Policiales

Confirmaron la pena de prisión a dos jóvenes por un crimen

Habían sido condenados en primera instancia como ejecutor y cómplice de la muerte de Marcelo Basualdo, cometida en diciembre de 2014.

Viernes 13 de Julio de 2018

Un tribunal confirmó las condenas a 12 y 6 años de prisión impuestas a dos jóvenes por el crimen de Marcelo Iván Basualdo, un hombre de 37 años baleado en el Fonavi del Parque del Mercado en diciembre de 2014. Uno de los muchachos fue sentenciado como el autor de los disparos, el otro como un partícipe secundario que tras el ataque forcejeó con la víctima. El fallo había sido dictado en un juicio oral a fines del año pasado y ahora fue respaldado tras una apelación de las defensas.

Los acusados son Angel "Taca" Navarro, de 23 años, y Diego "Porra" Martínez Urquiza, de 22. Los jueces de segunda instancia Alfredo Ivaldi Artacho, Javier Beltramone y Georgina Depetris dieron a conocer su veredicto, en el que resolvieron confirmar la condena a 12 años de prisión impuesta al primero de ellos como autor de un homicidio agravado más la portación de un arma de fuego, así como la pena a 6 años para el segundo como partícipe secundario del crimen.

Navarro, además, fue condenado por la tenencia de un arma calibre 32 que portaba al ser detenido por Gendarmería Nacional tres meses antes, en un procedimiento realizado el 4 de septiembre de 2014, lo que no fue materia de apelación.

Fallo dividido

Los dos jóvenes habían sido condenados en un fallo divido por las juezas Delia Paleari y Patricia Bilotta, mientras que Juan Carlos Curto, votó en disidencia la absolución por el beneficio de la duda. Esta decisión fue apelada por Iván Russo, defensor público de Martínez, y por la abogada Susana Zulkarneinuff, en representación de Navarro.

Los dos fueron sometidos a una semana de debate oral y público por el crimen de Basualdo, asesinado tras zafar en varias oportunidades de ataques similares. Fue ultimado con dos disparos de arma de fuego el 13 de diciembre de 2014 a las 2.30 en Sánchez de Thompson 51 bis. Fue frente a un departamento del primer piso del núcleo uno tras discutir con dos personas. Quedó herido en la escalera de acceso a su casa y fue trasladado al Hospital de Emergencias, donde falleció.

El fiscal Florentino Malaponte acusó a los dos imputados en base a relato de testigos, entre ellos dos hermanos de la víctima, que si bien no presenciaron el momento exacto del ataque se asomaron a la zona común del complejo tras escuchar los disparos. Estas personas sindicaron a los condenados como quienes estaban junto a Basualdo, un de ellos con un arma en la mano, mientras agonizaba sobre una escalera.

Al apelar ante los jueces de segunda instancia los defensores señalaron que no hubo testigos directos del crimen y por eso pidieron la absolución. Remarcaron el voto del juez Curto, quien se inclinó por absolver a los acusados por el beneficio de la duda porque "ninguna de las dieciséis personas que declararon en el debate fue testigo presencial del momento en que la víctima fue herida de muerte".

Sin embargo los camaristas, con un primer voto del juez Ivaldi Artacho al que adhirieron sus colegas, consideraron convincentes y veraces los dichos de los testigos, cuatro personas pertenecientes al círculo familiar de la víctima.

Testigos creíbles

"Estos cuatro testigos son determinantes para la suerte de los encausados al resultar coherentes y creíbles", dijeron los jueces, y destacaron que por su cercanía con la víctima carecían de motivos para mentir.

Así, destacaron el testimonio de una hermana de Basualdo que en ese momento estaba con dos amigas en el departamento del primer piso donde convivía con la víctima. Esta joven declaró en el debate que esa madrugada escuchó disparos de un arma y la voz de su hermano pidiendo que no lo maten. Entonces salió de su casa y se encontró con Basualdo ensangrentado en un descanso, quien le pidió que "no se meta". Allí, según dijo, vio a Navarro con un arma en la mano, quien al verla la amenazó: "Metete adentro o sos boleta". También vio a Martínez Urquiza forcejeando con su hermano hasta que el herido se desvaneció en el descanso.

Una amiga de esta testigo contó que pudo ver lo mismo desde la ventana de una habitación frente a la escalera y añadió que uno de los agresores usaba una capucha y otro con una gorrita blanca. Un hermano de Basualdo, en tanto, dijo que luego de oír gritos y disparos se asomó al balcón en el tercer piso del edificio y pudo ver a los asesinos desde una distancia de 7 u 8 metros. Dijo que los vio "drogados y eufóricos", en particular a "Taca" que tenía un arma de fuego.

Los jueces destacaron que la hermana de la víctima "reconoció a Navarro en rueda de personas" y que "resulta lógico el temor aducido, tanto a la hora de efectuar la denuncia como al momento de prestar declaración en el debate, teniendo en cuenta el violento y trágico suceso que le tocó presenciar".

Por último remarcaron que Navarro había sido detenido tres meses antes del homicidio con un arma en la vía pública y que, antes de su detención definitiva, Martínez Urquiza ingresó al Heca con una herida de bala en agosto de 2016 para luego evadirse del hospital.

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