Por Lucía Demarchi
Elías P., a quien le atribuyen el apodo de Tano, llegó a la audiencia en silla de ruedas. Es que la noche del 13 de diciembre último, pasadas las 22, estaba en la puerta de la casa de su novia en la esquina de San Diego y Víctor Hugo, de Villa Gobernador Gálvez, cuando pasó una moto desde la que le dispararon. Las balas le impactaron en el abdomen, la región lumbar, el muslo y la pantorrilla derecha. Lo llevaron al hospital Gamen de esa localidad, pero por la gravedad de las lesiones lo derivaron al Hospital Provincial de Rosario, adonde estuvo internado hasta hace unos días, cuando le dieron el alta.
En el tiempo que duró su estadía en el centro de salud, se comprobó que sobre el joven pesaba un pedido de captura por dos homicidios registrados en mayo y septiembre pasado, cometidos con una mecánica similar c on la que él fue atacado hace unas semanas.
Por eso, cuando su salud mejoró fue trasladado a la Unidad Penitenciaria Nº 6 y ayer fue sometido a una audiencia imputativa en la que el fiscal Adrián Spelta ventiló los crímenes de los que está sospechado y por los cuales su casa ya había sido allanada para intentar detenerlo.
El primero, en mayo
El primero de los homicidios que la Fiscalía le imputó a Elías P. ocurrió el 9 de mayo de 2018 en Margis al 5000 (en la zona de Lamadrid y España).
Según expuso Spelta, cerca de las 18.45 Franco M. llegó a ese lugar a buscar un amigo. No lo encontró pero se quedó charlando en la vereda con Gabriel López, de 21 años. A los pocos minutos apareció en la cuadra Nahuel S., ex cuñado de López, y casi al mismo tiempo, una moto Yamaha Titán en la que iban dos personas pasó por el lugar. Nahuel hizo una seña y el muchacho que iba de acompañante del rodado abrió fuego.
López fue alcanzado por siete proyectiles calibre 9 milímetros que lo hirieron de muerte. Fue trasladado hasta el Hospital Roque Sáenz Peña pero falleció a poco de ingresar. En tanto, Franco M. recibió un tiro que le atravesó el brazo y se le alojó en el pecho. Los ocupantes de la moto doblaron por Uriburu y se dieron a la fuga.
En base a testimonios la Fiscalía apuntó al Tano como la persona que iba en el asiento trasero de la moto y la que efectuó los disparos. Fue sindicado como miembro de la Banda de Los Gorditos, a la que le atribuyen la usurpación de viviendas mediante el amedrentamiento de sus ocupantes para que las abandonaran, con el objetivo de instalar quioscos de venta de drogas.
El fiscal Nicolás Foppiani tiene en sus manos una investigación contra esa banda, a la que considera una asociación ilícita integrada como una decena de personas, a la que le atribuyen varios casos de portación y tenencia de armas, amenazas calificadas, usurpaciones, abuso de armas, lesiones agravadas, tentativas de homicidios y homicidios.
Ayer Spelta mencionó que vecinos del barrio apuntaron al ataque como un mensaje para una mujer que vive en la casa frente a la cual fueron baleados los jóvenes. Según esta hipótesis, esa mujer vendía droga en el barrio y Los Gorditos pretendían quedarse con ese territorio. El fiscal mencionó que la orden era tirarle a cualquiera que estuviera allí para que los dueños de la casa se fueran del barrio por temor o expulsados por otros vecinos.
En septiembre
El otro crimen por el que Elías fue imputado ocurrió el 26 de septiembre pasado, a las 22. La víctima fue Pablo Ezequiel Muñoz, de 20 años, que en el barrio era conocido como Eze.
Spelta describió el hecho como una encerrona. Según dijo, Elías llegó en una moto hasta la esquina de Gutiérrez y Flammarion, y llamó a Eze, que estaba reunido en la esquina con unos amigos. El grupo se dispersó. Eze y Jesús L. corrieron hacia el interior de una granjita, en la ochava.
De acuerdo con esta teoría, Elías bajó de la moto, entró en el comercio y abrió fuego contra Eze, que había quedado acorralado. Fue alcanzado por una bala que le entró en el muslo y otra en la espalda. Murió en el Roque Sáenz Peña.
En tanto, Jesús recibió un tiro en el tobillo.
El fiscal planteó un móvil para ese ataque: que Eze solía juntarse con Los Gorditos pero desde hacía un tiempo ya no lo hacía. Ellos lo tomaron como una traición.
Imputación
Elías P. fue imputado por dos homicidios agravados por el uso de arma de fuego, una tentativa de homicidio (la de Franco M.), lesiones graves (contra Jesús L.) y dos portaciones ilegítimas de arma de guerra.
Spelta pidió que el joven quedara en prisión preventiva por plazo de ley, y el juez Ismael Manfrín consideró cumplidos los requisitos para otorgarla.
La defensora pública Daniela Asinari había solicitado que, por el estado de salud de Elías, la prisión fuera de cumplimiento domiciliario y por el plazo de 30 días. El joven salió el hospital hace unos días y, según la abogada, en el penal no cuenta con los cuidados médicos necesarios ni recibe una dieta adecuada para terminar con su recuperación.
En tanto sentido, Manfrín dispuso que se realicen informes médicos semanales y que el Servicio Penitenciario tome los recaudos necesarios para garantizar su derecho a la salud.




