El crimen de Cristina Belén Lugo expuso la cara más cruel de la violencia
doméstica. La joven de 22 años sufría golpes y tormentos constantes por parte de su pareja, que se
convirtieron en una tortura inimaginable el 27 de octubre pasado. Esa noche, según la acusación
judicial que pesa sobre su concubino, el joven la encerró en la precaria casa que compartían en
barrio Las Flores, la ató a la cama, roció el lugar con combustible y cerró la puerta con candado
para luego prenderle fuego. Los gritos de la chica pidiendo ayuda y los intentos de los vecinos por
rescatarla fueron insuficientes. Murió calcinada, sin poder abandonar la hoguera en que se había
convertido su cama.
Según un reciente fallo de la Cámara Penal, todos los
indicios del caso definen a su pareja como el supuesto autor de un incendio preparado con la
intención de matarla. Pero además fue acusado de someter a la víctima a un suplicio adicional, por
lo que será sometido a juicio por homicidio calificado por ensañamiento. Un delito que se castiga
con prisión perpetua.
Matías Alberto Verón, de 25 años, había sido procesado por
el juez de Instrucción Camilo Baclini y ahora los jueces de la Sala II de la Cámara Penal
confirmaron la medida. Esto significa que seguirá detenido, a la espera del juicio.
Horrendo. El macabro crimen se produjo en la casilla de chapa y madera que
compartían en Estrella Federal y el acceso a la autopista a Buenos Aires. Cristina, de 22 años,
tenía un hijo de 4 que no vivía con ella, según sus familiares, a causa de las golpizas que sufría
su madre.
Los vecinos relataron que esa noche, tras una discusión, el
muchacho la encerró en la casilla y se fue a una casa vecina a tomar cerveza con unos amigos. De
acuerdo con la reconstrucción judicial del caso, alrededor de las 3 y cuando un corte de luz
afectaba al barrio, el acusado regresó a su casa y ató a la mujer de las manos a la cama. Luego
roció el ambiente con combustible, trabó la puerta por fuera con una linga y un candado y prendió
fuego el lugar. Algunos vecinos que escucharon los gritos de la chica quisieron abrir la puerta,
pero estaba en llamas. Derribaron algunas maderas, pero el humo les impidió ingresar. Adentro, la
chica seguía pidiendo que la ayudaran porque no se podía mover.
Los vecinos contaron que entonces Verón se acercó con las
llaves en la mano, pero se negaba a abrir el candado. La llegada de la policía lo puso a resguardo
de un linchamiento. Cuando llegaron los bomberos, bajo las chapas humeantes encontraron el cuerpo
calcinado de la chica. De acuerdo con la autopsia, su muerte no fue por asfixia sino por
carbonización.
El informe de bomberos remarcó que el incendio fue intencional y que se
utilizó algún hidrocarburo. También se detectó que Lugo estaba atada, con cables amarrados como
esposas caseras. Para el juez Baclini, la mujer "se encontraba atada a esa cama donde falleció en
forma cruel, hasta dramática".