Un chico de 18 años y su madre, de 35 años, fueron asesinados a balazos en un pasillo de Saavedra al 6200, barrio La Lagunita. Hacia allí llegaron al menos dos personas en moto que dispararon una decena de veces contra las víctimas. Los vecinos dijeron que el posible móvil de este doble homicidio pudo ser un conflicto por la vivienda donde ocurrió el hecho, otros hablaron de la denuncia por el robo de una moto como detonante del ataque.
El asesinato de Gonzalo Ariel Ramos, de 18 años, y su madre Marisa Susana Martínez, de 35 años, ocurrió en un pasillo que conecta las calles Uruguay y Saavedra a la altura 6200. En ese tramo hay varias viviendas, habitadas en su mayoría por familias que se conocen desde hace años. En ese marco fue que este miércoles por la mañana, aunque con la cautela como consecuencia del terror vivido la noche anterior, los vecinos se animaron a asegurar que las víctimas formaban parte de una familia trabajadora. "Gente muy buena, ella trabajaba en servicio de limpieza y el chico en un lavadero, pobrecito yo lo vi crecer", contó una mujer a La Capital. Allegados a las víctimas contaron que tanto Gonzalo como Marisa eran cercanos, por sus familiares, a las organizaciones de base Descendientes de Victoria y Mesa de Encuentro Barrial.
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El pasillo de Saavedra al 6200 donde fueron asesinados Gonzalo Ramos, de 18 años, y su madre Marisa Martínez, de 35.
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital.
Según indicaron desde la Fiscalía, el doble homicidio ocurrió cerca de las 23.45 del martes, minutos antes de que los vecinos dieran aviso al 911. Ambos fueron trasladados por allegados al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde al poco de ingresar fallecieron como consecuencia de las múltiples heridas de arma de fuego.
Los vecinos del pasillo contaron a La Capital que estaban dentro de sus casas cuando escucharon una seguidilla de disparos. Al salir, algunos alcanzaron a ver dos personas a bordo de una moto que escapaban a toda velocidad. La casa en donde ocurrió el crimen está al fondo de otro pasillo, donde este miércoles todavía se veía un charco de sangre que daba cuenta del lugar donde había caído una de las víctimas.
Si hubo un punto en común en el testimonio de los vecinos fue el que ubicó a Gonzalo y Marisa como parte de una familia trabajadora. "Que yo sepa no tenían ningún problema, eran personas que conocemos de hace muchos años", contó una mujer.
Sin embargo, sugirieron que un posible móvil del crimen pudo ser un conflicto por una vivienda. Según esta versión, las víctimas vivían en una casa del pasillo pero hace un tiempo se habían instalado en otra, ubicada a pocos metros de distancia en ese mismo tramo. "Dicen que la dueña la vendió dos veces, a ellos y a una persona que está presa y que es la que mandó a hacer esto para quedarse con la casa", aseguró otra vecina. Otros indicaron que previo al ataque de este martes, la familia se había visto envuelta en un conflicto por el robo de una moto. "Les habían robado la moto, hicieron la denuncia, metieron preso a uno que cuando salió los fue a buscar y les tiró", contaron a La Capital.
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Zona en conflicto
Este sector de La Lagunita ya conoce de homicidios. Los vecinos saben que, como tantos otros barrios de la ciudad, conviven con el narcomenudeo y sus lógicas violentas. La desprotección que perciben, y que describen cuando cuentan costumbres cotidianas como meterse a sus casas al caer la tarde, es la misma que adecuó el territorio para que sucedan hechos como el de este martes.
Pero en la memoria colectiva aparecen otros casos. Consultados sobre la situación del barrio, algunos vecinos recordaron al menos dos crímenes ocurridos en el último tiempo. Uno fue el de Ángel José Cuevas, un hombre de 52 años que fue asesinado en septiembre de 2021 dentro de una vivienda vacía de Saavedra al 6300 que funcionaba como un punto de venta de drogas. "Había movimiento todo el tiempo pero no sabemos nada quién era el hombre, porque hacía poco venía a ese lugar", dijo a La Capital una vecina en aquella ocasión.
>>Leer más: "El que vende droga manda y los vecinos tienen que callarse"
Otro homicidio en la zona, más reciente, fue en enero de 2022. Ocurrió en Saavedra al 6100, cuando Pablo Joaquín Cortez, de 18 años, fue baleado en un ataque en el que también resultó herido un chico de 14 años. El comentario barrial ubicó una bronca por el narcomenudeo aunque desligó a las víctimas de ese conflicto. Sugirieron, en cambio, una posible confusión dado que la esquina donde los chicos fueron atacados solía ser un punto de venta de drogas. "El que vende droga manda y los vecinos tienen que callarse", resumieron entonces quienes hablaron con La Capital.
Con relación al pasillo de Saavedra al 6200 donde este martes fue el doble homicidio de Marisa y Gonzalo, fuentes policiales indicaron que los últimos dos años hubo distintas incidencias. Desde ataques a balazos contra otras viviendas de ese lugar, hasta detenciones de personas que portaban armas de fuego.