Policiales

La ausencia de líderes criminales en la calle abre el juego a jóvenes "tira tiros"

Ese es el análisis que hacen los pesquisas policiales ante las balaceras de los últimos días, algunas de las cuales derivaron en homicidios.

Domingo 10 de Marzo de 2019

Yair J. tiene 18 años y representa una nueva generación de tira tiros. Pibes jóvenes, de barrios periféricos, que buscan consolidar un nombre a base de sangre, plomo y miedo. El oficio de intimidar, muchas veces llegando al límite del homicidio, a cambio de un precio. Una generación de pibes que parecen desechables y que se rigen por el lema «Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver», la famosa frase atribuida a James Dean. Yair aún esta vivo. Y el miércoles, el fiscal Adrián Spelta le imputó una tentativa de homicidio agravado ocurrida al filo de la medianoche del viernes 11 de enero en bulevar Seguí al 100 bis, en inmediaciones de un punto de venta de drogas. Allí, dos hombres fueron baleados y uno de ellos, apodado "Cachito", recibió un balazo en la rodilla. Yair y otros dos hombres habían sido detenidos tres días antes, el martes de madrugada en una fiesta en Presidente Quintana al 200 bis. Les secuestraron tres pistolas: una Bersa Thunder 9 milímetros con 10 proyectiles, una FM Hi-Power M 95 Classic con 9 cartuchos y una calibre 22 LR con 7 balas en su cargador. Todas están siendo peritadas para saber si fueron utilizadas en algunos de los crímenes que se produjeron el fin de semana pasado en la ciudad.

Pero ese hecho es sólo un botón de muestra de los vaivenes en la vida de un tira tiros como Yair. Media hora después del ataque en el que "Cachito" terminó herido, la policía secuestró en Lola Mora al 50, a 12 cuadras de la primera balacera, un Toyota Etios negro con varios impactos en la carrocería. A dos metros del auto, tirado en el piso, Yair yacía herido con un balazo en el pecho. Fue a parar al Hospital de Emergencias. El joven contó que estaba en el lugar, que lo habían baleado desde una moto por un viejo rencor y que el Toyota no era suyo.

"Cachito", en tanto, contó que estando en la puerta de su casa vio pasar una camioneta perseguida a balazos por un auto negro y uno de esos proyectiles le dio en la rodilla. En abril del año pasado "Cachito" había recibido dos disparos en las piernas. Lo atacaron desde un utilitario con tres ocupantes. También ocurrió en Seguí al 100 bis.

"Cachito" y Yair son exponentes de pandillas rivales.

Aquí y allá

Cuando los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) abrieron el Toyota Etios acribillado encontraron varias vainas servidas calibres 40 y 9 milímetros. Eso podría transformarse en una verdadera caja de Pandora para Yair, entre otros. Según confiaron los investigadores, las vainas dieron resultados positivos al compararlas con las usadas en tres crímenes: el de Juan Cruz Guzmán, ocurrido el miércoles 9 de enero en Alem al 4000; el doble homicidio de David Maximiliano "Chalita" Flores y Juan Andrés "Mosquito" Flores en Esmeralda al 3500 la madrugada del 19 de enero; y el asesinato de Patricio Ariel Patiño, el 22 de enero en Gutiérrez al 200, en una vivienda que antaño había sido un búnker.

Los mismos investigadores confiaron que hay indicios suficientes para acreditar que el Toyota Etios, de mínima, fue utilizado por Yair en el ataque contra "Cachito".

En la audiencia del miércoles, cuando le achacaron la tentativa de homicidio de "Cachito", el fiscal Spelta dejó claro que se investigara la participación de Yair en otros hechos. El viernes 1º de marzo cuatro sicarios armados, dos de ellos con "metras" según la descripción de los vecinos, llegaron hasta Manantiales al 3700 y asesinaron a Emilse Sosa, de 16 años y conocida como "La Negra Emi", y a Miguel Angel Quintana, de 50 años. También hirieron a nueve personas, entre ellas una nena de 5 años con un balazo en la cabeza. La mayoría de los vecinos indicaron que los agresores se movían en un Chevrolet Corsa gris. Un minoría dijo haber visto un Audi gris. El contexto del ataque se dio en torno a una vendedora de drogas de las inmediaciones.

Ida y vuelta

Fuentes ligadas a la pesquisa confiaron que una hora antes del demencial ataque en calle Manantiales, la casa donde vive Yair fue rociada de tiros. El pibe habría salido con las pulsaciones a mil y desde un Corsa gris devolvió gentilezas en una casa de Doctor Riva 150 que estaba vacía. Veinte minutos más tarde se desató el pandemonium de calle Manantiales donde testigos vieron un Corsa gris.

Los investigadores tienen documentado que previamente, el miércoles 27 de febrero, Yair había atacado el mismo domicilio de Doctor Riva, pero no desde un auto sino desde una bicicleta. Un policía que hacía adicionales en las inmediaciones fue testigo del ataque, reconoció a Yair pero no pudo detenerlo. Si el Corsa gris de Yair es el mismo que se usó en el doble crimen de calle Manantiales, es otra de las aristas de las investigaciones cruzadas que llevan adelante sobre el joven.

Los jefes

Algunas fuentes confiaron que existen evidencias de que Yair busca más "trabajo" de parte de pesos pesados del hampa para fortalecer su imagen y su cartel: "Damelo a mí que yo te lo activo" o "Quiero el trabajo, me quiero hacer de poder", dicen que habría dicho Yair ante referentes pesados de la ciudad, algunos de ellos presos.

Alan, uno de los hermanos de Yair, tiene 19 años y está detenido esperando el devenir judicial del expediente por el homicidio de Sergio Emanuel Lorio, asesinado el 20 de octubre pasado en Biedma al 100 bis. Los familiares del muerto apuntaron a Alan: "Les dijimos donde vivía Alan J., el que le tiró a Sergio, y no se bajaron para detenerlo. Nos dijeron que no lo podían detener ese día pero que esta semana lo iban a capturar", contó uno de los familiares horas después del crimen. Alan cayó preso tres días más tarde.

Y como otra muestra de que no todo es negro o blanco, siete meses antes de caer preso, el 27 de marzo, Alan caminaba junto a otro muchacho de barrio Tablada, Juan Nicolás P., de 26 años, cuando fueron atacados por desconocidos y heridos. Las víctimas indicaron que fueron agredidos con fines de robo. Les robaron los celulares y fueron atendidos en el hospital Roque Sáenz Peña. Juan P. recibió un corte en la mano izquierda, Alan sólo cortes en la cabeza y el abdomen.

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