fue homologado por el juez Juan Carlos Vienna, quien dictó los fundamentos de la sentencia en forma oral. Fue presentado por la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro y el defensor del policía y sus hijos, Cristian Anderson, en una tensa audiencia. Así, a casi dos años del hecho, la medida resolvió el caso sin llegar a discutirse en un juicio oral y público.

La fiscal Fabbro planteó no contar con pruebas para sostener la imputación original. Dijo que los dos testigos de identidad reservada eran de dudosa credibilidad, que no pudo determinarse quién efectuó la lesión mortal dentro del grupo de agresores y que Fernández no murió en el momento sino a los dos meses por una infección, cuando continuaba internado. Por eso rebajó la calificación legal a homicidio en riña, que se aplica cuando entre varios atacantes no puede determinarse quién de ellos causó la muerte.

De este modo fueron condenados a 3 años de prisión efectiva el sargento Sergio Daniel Monzón, de 51 años, y sus hijos Walter Alejandro, de 24, Nicolás Daniel, de 20, y Sergio Jesús, de 30. Este último estuvo prófugo hasta un mes atrás, cuando se presentó para poder cerrar el acuerdo. Cuando cumpla 8 meses en prisión podrá pedir la libertad condicional. Su padre y sus hermanos ya están en condiciones de salir porque llevan un año y medio presos, algo que su abogado gestionará al quedar firme el fallo. Por lo pronto, pidieron ser alojados en la comisaría 27ª de Arroyo Seco, donde revistaba el sargento.

Escandaloso

Según la descripción de la Fiscalía, todo ocurrió entre las 21 y las 23.30 del 24 de febrero de 2015. Esa noche, Monzón, sus hijos y un grupo de vecinos persiguieron a Fernández luego de que intentara robar en la casa del policía, en Riccheri al 2700 de Villa Gobernador Gálvez. Lo alcanzaron en una canchita de fútbol cercana y lo sometieron a una paliza brutal con patadas, puñetazos, piedrazos y palazos. Incluso, cuando ya estaba inconsciente en el piso, lo pasaron por arriba con una moto Motomel de 150 centímetros cúbicos del mayor de los hijos de Monzón y fugaron.

Fernández quedó en el piso al borde de la muerte y una patrulla que llegó por un llamado al 911 convocó al Sies. A la víctima la llevaron al hospital Gamen pero ante la gravedad del cuadro (traumatismo de cráneo y facial con pérdida de conocimiento) la derivaron al Heca. "Estuvo internado casi dos meses. Le molieron el cráneo. Tuvieron que sacarle parte del cerebro. Le cosieron puntos hasta en la lengua. Le faltaban dientes y parte de una oreja", describió Natalia sobre el estado en que agonizó su hermano. El 14 de abril falleció por una "sepsis generalizada por traumatismos".

A los dos meses la fiscal Fabbro acusó a Monzón y sus dos hijos menores del delito de homicidio calificado por ensañamiento con el concurso premeditado de dos o más personas en calidad de coautores. Entonces el juez Héctor Núñez Cartelle avaló el pedido aunque descartó el agravante de la alevosía por considerar que fue un acto espontáneo de los acusados junto a varios vecinos.

Sin certeza

"La figura penal ha mutado", dijo ayer la fiscal al presentar el convenio de partes ante el juez Juan Carlos Vienna, quien recordó que previamente el acuerdo había sido admitido por otro magistrado, Gonzalo López Quintana. Fabbro señaló que si bien se había acusado a los Monzón de cometer un linchamiento en represalia por un robo (con seis reconocimientos positivos en rueda de personas) resultó "imposible sostener con certeza que sean los causantes de la muerte" porque dos testigos hablan de "15 o más personas acometiendo contra la víctima" y no se pudo demostrar quién causó lesiones letales.

A esto se suma, indicó, que la autopsia no determinó si la muerte fue consecuencia directa de la golpiza o una respuesta posterior del organismo ante las lesiones. Y por último recordó que los familiares prestaron su conformidad con la condición de la presentación del hermano mayor y que la familia se mude del barrio, lo que la familia Fernández admitió aunque objetaron la pena: "Nos parece totalmente injusta".

señora fiscal. Marisol Fabbro había imputado al policía y dos de sus hijos por una figura mucho más grave.

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