Policiales

Hallaron asesinado al hombre secuestrado en su casa de Tablada la tarde del martes

Fabián Chamorro tenía 53 años y se lo llevaron delante de su mujer. Para los investigadores es parte de la disputa entre las familias Bassi y Cantero.

Jueves 07 de Marzo de 2019

A Fabián Eduardo Chamorro lo fueron a buscar el martes a la tarde. Tres hombres entraron a su casa en pasaje Guerrico al 3700, en el barrio Tablada, y se lo llevaron en un auto azul tipo sedan cerca de las 17.30. Poco después, su esposa Carolina salió en el noticiero nocturno contando que a su marido lo habían secuestrado. Y a las 22.50 un llamado ingresó al 911 diciendo que en el camino de ingreso a la planta de Cargill, a unos 1.200 metros al este de la autopista a Buenos Aires, yacía el cuerpo de un hombre agonizante. Era Chamorro. Tenía al menos cuatro impactos de bala en el tórax, el abdomen, la zona lumbar y la pierna izquierda. Una ambulancia lo trasladó al Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez y de allí con premura fue trasladado al Clemente Alvarez de Rosario donde murió a las 2 de la mañana de ayer.

Una de las hipótesis que trabaja la investigación es que Chamorro, uno de cuyos hijos está preso y tendría vínculos con Luis Orlando "Pollo" Bassi, sería otra víctima de la saga de homicidios que se desató el viernes pasado y que sumó siete muertes. Los actores de esta puja serían por un lado miembros de la familia Cantero y por otro de sus archirrivales, los Bassi.

En primera persona

Pasadas las 20 del martes una mujer ahogada por el llanto era la imagen del noticiero de Canal 5. El zócalo en la pantalla advertía que habían secuestrado a su marido, Fabián Chamorro, de 53 años. De los cuatro hijos de la pareja, uno apodado "Bananita" está preso en la cárcel de Coronda y fue sindicado por investigadores como un "eslabón intermedio de la banda de los Bassi". De hecho está alojado en el mismo pabellón que "El pollo" y Milton Damario, absueltos en el juicio por el crimen del otrora líder de la banda de Los Monos Claudio "Pájaro" Cantero.

Ante la cámara del 5, y mientras uniformados y efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) dialogaban con otros miembros de la familia, Carolina contó que a las 17.30 había salido de su casa de pasaje Guerrico entre 24 de Septiembre y Biedma, para tomar mates de un vecino.

También contó que charlaba con el vecino cuando un auto azul tipo sedan con tres ocupantes se estacionó frente a su casa. Dos bajaron e ingresaron ya que la puerta estaba abierta. El tercero se quedó al volante. "En eso veo un auto azul del que bajan dos muchachos y uno se queda adentro. Entraron «de cheto» (sin preguntar) y sacaron a mi marido en malla. Yo no entendí nada, pensé que los conocía. Me crucé pero igual se lo llevaron. El me miró y no dijo nada", narró la mujer de Chamorro.

"Si me dan una foto por ahí reconozco a uno, gordito con flequillo y nunca me miró a la cara. El otro estaba con la cara tapada y uno estaba arriba del auto", contó. Dijo que no vio que el trío exhibiera armas y que su pareja dejó el celular en su casa. Nada más se supo sobre él hasta cerca de las 23 cuando lo hallaron en el camino a la planta de Cargill, en jurisdicción de Villa Gobernador Gálvez. Nueve horas después de que fuera sacado de su casa Chamorro estaba muerto.

Fin de semana sangriento

El último feriado de carnaval en Rosario fue coronado con sangre, plomo y muerte. Enero y febrero habían sido los dos primeros meses del año más tranquilos desde 2013, cuando se produjo el pico histórico de homicidios en Rosario. Pero entre el viernes a la noche y la medianoche del martes hubo siete ejecuciones con un mensaje mafioso listo para ser decodificado.

Todos los asesinatos tienen como gran hilo conductor el mercado de la droga, el descomunal flujo de dinero que proviene de lo ilegal y la reaparición de apellidos como Cantero y Bassi sobrevolando las escenas de los crímenes, en lo que se podría inferir como un nuevo capítulo del enfrentamiento que mantienen desde el 26 de mayo de 2013 cuando fue asesinado "Pájaro" Cantero.

La casa de donde se llevaron a Chamorro, en Guerrico al 3700, en uno de los sectores de Tablada más azotados por el enfrentamiento histórico de bandas por la venta de drogas. Respecto de uno los hijos del hombre asesinado, ayer se supo que "Bananita" hizo en su adolescencia, a base de tener un dedo celoso para el gatillo, que su apodo tuviera mayor peso específico que su nombre y su apellido. Pesquisas consultados ayer lo definían como "un eslabón intermedio de la banda de Bassi" con quien comparte pabellón.

Cambio de fueros

En principio el expediente de Chamorro quedó en manos del fiscal provincial Sebastián Narvaja pero luego de un cónclave con su par federal Claudio Kishimoto la causa pasó a la Justicia Federal al entenderse que pudo tratarse de un secuestro extorsivo seguido de homicidio. Sin embargo ayer a la mañana el juez federal Carlos Vera Barros se declaró incompetente por considerar que no había elementos objetivos que constituyeran un delito federal.

Así, la causa judicial regresó al ámbito de la Fiscalía Regional donde esperan el dictamen para reasignarla al fiscal de turno Ademar Bianchini.

En ese ida y vuelta de competencias pudieron conocerse al menos dos teorías de la investigación que giran en derredor de "Bananita" y su rol en la banda de Bassi.

Una teoría indica que quienes se llevaron a Chamorro se habían comunicado antes con otro familiar para conseguir el teléfono de "Bananita" en la cárcel. A su vez dejaron a la familia un número de celular para que "Bananita" se contactara. La familia les dio un número al que los captores llamaron y no obtuvieron respuestas. Ante eso se llevaron a Chamorro como reaseguro.

La segunda hipótesis parte de que los captores lograron hablar con "Bananita", le ofrecieron darse vuelta en su lealtad al "Pollo" y que su respuesta selló la suerte de su papá. Los investigadores colocaron la muerte de Chamorro dentro del nuevo capítulo de la disputa entre las familias Cantero y Bassi que parece haber comenzado el 1º de marzo.

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