Policiales

Broncas previas con trasfondo narco desembocan en un crimen

La pesquisa por el homicidio de Juan Arias apunta al dueño de la casa donde la víctima vivía con su familia y cuya devolución le reclamaba.

Martes 17 de Septiembre de 2019

Fueron seis tiros. Juan Manuel "Chang" Arias estaba con su pequeño hijo en brazos en la puerta de un pasillo de 24 de Septiembre y Manantiales, cerca de bulevar Seguí y Avellaneda, en el barrio Vía Honda. Pasadas las diez de la noche de ayer, justo cuando le entregó a su mujer al niño, apareció en escena una moto Honda Titán de la cual bajó un hombre, se le acercó a Chang y le disparó al menos seis veces por la espalda. Al rato llegó un móvil de Gendarmería y muchos patrulleros policiales. En el lugar donde cayó pesadamente el cuerpo de la víctima no se hallaron vainas servidas. "Fue un 38 largo, por eso no encontraron las balas", consideró un vecino.

Ayer al mediodía de ayer el fiscal de Homicidios Adrián Spelta señaló en conferencia de prensa que el crimen de Arias podría ser "un ajuste de cuentas" ya que "se presumía que tenía conflictos con otra persona que es buscada".

Excusa

"Una de las líneas que se investigan es un ajuste de cuentas por un conflicto previo que tenía con una persona que está identificada y procuramos dar con ella", dijo Spelta, y contó una historia llamativa pero no extraña como un truco habitual entre hombres de la zona ligados al narco. "Hace unos días la persona que aparentemente le disparó la noche del domingo acusó a Arias de haber violado a su hija. Eso provocó que los mismos vecinos increparan a Arias para que se fuera del barrio, aunque él dijo que no tenía nada que ver y después no lo molestaron más. Inclusive alguno intentó pegarle pero la cosa quedó ahí", reseñó el fiscal.

"Creo que ese conflicto —continuó Spelta— era una excusa porque, por lo que nos dicen en el barrio, el motivo principal era que quería que la víctima se fuera de la casa que habitaba junto con su mujer. Y para lograr eso lo acusó de una violación que no pudimos probar. Entendemos que el motivo por el cual quería que deje la casa está relacionado con la venta de drogas".

Un buen pibe

La historia que cuentan los vecinos tiene algunas diferencias, pero no demasiadas. "Chang no era de este barrio, pero se vino acá con la chica, que tenía tres hijos que no eran de él. El pibe se drogaba mucho y estaba siempre en el tapial del pasillo esperando a los clientes. La piba le decía que dejara de vender, pero él era así: no podía dejar la droga y esa era la forma de tenerla. No se metía con nadie y era un pibe querido".

"El que le dio la casa, y que dicen que fue el que vino en la moto y le tiró, quería que Chang le devolviera la casa. Le había prestado esa casa en el pasillo para que vendiera para él, pero Chang empezó a vender un poco por su cuenta", contó otro conocido del barrio, y agregó que aunque Arias "había sido soldadito no andaba armado ni nada, era buen pibe".

En tanto, una joven que conocía a la familia contó que su pareja solía decirle a Arias "vos te vas a hacer matar por 1.500 pesos".

Los vecinos contaron que la noche del domingo Arias "había andado por el barrio tomando unas cervezas y después se quedó ahí en la entrada del pasillo con la mujer y los pibes. Vimos que una moto, en la que iban los que lo mataron, pasaba de un lado para el otro por Manantiales, agarraba por 24 y volvía desde Garibaldi. Algo andaban buscando. Chang estaba ahí al lado de un poste que está en la puerta del pasillo y esa fue la última vez que lo vi", contó otro vecino.

Otro hombre, que vio toda la escena, aseguró que el homicida "paró a dos metros del poste donde estaba Chang y cuando éste estaba de espaldas le tiró. No le dio tiempo a nada. Al toque llegó una chata de Gendarmería y la policía, se pusieron buscar las balas , pero no encontraron nada. Volvieron hoy a la mañana (por ayer) pero tampoco encontraron nada dicen", contó el testigo.

En la vía

Los vecinos de la zona de Vía Honda recuerdan a los muertos no por nombre sino por género y situación. "Hace unos días mataron a una piba ahí cerca de donde mataron a Chang", dice uno que señala un lugar en medio de la calle donde un joven espera a clientes para "comprar merca".

En marzo pasado, allí donde señalan los vecinos, una balacera dejó dos muertos y ocho heridos. Los atacantes bajaron de un Chevrolet Corsa y dispararon sin piedad contra un grupo que estaba "en la esquina tomando una coca".

Emilse "Pipi" Sosa, de 16 años, y Miguel Angel Quintana fueron las víctimas fatales. Pocas horas después de ese hecho alguien dejó un cartel sobre el pasaje 1801 con la leyenda: "No se vende más droga". Durante años se dijo por lo bajo que esa zona del barrio era "del Viejo Cantero".

El 24 de abril pasado tres jóvenes de entre 20 y 22 años fueron atacado a balazos desde un auto con vidrios polarizados en Avellaneda y Seguí. Los tres, vecinos del barrio, recibieron balazos en el abdomen y uno de ellos, además, en la pierna. Poco después del ataque, la policía detuvo a un vecino de 20 años en Manantiales y 24 de Septiembre.

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