Policiales

Dos detenidos en la investigación de los primeros homicidios de este año

En principio, serán imputados por tenencia de armas. Hubo siete allanamientos por el doble crimen de Grandoli y Seguí y el de Ulises Funes

Miércoles 10 de Enero de 2018

En un escenario complejo efectivos de la brigada operativa de Policía de Investigaciones (PDI) buscaron detener ayer a personajes del hampa de zona sur vinculados al crimen de Ulises Funes y a los asesinatos de dos personas que el 1º de enero cenaban con otras personas en la vereda de Grandoli y Seguí. Fueron siete allanamientos en Tablada, el Bajo Ayolas y barrio Hospitales que tuvieron como saldo final dos jóvenes detenidos —en un primer momento habían arrestado a ocho personas— y el secuestro de tres armas.

Fuentes policiales revelaron que uno de los detenidos, de 20 años, es integrante de una pandilla familiar conocida como "los Comegatos", ya que uno de sus miembros fue quien en 1996 llevó adelante junto a un periodista porteño la parodia de asar un gato en el Puente Negro del Bajo Ayolas. En tanto, el otro tiene 19 y fue presentado por los pesquisas como un hombre "cercano" a las gavillas de Alexis Caminos y Rubén Ariel "Tubi" Segovia, enfrentados en el último tiempo con la banda de Los Funes.

Respecto de si los detenidos serán acusados sólo de la portación ilegal de armas o si serán vinculados a los crímenes mencionados habrá que esperar hasta la audiencia imputativa que tendrá lugar mañana en Tribunales. En tanto, hay dos jóvenes sospechados como autores materiales de estos crímenes que al cierre de esta edición permanecían prófugos.

Seguidilla

En un territorio que arde por el vacío de poder generado con la detención de los referentes de las bandas en pugna, y donde segundas y terceras líneas disparan como desquiciados para lograr un ascenso en la pirámide delictiva, los efectivos de la PDI desembarcaron ayer para detener personajes mencionados en la pesquisa de dos hechos resonantes con tres personas asesinadas que en la carpeta de los investigadores operan como detonante el uno del otro.

Cronológicamente, para los pesquisas, el tramo final de la seguidilla de ataques entre bandas enfrentadas comienza con el ataque a Jorge "Gordo" Funes, baleado en Alvear la madrugada del 1º de enero; esa misma noche se desató la balacera en la que murieron Luis Hernán Tourn y Sofía Barreto, quienes ajenos a todo conflicto cenaban con otras personas en la vereda de Grandoli y bulevar Seguí; por último, la noche del domingo último fue asesinado en Garay al 1400 (barrio La Lata) Ulises Funes, hijo de Jorge y hermano de Lautaro y Alan.

En una rueda de prensa realizada ayer en la sede de la brigada operativa de PDI en el ex batallón 121, se deslizó que esta última saga de muertes sigue ligada a la pelea ya histórica que mantiene Alexis Caminos —en alianza con Tubi Segovia— contra la banda de Los Funes, que tienen como estandarte a Lautaro, conocido como "Lamparita".

La disputa, para los investigadores, tiene como objetivo el control de las calles de la zona sur en un contexto de narcocriminalidad. Pero además arrastra broncas personales y venganzas por asesinatos y vueltos.

Un hecho histórico fundamental en esta rivalidad fue el asesinato de Mariela Miranda, madre de Ulises y Alan Funes, ocurrido el 11 de marzo de 2016 en Tablada y por el cual está imputado Alexis Caminos. El episodio disparó una espiral de violencia que llevó a contar en los últimos 22 meses una treintena de homicidios en los barrios Municipal, el Fonavi del Parque del Mercado, Tablada y la zona más empobrecida de República de la Sexta, varios de los cuales aparecen vinculados con ese enfrentamiento.

Titiritero en el vacío

No es un dato menor, en referencia a este enfrentamiento, es que Alexis, Tubi y Lamparita —al igual que algunas de sus segundas líneas y pesos pesados como René Ungaro o Carlos Jesús "Pelo Duro" Fernández— están actualmente imputados y detenidos con prisión preventiva. En tanto, Alan Funes permanecía hasta anoche prófugo luego de que comenzara a circular un video en el que se lo ve disparando al aire una ametralladora y abandonara la casa de su abuela donde debía cumplir con un arresto domiciliario.

Ese vacío de poder a medias, ya que segundas y terceras filas siguen respondiendo a las órdenes que se imparten desde intramuros de las cárceles provinciales, se rellenó de ataques a balazos en los que personajes que antes eran íntimos hoy son enemigos.

"Hay investigaciones en las que amigos de toda la vida, que patearon juntos en el delito, o parientes cercanos, que de un día para el otro se cagan a tiros peleando por el territorio. Es evidente que las segundas y las terceras líneas buscan congraciarse a sangre y fuego con un personaje macro, que es el titiritero en toda esta historia", confió una fuente consultada allegada a las pesquisas de estos casos.

A ese complejo rompecabezas planteado, muy en voz baja, por investigadores le faltan al menos dos fichas determinantes: el nombre del titiritero en cuestión, del que se dan pistas como en un enigmático pero jamás se menciona todo su nombre, y quién es el oscuro administrador o controlador de la puja callejera en los barrios en el marco de la narcocriminalidad.

Búsqueda

Con ese telón de fondo la PDI llegó a viviendas de Tablada, el Bajo Ayolas y barrio Hospitales buscando distintos protagonistas de la disputa. En principio ocho personas fueron demoradas, una de ellas mujer, pero con el correr de las horas sólo dos jóvenes serán imputados en una audiencia oral y pública. Los restantes, al no contar con antecedentes prontuariales recuperaron la libertad, aunque se les abrió una causa por tenencia indebida de arma de fuego.

De los ocho demorados, seis pertenecen a la banda de Los Comegatos quienes, según el tablero planteado oficialmente en la rueda de prensa de ayer, "son afines o aliados a los Funes", según indicó el comisario Gustavo Bella, jefe de la Brigada Operativa de la PDI.

Los detenidos fueron identificados como Damián P., de 20 años y apresado en inmediaciones de Ayolas y colectora de Circunvalación por la tenencia de una escopeta calibre 16, y Agustín Elías F., de 19 y arrestado en Presidente Quintana entre Chacabuco y Esmeralda por la portación de la Glock calibre 9 milímetros.

Ambos jóvenes, que debieron ser colocados en celdas diferentes ya que sus pandillas de referencia están en pugna, serán acusados mañana por la fiscal de Investigación y Juicio en turno en Flagrancia, Valeria Haurigot. En principio se prevé que sean acusados por el delito de tenencia indebida de arma de fuego.

Sin embargo, habrá que esperar hasta mañana para conocer los términos de la imputación y si ésta irá un poco más allá, hasta el terreno de la responsabilidad que tuvieron los detenidos, si es que participaron, de tres homicidios que conmocionaron los primeros días del 2018.

En ese marco, dos jóvenes sospechados como los presuntos autores materiales de esos crímenes continuaban prófugos anoche al cierre de esta edición.

Ocho son los homicidios dolosos que se registraron en los primeros días de este año en el departamento Rosario

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