Seis personas sindicadas como integrantes del “Clan Insaurralde” fueron condenadas por el Tribunal Oral Federal 3 en un proceso abreviado como responsables, en diferentes grados, del delito de tráfico y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas en forma organizada. La jueza Elena Beatriz Dilario homologó el acuerdo al que llegaron las partes.
Entre los condenados se encuentra Brian Nahuel Insaurralde, quien es sobrino del jefe del clan, Ramón Javier “Rengo” Insaurralde (quien se encuentra cumpliendo sentencia), y que recibió una pena unificada de 11 años y 6 meses; y una de las proveedoras del grupo, Roxana García Sipe, a quien la dieron una pena única de 8 años y 6 meses de cárcel. Brian está detenido en la cárcel de Villa Devoto, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mientras que García Sipe está bajo prisión domiciliaria en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora. Los restantes cuatro condenados recibieron penas de 3 años de prisión condicional al hallarlos responsables con una participación secundaria en la organización delictiva.
El 18 de noviembre de 2020 el Tribunal Oral Federal 3, compuesto por los jueces Eugenio Martínez Ferrero, Osvaldo Facciano y María Ivón Vella, condenó al Rengo Insaurralde y a otras 23 personas por ser parte de una organización que comercializaba droga que les llegaba desde la ciudad bonaerense de Lomas de Zamora. Entonces el Rengo fue considerado jefe y organizador del grupo, y entre los condenados estaban su sobrino Brian y García Sipe. En aquel proceso se juzgaron dos causas acumuladas teniendo en cuenta que el Rengo, junto a su hijo Fernando y la pareja de éste se encontraban imputados en ambos expedientes.
La primera de las bandas fue desarticulada en febrero de 2017 (operaba al menos desde agosto de 2016 según la acusación) cuando se logró interceptar una carga de unos 30 kilos de cocaína y más de 80 de marihuana y luego de una serie de 24 allanamientos en distintos domicilios rosarinos que surgieron de las tareas investigativas a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Tras ello, e iniciada una nueva investigación, la fiscalía pudo acreditar casi un año después que la actividad del grupo delictivo no había cesado y que la misma era llevada adelante aún con su jefe preso en la cárcel de Villa Devoto, desde la cual daba las órdenes para quienes seguían operando en las calles rosarinas con otros brazos ejecutores, principalmente su hijo Fernando y su sobrino Brian. En esta causa también fue juzgado Arnaldo Andrés “Junior” Vivas, sindicado como un transa de Villa Banana que también operaba desde la cárcel junto con Insaurralde.
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El abreviado que se cerró esta semana puso el ojo en una tercera secuencia del accionar de la banda en la que también se acumularon dos causas. Así, el fiscal de instrucción Claudio Kishimoto imputó a Brian Insaurralde, su tía Marianela “Minini” Insaurralde, Daniel Leguizamón (yerno del Rengo) y Roxana García Sipe por el delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad de tenencia con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas organizadas para la comisión del hecho en carácter de coautores.
En la otra causa Kishimoto acusó a Brian por el delito de tenencia de armas y acopio de municiones. Y en cuanto a María Carla Antonella Insaurralde y María Fernanda Zupel, ambas fueron penadas por tráfico y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas organizadas para la comisión del hecho.
Además de las condenas a Brian Insaurralde y García Sipe también fueron sentenciados en el abreviado María Insaurralde, Minini Insaurralde, Zupel y Leguizamón a 3 años de prisión condicional y a una serie de normas de conductas. Las partes estuvieron representadas por el fiscal general Federico Reynares Solari y por los abogados defensores Adalberto Luna, Mariano Scaglia, Fabián Freitas y Fausto Yrure.