Un médico forense constató, por requerimiento de la Cámara Penal, que tres chicos alojados en el
Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar) sufrieron lesiones compatibles con
apremios ilegales. Fue después de que los padres de los menores denunciaran esos tormentos en los
Tribunales.
La Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC), tras advertir que los maltratos que sufren los
chicos en el Irar son frecuentes, señaló que el fin de semana pasado agentes del Servicio
Penitenciario (SP) ingresaron al pabellón D y se apoderaron de las pertenencias de los pibes.
“Los chicos protestaron y fueron golpeados por los custodios”, dijo Lilian Echegoy, de
la CTC.
La representante de la Coordinadora contó, además, que el lunes tres adolescentes del pabellón F
pidieron ser trasladados a otro sector ya que ese lugar estaba en “malas condiciones”.
La respuesta ante el reclamo, según denunció, fue cruenta: “Los golpearon cuando los llevaban
a la enfermería”.
Golpiza. “Le dieron con palos y a uno de ellos lo patearon cuando estaba en el
suelo”, indicó Echegoy, quien remarcó que la denuncia fue presentada por el padre de M. A.,
de 16 años, en el juzgado de Menores Nº 4 y en la Fiscalía Nº 4.
El pibe tenía permiso de salidas transitorias y el lunes demoró en arribar a su casa. Cuando
llegó, el padre comprobó que estaba maltrecho y entonces decidió realizar la presentación en
Tribunales. “Tenía marcas en la espalda, en el pecho y en la cara además de la nariz vendada
porque le habían lastimado el tabique”, contó Echegoy y dijo que M.A. fue el más golpeado de
los tres pibes.
Luego de comprobar las lesiones del chico, el juzgado de Menores Nº 4, a cargo
interinamente de María del Carmen Musa, dispuso que el muchacho no regrese al Irar y continúe con
arresto domiciliario.
A su vez, los familiares de otro de los jóvenes golpeados también denunció los abusos. Pero en
este caso hay un episodio que lo distingue. “La directora del Irar (Adriana Posadas) le pidió
al chico que no haga la denuncia”, afirmó Echegoy. Este pibe fue trasladado a una granja de
rehabilitación.
Versión oficial. Sin embargo, Juan Lewis, subsecretario de Asuntos Penales, sostuvo que apenas
se enteró de la golpiza, Posadas convocó a un médico de la Dirección de Asuntos Penales que
constató las lesiones. No fue la única decisión que adoptaron los responsables del Irar. También
pidieron el apartamiento preventivo de los dos penitenciarios involucrados en el suceso.
El médico forense Luis Carlos Alonso comprobó que M.A. presentaba escoriaciones en la nariz y en
la región abdominal provocada con un objeto que no tiene punta. También tenía una herida cortante
con una huella compatible con la forma de la suela de un borceguí y golpes en el antebrazo
izquierdo y el hombro derecho.
A su vez, A.R.T., de 17 años, presentaba una escoriación en el oído, otra en el mentón y una
fricción en la mano derecha. En tanto, C.A.F., de 16 años, tenía hematomas en la espalda, la muñeca
y el codo.