Al declarar como imputado arrepentido en el juicio oral y público contra Esteban Lindor Alvarado como jefe de una organización criminal dedicada entre otras cosas a lavar dinero, un año antes de que lo asesinaran, el mecánico Carlos Argüelles contó un singular procedimiento que aplicó para preservar en buen estado 900 mil dólares que, según dijo, custodió por años para su jefe. Que era, precisamente, Esteban Alvarado.
—¿Qué hace Esteban Alvarado con la plata?— preguntó el fiscal Matías Edery durante la audiencia.
—La invierte en propiedades. No sé si habrá aprendido a enterrarla. Yo le guardé 900.000 dólares por cuatro o cinco años. Le hice un proceso para preservar el dinero que es como el proceso de los escorpiones, en resina. Yo hice lo mismo y le guardé 900 mil dólares. Fíjense mi lealtad en 19 años, la amistad que tuve con él que no le faltó un solo centavo—, fue la respuesta de Argüelles.
—¿Cómo es ese proceso?—, quiso saber el acusador.
—Les saqué las gomitas porque pudren el billete. Después los envolví en rolisec, luego en papel aluminio, lo masillé con masilla de autos formando bloques y luego lo sumergí en resina. Eso hizo que el aire no penetre por ninguna parte. Después se pusieron los nueve bloques en un tarro de aceitunas, se le volvió a poner resina, se hizo un pozo, con otro tacho de aceitunas lleno de hormigón formando una base. Cuando los saqué tuve que usar un martillo neumático. Los billetes estaban como el primer día.
—¿Dónde estaba eso?—, indagó finalmente el fiscal.
—En la casa de un familiar, es más, ese día tengo una multa, justamente en (el paraje) Los Muchachos, ya que íbamos a alta velocidad.