La madrugada del lunes Valeria Fernández festejaba el cumpleaños de una sobrina
junto a sus 12 hermanos y su mamá en una improvisada cancha de fútbol de la villa La Fanta, en la
zona noroeste de la ciudad. Todo transcurría con normalidad hasta que aparecieron tres jóvenes de
la barriada y comenzaron a disparar a mansalva contra el grupo. Espantados, todos escaparon hacia
las casillas de chapa del asentamiento, pero Valeria prefirió correr por el descampado. Apenas pudo
hacer unos metros. Un balazo en la cabeza la derrumbó sobre un árbol. Tras agonizar cuatro días en
el Hospital de Emergencias, su vida se apagó ayer.
Valeria tenía 17 años y una beba de seis meses. Su vida transcurrió en la
pobreza y recién cursaba el 5º grado en la escuela para adultos de Perú y Gorriti. Vivía con su
familia en la villa ubicada en Estados Unidos al 100, a unos veinte metros del cruce con Junín. El
asentamiento precario está bordeado por las vías y a unos 50 metros de la avenida de
Circunvalación.
Cerca de la 1 del lunes, Valeria y sus familiares tenían un motivo para
festejar. Cumplía años una sobrina de la joven. Pero, según los parientes, un incidente del que
dicen estar ajenos les arruinó el momento. Es que entre quienes participaban de la reunión estaba
un adolescente de 13 años. El chico había llegado con signos inequívocos de haber recibido un
castigo. "A la tarde los tipos que mataron a Valeria le habían robado la bicicleta y lo habían
golpeado", contó Verónica, hermana de la víctima fatal del episodio.
La muchacha afirmó que los agresores viven en uno de los pasillos de la villa y
que los balearon desde el cruce de las vías y Estados Unidos. Según ella, comenzaron a abrir fuego
con la intención de matar al pibe. Balazos de diferentes calibres retumbaron en el asentamiento
precario de unas dos cuadras de extensión. Asustados, todos intentaron guarecerse en las casillas
como pudieron.
A la carrera.Tal vez obnubilada por los tiros, Verónica corrió por la canchita
de fútbol en dirección al este. Apenas pudo llegar hasta un árbol pintado con los colores de
Rosario Central, donde cayó fulminada por un balazo. El proyectil le perforó la nuca y le salió por
la frente.
Desesperados, los parientes de Valeria intentaron en vano contactarse con la
policía y con un operador del Sies. Nadie respondió a sus llamados de ayuda, dijeron. Entonces
detuvieron la marcha de un automovilista que llevó a la chica al Hospital de Emergencias. "No nos
paraba nadie porque pensaban que los íbamos a asaltar", se lamentó Verónica.
La mujer aseguró que ellos identificaron a los atacantes y que le suministraron
las identidades a la policía. "Viven a unos 50 metros de donde estamos nosotros, pero ya se
escaparon con sus familias", afirmó por su parte la madre de Valeria.
La pesquisa. Los familiares de la chica fallecida señalaron que los
investigadores secuestraron numerosas vainas servidas en el lugar. "Se llevaron vainas de una
pistola 9 milímetros y de un revólver de calibre 38", indicaron.
Verónica señaló que el balazo que mató a su hermana fue disparado por un vecino
que "suele vender droga" en el barrio Santa Lucía. Y aseguró que las balaceras son frecuentes en la
barriada: "Aquí los tiroteos son cosas de todos los días", se lamentó.