Policiales

Compró un auto y hoy se iba de vacaciones pero se lo robaron y chocaron

Dos ladrones inexpertos al volante se llevaron un 206 de un garaje de barrio Martin. Los ubicaron en la zona sudoeste. El Comando los persiguió y los detuvo tras un cruce de balazos.

Viernes 21 de Enero de 2011

Dos muchachos de 18 y 20 años fueron detenidos ayer a la tarde luego de que robaran a punta de revólver un automóvil de una cochera de barrio Martin. Cayeron presos tras una persecución con policías del Comando Radioeléctrico en el extremo sudoeste de la ciudad en la que no faltaron las maniobras arriesgadas y un tiroteo a toda velocidad que culminó con el auto estampado contra un portón. Uno de los delincuentes, que fue el que se apoderó del coche, demostró una notable impericia al momento de salir del garaje con el vehículo. Con el freno de mano activado y con el rodado prácticamente fuera de control, salió del lugar como una tromba, llevándose por delante varios objetos y chocando otro auto que estaba estacionado en la calle.

El atraco. Todo se inició en una cochera ubicada en 3 de Febrero 450, entre 1º de Mayo y Alem. Más allá de los detalles que tuvo el asalto y la posterior fuga, una historia aparte merece el infortunio del propietario del vehículo sustraído que a la postre terminó seriamente dañado (ver aparte). Eran las 14.45 cuando Santiago Mattioni, de 71 años, cumplía con las tareas propias de un cuidador. El hombre estaba parado frente a la pequeña oficina que funciona en la parte delantera del estacionamiento cuando fue sorprendido por un muchacho quien sin muchos preámbulos lo encañonó con un arma.

Al voleo. "Dame la plata o te quemo", le gritó el asaltante. Mattioni no ofreció resistencia y en un santiamén terminó con las manos atadas con unos cables y tirado en el piso boca abajo. El delincuente se apoderó de unos 60 pesos que había en un cajón, pero enseguida manoteó las llaves de algunos de los vehículos que estaban estacionados en el inmenso galpón. Así, como tanteando al voleo, accionó el comando desactivador de la alarma de un Peugeot 206, patente FZQ 541, que descansaba en la dársena número 7. En principio podría decirse que el ladrón no fue por un modelo determinado, sino que tomó el vehículo que al azar logró abrir primero.

Con el coche a su disposición, el maleante puso en marcha el motor y metió primera a fondo, con el único problema de que salió a toda velocidad con el freno de mano colocado. Una extensa marca de caucho quedó impresa en el piso como registro de la impericia del conductor, torpeza que volvió a quedar expuesta cuando se llevó por delante un sillón que había quedado en la puerta del garaje y chocó contra la parte trasera de otro Peugeot 206 que estaba estacionado en la calle. "Nosotros creemos que ese muchacho no sabía manejar, por la forma descontrolada en que salió de la cochera, y que a los pocos metros de salir de allí, tal vez en la esquina, lo esperaba un cómplice. Alguien que maneja de esa forma no pudo llegar hasta el lugar donde los detuvieron", comentó un vocero de la investigación.

Mattioni pudo ponerse otra vez de pie y pedir ayuda para denunciar lo que había ocurrido al 911. La policía comenzó a rastrear el 206 y unos quince minutos después una patrulla del Comando Radioeléctrico detectó el vehículo sospechoso en Biedma y Rouillón, en la zona oeste. Pero a los policías les llamó la atención que uno de los ocupantes era un muchacho que había sido detenido el día anterior por el robo de una moto en jurisdicción de la seccional 2ª. "Aunque parezca increíble, los empleados policiales reconocieron al mismo muchacho que habían detenido el martes y por esa razón pidieron por radio si el vehículo tenía captura. Así saltó que a ese coche lo habían robado de la cochera de barrio Martin", comentó una fuente policial.

A los tiros. Entonces se inició una persecución. Los sospechosos en el 206 encararon por Rouillón y doblaron por bulevar Seguí hacia el oeste. Así llegaron a Provincias Unidas en donde doblaron hacia el sur y pisaron a fondo el acelerador. En ese tramo de la fuga se produjo un intercambio de disparos entre policías y ladrones que no causó heridos en ninguno de los bandos ni en personas inocentes. El seguimiento de los asaltantes culminó a la altura de la calle 1813, cuando el 206 se despistó por el barro y terminó contra el portón de un corralón de materiales para construcción. Los ladrones intentaron escapar a pie, pero fueron alcanzados por los efectivos del Comando Radioeléctrico. En el interior del coche la policía secuestró un revólver calibre 22 con tres vainas servidas en el tambor.

Los asaltantes fueron identificados como Claudo Norberto S., de 18 años, y Sandro Samuel P. de 20. Los muchachos fueron conducidos a la seccional 1ª, donde se labran las actuaciones judiciales por robo de automotor y resistencia a la autoridad.

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