Policiales

Dos hermanos fueron condenados por un crimen

El muchacho estaba con dos amigos, su pareja y su madre comiendo un sandwich en el patio interno de su casa de Colegiales y Callao.

Sábado 30 de Mayo de 2015

El juicio oral contra dos hermanos acusados de matar a tiros en barrio Itatí a un joven de 17 años con el que estaban enemistados cerró ayer con severas penas para ambos: Iván Martínez fue sentenciado a 11 años de prisión mientras que su hermano mayor Claudio recibió 18 años que, en su caso, se unificaron con condenas anteriores en 23 años de encierro. Luego de diez días de debate, el tribunal llegó a una decisión unánime. El mayor de los Martínez, a quien le dicen “Quico”, admitió el crimen (”tuve que enfrentarlo porque era él o yo”, declaró el primer día) aunque intentó desligar del ataque a su hermano, que quedó comprometido por dichos de testigos.

   En el juicio oral que culminó ayer se ventiló la muerte de Mauro Joel Martínez, un chico de 17 años asesinado con cuatro tiros la tarde del 20 de febrero de 2014. El muchacho estaba con dos amigos, su pareja y su madre comiendo un sandwich en el patio interno de su casa de Colegiales y Callao. Las personas que lo acompañaban declararon en el juicio que en ese momento irrumpieron los hermanos Martínez y empezaron a disparar. El joven recibió cuatro tiros y su madre, Romina, un balazo en una mejilla al intentar cubrirlo con su cuerpo.

Viejas rencillas. Los tiros fueron el capítulo final de viejas confrontaciones entre Mauro y Claudio Martínez, quienes vivían a una cuadra de distancia y no tenían parentesco. La disputa ya había provocado ataques a tiros. La muerte de Mauro tuvo una derivación dramática esa misma noche, cuando allegados a la víctima fueron a buscar venganza contra los hermanos Martínez pero se equivocaron de blanco y arrojaron una bomba molotov al portón de una casa lindera. Allí mataron a balazos a Laura Reynoso, de 54 años, una vecina ajena al conflicto.

   En la audiencia final el juez Hernán Postma leyó el veredicto al que llegó en forma unánime con los otros integrantes del tribunal, Roxana Bernardelli y Juan Carlos Curto. El mayor de los Martínez, Claudio, de 36 años, fue condenado a 18 años de prisión. Tenía cuatro condenas previas que sumaban 8 años y 3 meses. Todo se unificó en 23 años. Además espera un juicio escrito por el homicidio de Melani Navarro, una nena de 5 años que murió al quedar en medio de un tiroteo en Flammarión al 4900 en enero de 2014.

   Su hermano menor, Iván, de 23 años, recibió 11 años de cárcel. En el juicio Quico asumió que el día del hecho fue armado a buscar a Mauro e intentó desligar a su hermano. “Tuve que enfrentarlo porque era él o yo. Yo fui a hablar con Mauro pero él me manoteó el arma. Le disparo en la mano, forcejeo, le pego otro tiro más”, dijo. Aseguró que del lugar se llevó dos armas: la suya y un Taurus 38 de la víctima.

   “No sé porqué lo meten a él si no tiene nada que ver. No mata una mosca, tuvo una vida distinta a la mía”, dijo en torno a su hermano. Sin embargo, los testimonios de cuatro testigos directos y otros cuatro vecinos pesaron más y a Iván también lo encontraron culpable.

   Aunque no emitieron gestos al escuchar la pena, los hermanos se retiraron ofuscados de la sala. “Pedazo de soretes”, gritó uno de ellos a los fiscales cuando los policías los escoltaban hacia el subsuelo de Tribunales. Los consideraron coautores de homicidio agravado por uso de arma de fuego y por abuso de armas. Esto último, porque no se pudo probar que tuvieran intención de matar a la madre de Mauro.

   El fiscal Adrián Spelta, quien actuó junto a Miguel Moreno, resaltó que los testigos “hayan tenido el valor de venir a testificar acá” y alentó a que “sirva de ejemplo” en otros casos ya que fue un aporte decisivo. Y recordó que hubo momentos de tensión, como un careo entre Quico y la pareja de Mauro en la que el imputado soltó: “Ya te lo maté”.

   Otros asistentes al juicio recordaron cuando uno de los testigos, ya al salir de la sala y desde la puerta, no pudo contenerse y le gritó “gil enchalecado” al mayor de los Martínez. Es que según testimonios Claudio fue a la casa de la víctima vistiendo un chaleco antibalas.

   Por su parte su defensor, Gonzalo Armas, quien alegó que los acusados actuaron en legítima defensa, señaló que la pena “es muy severa” y adelantó que apelará el fallo porque “se extralimita” al aplicar una figura (abuso de armas) que no fue imputada desde el principio.

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