Policiales

El pesar por el crimen de un joven y por no tener ni para el ataúd

En la madrugada del jueves una pelea en un asentamiento de Villa Gobernador Gálvez terminó con la vida de Ricardo Ledesma, de 28 años.

Viernes 14 de Febrero de 2020

En la madrugada del jueves una pelea en un asentamiento de Villa Gobernador Gálvez terminó con la vida de Ricardo Ledesma, de 28 años. Todo comenzó cuando a las 2 de la mañana el muchacho fue a comprar vino a un quiosco cerca de su casa, se topó con alguien que conocía y se inició una pelea a trompadas que terminó cuando el contrincante sacó un cuchillo. Ledesma recibió una puñalada en el abdomen, fue trasladado al hospital Provincial y falleció a las 6.

    A las 2.10 Ledesma llegó a su casa y le dijo a un vecino quién lo había apuñalado. “No es del barrio, es de Villa Diego el que le dio el puntazo”, dijo otro vecino del asentamiento. La familia, que vive en una humilde casa de chapas, llamó a la ambulancia, “pero no vienen a este barrio”. Se comunicaron con la policía y cuando llegó un móvil lograron trasladarlo al hospital.

   Teresa, la madre de Ledesma, contó que la policía llego rápido. Una de sus hermanas recordó que “lo subimos con un colchón a la chata y lo llevaron al hospital”. Ledesma ingresó al Hospital Gámen y por la gravedad de su estado fue trasladado al Hospital Provincial, donde murió a las 6 de ayer.

   El caso lo tomó la fiscal Marisol Fabbro de la Unidad de Homicidios Dolosos, quien solicitó la intervención de gabinete criminalístico para el relevamiento de la zona del hecho y la toma de testimonios, el agresor estaría identificado y por el momento prófugo.

   Ledesma tenía tres hijos y era casado. Militaba en la organización de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y sobrevivía de “un plan social y changas. Cuando no había plata cirujeaba y hacía changas de albañil o lo que fuera”, dijo Teresa.

   El lugar donde vivía la víctima es un asentamiento sin nombre, una suma de casa de chapas erguidas a lo largo de pasillos anchos que alguna vez fueron aplanados con mejorado. La familia de Ledesma la integran su madre, sus hermanas, su mujer, sus tres hijos y un pariente con una severa discapacidad. Viven en una vivienda de chapas de no más de 40 metros cuadrados. A un costado del patio un lugar se usa para cocinar y al otro hay un baño precario. En medio del patio se acumulan basura y moscas. Hace ocho años otro integrante de la familia, que cumplía una condena en la cárcel de Coronda, se suicidó en la penitenciaría cuando le faltaba sólo una semana para salir en libertad. Ayer las angustias familiares eran dos: que les entregaran el cuerpo, que estaba en la morgue, y cómo conseguir un cajón y una tumba para enterrar al muchacho.

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