Venado Tuerto.— El 16 de julio de 2008, Juan Leandro Chazarreta, de 59 años,
fue encontrado sin vida en el interior de una pieza del motel ubicado en la intersección de las
rutas 8 y 33, en las afueras de Venado Tuerto. Tenía cuatro balas alojadas en el cráneo y otras dos
habían perforado las paredes de la habitación. La principal imputada por ese crimen fue su amante,
Deolinda Susana Maderna, de 31 años, quien desde el momento del hecho permanece detenida en la
alcaidía de Melincué. El viernes el juez Omar Guerra corroboró la hipótesis de la investigación y
le dictó a la mujer 10 años y 8 meses de prisión por entneder que fue autora material del crimen,
sentencia que fue apelada por la defensa de Maderna. Fue en el marco del primer juicio oral y
público llevado a cabo en la Tercera Circunscripción Judicial de la provincia.
El cuerpo sin vida de Chazarreta fue encontrado por el encargado del motel CC,
actualmente cerrado. El hombre había arribado al lugar cerca de las 8.30 del miércoles 16 de julio
de 2008 junto a una mujer, la que al parecer viajaba escondida dentro del auto del hombre. Tras
solicitar un turno al empleado del albergue, ingresaron a la habitación con forma de iglú.
La pareja estuvo en ese lugar cerca de dos horas. Cuando se cumplió el turno, el
encargado del CC llamó a la habitación pero nadie le respondió. Entonces fue al iglú y encontró el
cadáver del empleado municipal. Estaba desnudo y en medio de un charco de sangre. A su lado había
un revólver calibre 32 con el cual se efectuaron 6 disparos, dos de los cuales dieron en las
paredes y el resto en el cráneo de la víctima.
Para entonces la mujer ya había huido y presa de su conciencia le contó a su
legitimo esposo lo que había pasado. Siempre sostuvo que Chazarreta se había suicidado y así lo
denunció horas más tarde en sede policial por recomendación de su propio marido.
En el marco de la pesquisa, a Deolinda y a su esposo le realizaron sendos
dermotest para corroborar si había restos de pólvora en las manos, pero dieron negativos. Tampoco
se hallaron restos de pólvora en las manos de Chazarreta lo que reforzó la hipótesis de qué no se
trataba de un suicidio.
El móvil. Así lo entendió el juez Omar Guerra y dictaminó que la única responsable por el hecho
fue Deolinda Maderna aunque no existan pruebas suficientes para inculparla y de que ella, en todo
momento, sostuvo su inocencia y habló de un suicidio. Para sustentar esa coartada, dijo que no vió
morir a Chazarreta, quien según los forenses falleció dos horas después que la mujer huyera del
lugar y se presentara espontáneamente en la Comisaría de la Mujer para denunciar el caso.
Para la Fiscalía, Maderna concurrió esa mañana al encuentro con su amante (como lo hacía
habitualmente) pero decidida a poner fin a la relación que mantenían desde unos cuatro años antes.
Pero Chazarreta se negaba a cortar con los encuentros y amenazó a la mujer con divulgar fotografías
comprometedoras si lo dejaba. Esa situación y la certeza de que el hombre nunca pudo suicidarse con
cuatro balazos cerraron el círculo de sospechas sobre Deolinda, la única persona que estuvo
presente en el lugar del crimen.
La defensa. Santiago Ruíz, defensor de Maderna, adelantó que apelará la medida del juez Omar
Guerra ante la Cámara de Apelaciones con asiento en Rosario alegando que su clienta “no
provocó nunca en la causa peligrosidad procesal porque se presentó espontáneamente y no tenía
antecedentes policiales”. Lo mismo opinó el fiscal en su alegato.
Ruíz detalló que el día de la muerte del empleado municipal “el informe forense detalló
que Chazarreta tenía cuatro disparos en la cabeza. Con esa configuración —agregó— el
hombre habría muerto antes de cinco minutos de efectuados. Sin embargo la autopsia fue clara,
Chazarreta murió al mediodía y a esa hora Deolinda estaba en la comisaría 2ª haciendo la
denuncia”.
En su argumento acerca de la muerte de Chazarreta, el abogado Ruiz explicó que “todo
comenzó cómo un suicidio que lo deja vivo por tres horas. La muerte se origina porque el cráneo se
le lleno de sangre. Necesitó de otras balas porque la primera no entró al cerebro”,
concluyó.