Casi un millar de personas marcharon ayer por la zona norte de la ciudad en
reclamo de justicia y por el esclarecimiento del brutal ataque sufrido por Ramiro Gonzalo Mateo, el
chico de 17 años que fue baleado en los momentos previos a un partido de fútbol de salón que se iba
a disputar en el club Banco Nación. La sensación de que la agresión fue cometida por integrantes de
la barra brava de Rosario Central fue lo más palpable entre los asistentes, quienes criticaron la
falta de resultados en la investigación policial.
A todo esto Carlos, el papá de Ramiro, dijo que a pesar del
estado crítico, su hijo mostró algunos avances en su recuperación, como lo fue superar un problema
respiratorio originado por una broncoaspiración. El hombre y Luisina, su otra hija, se mostraron
ayer conmovidos por la adhesión que tuvo la marcha y disculparon la ausencia de la mamá del joven:
"Prefirió aprovechar el horario de visita en el hospital para estar con Ramiro", explicaron.
"Esto nos da fuerza para seguir adelante en nuestro reclamo
de justicia y para que los que tienen que buscar a los autores del ataque lo hagan. Si hubo
testigos, ojalá se presenten. Pero también entiendo si es que tienen miedo", afirmó Carlos cuando
la manifestación estaba a punto de culminar.
La agresión. El jueves pasado, Ramiro y un grupo de jóvenes de Regatas se
concentraron en las cercanías del club Banco Nación para presenciar la final de fútbol de salón que
iba a jugar la institución de la que son socios contra Náutico Avellaneda.
Mientras tocaban bombos y redoblantes y hacían flamear banderas celestes y
amarillas, aparecieron dos Peugeot 206 de los que bajaron al menos seis hombres. Todo indica que
les quisieron robar los trapos y los bombos. En esas circunstancias uno de los recién llegados
extrajo un revólver calibre 22 y le disparó un balazo en la cabeza a Ramiro.
Desde entonces, la policía trata de dar con los agresores y
las hipótesis que manejan se ciernen sobre las barras bravas de los dos clubes grandes de la
ciudad: los rojinegros por un antecedente de pelea que habrían tenido un año atrás con los mismos
chicos en otro partido de fútbol de salón, y los canallas por la presencia entre los jóvenes de
Regatas del hijo de un directivo auriazul.
La caravana. El punto de encuentro fue la sede de Regatas, en pleno barrio de
Arroyito. Allí se fueron congregando familiares, amigos y compañeros de Ramiro, o Rama como lo
llaman sus íntimos, quien integra el equipo de fútbol de salón en categoría juveniles.
Pero no sólo estaban sus compañeros de equipo. Muchos
adolescentes lucieron las camisetas de sus respectivas disciplinas con el celeste y amarillo del
club y dieron el presente. Franco, uno de los futbolistas amigos de Rama, contó que en la marcha
participaron, además, representantes de otros clubes como Provincial, Naútico Avellaneda y
Echesortu. También estuvieron dirigentes de la Asociación Rosarina de Fútbol de Salón. "Este
episodio superó todos los límites y se tiene que esclarecer", pidió Miguel Gonzalo, titular de la
entidad.
La caravana estuvo presidida por un una pancarta que rezaba "Fuerza Rama" y
por una bandera de Regatas. Con el golpe de palmas como único sonido de fondo, los manifestantes
fueron por el Paseo Ribereño hasta Gallo recibiendo el apoyo de los automovilistas que circulaban
por el carril contrario. Una reacción similar se vio frente a los clubes Rowing y Bancario, donde
los socios también saludaron el paso de la caravana. Al arribar al club Banco Nación, todos
brindaron un sostenido y cerrado aplauso. l