San Lorenzo.— Un hombre de 52 años muerto a golpes, sangre por todos lados
y signos de una verdadera batalla campal fue lo que la policía encontró en una vivienda de la zona
norte de San Lorenzo el sábado por la noche, cuando llegó al lugar advertida por el hermano de la
víctima.
El drama se suscitó entre la noche del jueves y la madrugada del
viernes, pero recién salió a la luz este fin de semana, cuando la policía encontró el cuerpo y
detuvo a las dos personas que están imputadas en el hecho.
Todo sucedió en una vivienda de Sarmiento al 500 donde el dueño de casa
con dos visitantes se juntó a guitarrear y emborracharse. Esa noche a la casa que habita
Vicente L, de 50 años, llegó Rolando A, de 27, conocido como loquillo, acompañado por otra persona
que no se quedó a beber y se fue antes del desenlace, y por Roberto Bergamasi, el hombre que
resultó finalmente asesinado.
Tanto Vicente L, como Rolando A. se encuentran detenidos y se cree que
este último sería el autor de la andanada de golpes que terminaron con la vida de Bergamasi.
Si bien todavía el crimen se encuentra en plena etapa de investigación,
la primera de las hipótesis apunta a que los efectos del alcohol y algún otro tipo de estimulante
hayan provocado en una discusión que devino en una pelea sin control .
El cuerpo de Bergamasi estaba tirado en lo que podría haber sido el
garaje de la casa, bañado en sangre y con golpes en toda su estructura física. Además las manchas
de sangre regaban toda la habitación, manchando sábanas y prendas de vestir de Vicente L, quien
también tenía signos de haber recibido varios golpes.
Como el cadáver presentaba un fuerte impacto en la cabeza se cree que
primero fue golpeado con algún elemento contundente y luego recibió una seguidilla de patadas y
puñetazos cuando estaba en el piso que terminaron con su vida.
Roberto Bergamasi vivía junto a su madre y su hermano Guillermo, de 45,
en General López al 3100 de San Lorenzo. El hombre no trabajaba y su adicción al alcohol hacía que
muchas veces recalara en la casa de Vicente donde se quedaban tomando hasta que no se podían
mantener en pie.
Por eso no sorprendió que se fuera el jueves, y el viernes no regresara
a su casa, Sin embargo el sábado a la tarde su hermano Guillermo fue a buscarlo y cuando ingresó
por un portón de madera que estaba entreabierto encontró el cuerpo Roberto tirado en el piso, a
pocos metros en una silla, semidesnudo estaba Vicente balbuceando incoherencias.
Cuando Guillermo preguntó que había pasado el hombre sólo atinó a decir:
“Se cayó y se golpeó contra el piso” por lo que el hermano radicó la denuncia en la
comisaría 7º de San Lorenzo.
Pocas horas después en la plaza del Combate fue detenido Rolando A,
quién no opuso resistencia, y todavía tenía sangre en sus ropas.























