POLICIALES

Homicidios, la otra pandemia que azotó la ciudad en septiembre

Durante el mes pasado hubo 27 crímenes y fue el quinto mes más violento de los últimos diez años en Rosario

Viernes 02 de Octubre de 2020

Septiembre de 2020 quedará en las estadísticas como el mes en el cual Rosario vivió en peligro permanente: hubo 27 asesinatos sobre un parcial de 153 hechos registrados en el año. El mes más bravo y más violento de la década. Bien arriba de los 23 homicidios cometidos en el mismo mes de 2013, el año récord de crímenes con 264 casos, muchos de ellos fomentados por la demencial espiral de venganza desatada tras el asesinato de Claudio “Pájaro” Cantero, líder de la banda de Los Monos. Días de guerra entre los Cantero y la gente de Luis “Pollo” Bassi. Un año en el que los ataques a balazos eran más selectivos y menos bestiales que lo que son hoy, época en la cual el ojo del vecino se acostumbró a las balaceras indiscriminadas contra viviendas u objetivos humanos. En septiembre de 2020 la violencia ya está naturalizada en Rosario. Es parte de lo cotidiano.

Marcelo “Coto” Medrano, Ticiana Espósito y Sebastián “Oso” Cejas. Son solo tres nombres de víctimas del mes de septiembre. Nombres que sirven para entender circunstancias en las que se mata y se muere en Rosario. Medrano, sindicado narco, fue ejecutado por sicarios la noche del 10 de septiembre a metros de una estación de servicios de Pueyrredón y Eva Perón, en Granadero Baigorria. Menos de 24 horas más tarde, en la misma ciudad, contra el paredón del cementerio fueron ejecutados a balazos Ezequiel “Peca” Arrúa y Osvaldo “Chupete” Ibarra. Ticiana, una piba de 14 años que lavaba los platos dentro de su casa de Magallanes al 2700 fue alcanzada por una bala que dispararon dos hombres contra tres viviendas de la cuadra y que atravesó una ventana de la propiedad. Sebastián fue asesinado delante de su madre cuando esperaban en su auto que su padre terminara de dializarse, en la puerta del Hospital Español. Lo mataron para robarle el auto y una semana más tarde su papá falleció afectado por la pandemia de Covid-19.

Septiembre fue un mes dominado por las ejecuciones y las venganzas. Un mes donde también hubo víctimas inocentes y al menos una muerte en ocasión de robo que puso a la sociedad al borde de un ataque de hartazgo.

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Los números del mes que pasó tranquilamente podrían instalarse entre las estadísticas de los momentos más álgidos de la década: los años 2013 y 2014, cuando las calles del Gran Rosario estaban dominadas por la saga de venganza tras el asesinato del Pájaro Cantero, ocurrido el 26 de mayo de 2013 a metros del boliche Infinity Night, en colectora de Circunvalación y San Martín de Villa Gobernador Gálvez. Ese año ostenta el récord de la década en todo el departamento con 264 crímenes. En una ciudad muy semejante en demografía y producto bruto como Córdoba, en ese mismo año hubo 90 de los 152 homicidios cometidos en toda la provincia mediterránea. La ola de violencia en el departamento Rosario se proyectó los siguientes dos años con estadísticas por sobre los 200 asesinatos: 250 en 2014 y 229 en 2015). Fueron 743 crímenes en tres años.

¿Qué fue lo pasó esos tres años? Una de las razones estuvo en un cambio en el mercado de drogas, en particular la producción, distribución y consumo de cocaína. La radicación en la ciudad de laboratorios de pasta base para cocinar esta sustancia localmente y disponer de ella como producto terminado reemplazó al traslado desde las fronteras de la mercancía ya elaborada, a la vez que multiplicó su disponibilidad y bajó su precio, volviéndola más accesible a un mayor universo de usuarios. Ese cambio se dio en muchas de las ciudades importantes del país, pero en Rosario la inmensa rentabilidad del mercado desató una violenta confrontación por el control territorial. El asesinato del “Pájaro” marcó la rotura de un orden callejero que estaba establecido por aquellos días. Y a eso hay que sumarle la demencial circulación de armas, de calidad, que hay en la ciudad.

En 2013 la política tomó decisiones para tratar de mitigar la violencia. Los Monos fueron encarcelados; se generó una Policía de Investigaciones (PDI) y se dieron los primeros pasos para la puesta en escena del nuevo sistema acusatorio en la provincia que comenzó el 10 de febrero de 2014, dejando atrás así el proceso escrito. El segundo día del nuevo sistema hubo en Rosario tres asesinatos. ¿Hubo meses más violentos que septiembre de 2020? Sí, pero tampoco tantos. De los 240 meses de la década septiembre de 2020 es el quinto mes más violento de esta década, superados por enero de 2014 (32 homicidios); octubre de 2013 (31 homicidios); febrero de 2014 (29); noviembre de 2013 y abril de 2018 (28).

La tasa de homicidios en 2013 (264 crímenes) llegó al inédito número de 22,9 muertes cada 100 mil habitantes. El año pasado, con 150 homicidios, se redujo hasta llegar a 13,5 muertes cada 100 mil.

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Un año violento. Si bien septiembre fue el mes más violento del año enero y febrero registraron cifras altas de asesinatos: 23 y 25 (dos expedientes que están bajo investigación por las causas de muerte y podrían llevar esa cifra a 26) respectivamente. Cuando las estadísticas de asesinatos se disparan es un acto reflejo en el periodista policial de la zona mirar de reojo el trío de años más violentos en la década. En esos tres años se ingresó al menos de octubre con 179 homicidios sobre 264 (2013); 190 sobre 250 (2014) y 163 sobre 229 (2015). A partir de estos años los doble y triples crímenes comenzaron a aumentar hasta volverse moneda común por estos días.

Los mejores números en cuanto homicidios en la ciudad fueron durante 2010 y 2011, en los que se registraron 126 y 164 asesinatos respectivamente. Luego se produjo el pico de violencia durante 2013 (264); 2914 (250) y 2015 (229). Y comenzó una sensible bajante entre 2016 (180); 2017 (162); 2018 (194) y 2019 (157).

En ese marco, durante el último lustro la Justicia provincial desarrolló investigaciones contra delincuentes de calibres diversos. Así, desfilaron desde barras bravas de ambos clubes hasta la banda de Los Monos frente a los estrados y hubo sentencias condenatorias en varios de esos casos.

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En los estos últimos años podría decirse que el fenómeno de la violencia armada y del crimen organizado comenzó a imponerse sobre el concepto de “inseguridad”, cuya lectura está dada principalmente en los homicidios en ocasión de robo. Una problemática que requiere un abordaje preventivo que excede la militarización de los territorios y que obliga a concentrarse en la decodificación del origen de los conflictos, su posterior judicialización y el arribo a una condena. Ir más allá del conflicto puntual, detectar el origen y cortarlo antes que se genere un árbol de réplicas y venganzas. A tres meses de la finalización del año Rosario acumula 153 homicidios, sólo cuatro por debajo de todos los ocurridos en 2019. En el mismo lapso de tiempo la ciudad de Córdoba ronda los 50 asesinatos.

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