Un diálogo que mantuvo a las ocho de la noche del domingo por WhatsApp con la jefa de policía de policía de provincia Emilse Chimenti fue lo que terminó con la gestión de Natalio Marciani como jefe de la Unidad Regional II. En ese intercambio que está registrado en los dos teléfonos Marciani le dice a Chimenti que proveedores le cuentan que el responsable de finanzas de la fuerza a nivel provincial le están reclamando dinero de parte de ella. No utiliza esas palabras pero el significado en ese sentido a la jefa le pareció muy elocuente. "Denuncialo", le dice Chimenti, a lo que el jefe de Rosario repone que no lo hará: "Yo tengo códigos". A las 9 de la mañana del día siguiente la jefa de policía se presentó en la Fiscalía Regional de Rosario. Eso motivó a las 48 horas el allanamiento de la Jefatura de Rosario. Y este jueves a mediodía el relevo de Marciani de su cargo.
La situación tiene distintos perfiles según el ámbito analizado. Desde el punto de vista de la jefa de policía la sola sugerencia de que en el área de compras de la fuerza provincial estaban pidiendo retornos en su nombre era un agravio y un acto de desafío a su autoridad jerárquica en el tono formulado y sobre todo si no era denunciado. En el ámbito del Ministerio Público de la Acusación, una vez formulada la presentación, aparecía una posible omisión de denuncia que un funcionario público ante la alusión a un delito debe hacer. No obstante hasta ahora no hay ninguna evidencia de ilícito constatada. Para intentar determinar si hubo se secuestraron los teléfonos de cuatro altos oficiales. Entre ellos el de Betina Gobernatori, subjefa de policía de Rosario, que es quien reemplazó interinamente a Marciani.
La conversación que motivó el desplazamiento de Marciani no va más allá de doce mensajes. "Llamaron proveedores que dicen que Cristian los va a ver de parte tuya", dice Marciani. "¿Quienes son, qué dicen?", replica Chimenti. "Que pasan a buscar la moneda", contesta Marciani. "Denuncialo", le dice la jefa provincial. "Yo tengo códigos", responde el ex jefe. "Denuncialo o lo denuncio yo", repone Chimenti.
La alusión informal a "Cristian" refiere al jefe del área de Administración y Finanzas de la policía provincial, el área que se encarga de compras de insumos y servicios para la fuerza, a cuyo responsable se denomina habilitado. Su actual titular es Cristian Güemes, un contador con grado de comisario que hace tres años ocupó el mismo puesto en Rosario y que tuvo trascendencia pública a mediados de 2019, cuando sufrió dos atentados con explosivos colocados en la puerta de su casa tras denunciar maniobras de malversación de fondos en la Jefatura de Rosario.
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Doce horas después de esa charla con Marciani por celular Chimenti se presentó en el MPA en Rosario. La fiscal regional local María Eugenia Iribarren derivó la denuncia a la Unidad de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos donde le fue asignada al fiscal José Luis Caterina. La valoración fue que en los teléfonos podía haber detalles de eso que Marciani señalaba como un posible circuito de recaudación ilegal.
La interpretación de Chimenti fue automática. ¿Transmisión de información de manera impropia? ¿Velada amenaza? ¿Acusación de corrupción? Según señaló en una denuncia que ratificó este miércoles, Marciani le sugería que a través del habilitado le estaban pidiendo a los proveedores de la policía provincial dinero extra por los insumos que estos comercializan con la fuerza. Para sondear con qué información posible se cuenta para señalar eso, si tuviera asidero, el fiscal Caterina ordenó a la Agencia de Control Policial el secuestro de los teléfonos del binomio a cargo de la fuerza en Rosario, tanto Marciani como Gobernatori. Asimismo solicitó los del actual habilitado de Rosario, comisario Mauricio Santana y el secretario de esa repartición, Séptimo Gerlo. Todos accedieron a entregar sus celulares y además proporcionaron sus patrones de desbloqueo. Este jueves también fue requerido el móvil al comisario Güemes que lo facilitó de inmediato.
El paso próximo en el trámite será el análisis de los contenidos de los teléfonos. No pesa sobre ninguno de los aludidos desde el MPA planteo de delito alguno ni tampoco hay formación de causa en su contra. Pero mientras se despeja la cuestión penal sí hay un asunto de índole política. Para los que vieron el diálogo hay un trato impropio no ya en la coloquialidad sino en la sugerencia de Marciani a su superior de que pudo tener ella conducta ilícita. Eso le costó el cargo en una más entre tantas internas policiales y en un contexto en el que los recambios de jefe son actos de vertiginosa rutina: en lo que va de la actual gestión del gobierno provincial por Rosario pasaron nueve jefes. A ritmo de uno cada tres meses.