La policía provincial realizó un allanamiento este martes a la mañana en Cochabamba al 5500, en la zona oeste de Rosario, por balaceras y otros delitos violentos. Un hombre con un abultado prontuario de antecedentes y otras cuatro personas que estaban en el lugar quedaron demoradas por averiguación de captura. Según trascendió, un hermano del principal sospechoso permanece prófugo. Además, los efectivos secuestraron dos armas de fuego y varios teléfonos celulares.
El jefe de Orden Público de la Unidad Regional II, Marcelo Mendoza, consignó que el allanamiento fue realizado por efectivos de la seccional 14ª por orden de la fiscal Ana Julia Milicic. “Llegamos a este domicilio de pasillo interno donde funcionaba un aguantadero donde había gente de malvivir. Encontramos una pistola Taurus calibre 9 milímetros, con munición y cargador”, agregó Mendoza.
El oficial dijo que el principal sospechoso es Mario Pereyra, quien “es uno de los delincuentes que asaltaron y privaron de la libertad a un muchacho al que retuvieron y golpearon en un camino rural entre Nuevo Alberdi e Ybarlucea”.
“Pereyra y su hermano estuvieron involucrados en un hecho lamentable. El 27 de abril pasado Mario salió en libertad de la cárcel de Piñero, luego de purgar una condena por homicidio, y cuando iban en un remís los fueron a matar, y en ese hecho perdió la vida la conductora del auto, que quedó en medio de los disparos y no tenía nada que ver. Desde esa fecha, Pereyra y su hermano están en la calle y por la información que tenemos cometiendo todo tipo de delitos que estamos tratando de esclarecer como el caso de la privación ilegal de la libertad”, subrayó Mendoza.
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El jefe de Orden Público indicó a LT8 que en el procedimiento de esta mañana también se secuestraron motos que tenían pedido de capturas, dos pistolas automáticas y diez teléfonos celulares. “Tenemos a Pereyra, el principal imputado. Su hermano está prófugo, y tenemos cuatro personas más en averiguación de hechos, pero que estaban conviviendo en este lugar. No se descarta que hayan participado en episodios de violencia”, agregó.
Mendoza no dudó en calificar el lugar allanado este martes como un aguantadero. “Llevó un tiempo identificar este lugar porque sus ocupantes cambiaban o le cambiaban con tiza el nombre de la entrada. Este delincuente era bastante hábil para esconderse de la justicia. Además del asalto y privación ilegítima de la libertad estamos investigando una serie de delitos más porque este hombre actuaba también en balaceras”, agregó.
El tiroteo en el que murió una remisera
Más de 15 tiros en medio de la ruta, una mujer muerta, dos autos en una zanja y varias dudas fue el saldo de una emboscada a unos 10 kilómetros de la cárcel de Piñero. Fue ayer al mediodía cuando Vanesa Hernández, de 35 años, remolcaba con su auto Volkswagen Fox una Renault Kangoo donde iban cuatro personas: un hombre que acababa de salir de prisión tras cumplir una condena a 12 años por homicidio y tres familiares que lo habían ido a buscar. Sobre el kilómetro 6 de la ruta 14 se les puso a la par una Toyota Hilux gris desde la cual dispararon contra ambos vehículos. Vanesa murió en su auto y un joven de 26 años que iba en la Kangoo, Franco Nahuel P., resultó herido.
Minutos después una camioneta apareció quemada Aguiló y De la Cruz Strazza, en barrio Hume, zona sudoeste. “Iban cuatro muchachos, a media cuadra bajaron dos y cuando llegaron a la esquina bajaron otros dos. Tenían una metralleta y una pistola. Cuando se bajaron la chata se empezó a quemar y ellos se fueron corriendo”, contó un vecino. Los investigadores no descartan que haya sido el vehículo usado en el atentado. Anoche al cierre de esta edición se ignoraba el móvil del ataque y lo más certero era que Vanesa no era el objetivo del ataque.
El violento episodio estuvo rodeado de distintas versiones desde un principio. Incluso se llegó a creer que se había tratado de un siniestro vial entre los vehículos de las víctimas, por eso los primeros en llegar fueron agentes de tránsito. Sin embargo, al observar el interior del Fox vieron a la mujer muerta a balazos mientras que sobre la banquina había un joven también herido de bala, por lo que dieron aviso a la policía.
Desperfecto mecánico
Al llegar los efectivos entrevistaron a Franco Nahuel P. que estaba herido. El joven comentó que habían ido en la Kangoo a buscar a su hermano Mario Pereyra, de 34 años, a la cárcel de Piñero. Ya de regreso, tras recorrer unos kilómetros , se descompuso el utilitario en el que los hermanos viajaban con Jessica V., de 25, y Rocío C., de 31. Entonces una de las mujeres llamó a Vanesa, una amiga que vivía en Villa Gobernador Gálvez, para ver si podía ir a remolcarlos con su auto.
La mujer fue a ayudar y comenzó a remolcar con su auto la Kangoo. Circulando por la ruta 14 en dirección a Soldini, al llegar al kilómetro 6, en una zona descampada y con vista plena, se les puso a la par una camioneta Toyota Hilux con cuatro ocupantes quienes sin la menor señal de amenaza comenzaron a dispararles. Producto de la balacera, Vanesa murió en el lugar, Franco resultó herido y el resto de las víctimas no sufrieron lesiones.
La policía pidió una ambulancia para Franco pero casi al mismo momento llegó al lugar un Ford Falcon de familiares del joven que lo llevaron a un dispensario de Pérez. Pero en el camino se cruzaron con una ambulancia del Sies que lo trasladó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde quedó internado con pronóstico reservado.
Nada que ver
Según la información preliminar que había podido colectar en la escena del crimen, el fiscal Gastón Avila sostuvo que Hernández no tenía ningún parentesco con la familia atacada. El fiscal agregó que Mario Pereyra, quien salió ayer de Piñero tras cumplir una condena a 12 años por un homicidio de 2008, dijo no tener problemas con nadie en la cárcel y afirmó que ignoraba cuál pudo ser el móvil del ataque.
“Vanesa Hernández no tenía antecedentes ni parentesco con la familia P. Sólo vivía cerca y vino a ayudar. La primera hipótesis es que el ataque podría haber sido para el ex convicto, aunque todo es muy prematuro aún. Lo que sí es seguro es que los tiros no eran para la víctima”, sostuvo Avila.
En ese contexto un trascendido ligó a la familia atacada con Nelson “Pandu” Aguirre, conocido líder de una gavilla de Villa Banana que cumple una condena de 16 años por homicidio y una serie de violentos atracos. Sin embargo ese dato no fue corroborado por el fiscal.