Policiales

Arriesgada fuga de nueve presos de un micro penitenciario en plena ruta

Provocaron fuego donde iban sin estar esposados. Los guardias pararon para ver que pasaba y se les abalanzaron. Les robaron cuatro armas y huyeron.

Jueves 09 de Mayo de 2019

Nueve internos de la cárcel de Coronda se fugaron ayer al mediodía de un vehículo del Servicio Penitenciario que los trasladaba hacia ese penal por la autopista a Santa Fe luego de participar de una visita a familiares en la cárcel de Rosario. En horas de la tarde y entrada la noche, tres de ellos fueron recapturados: Alberto Augusto Quiroz, Diego Alberto Sosa y Nahuel Arce.

Según la información surgida de fuentes oficiales, el minibús que trasladaba a 13 presos custodiados por nueve agentes se detuvo en la banquina luego de que los guardias percibieran un foco de humo y fuego en el sector donde iban los internos. Al abrir la puerta del fondo del colectivo los presos se abalanzaron contra el personal, despojaron de sus armas a cuatro de ellos y se originó un tiroteo que culminó con dos penitenciarios con heridas leves. Tras ello algunos de los evadidos robaron dos autos en las inmediaciones para darse a la fuga, vehículos que aparecieron abandonados horas después.

La investigación del episodio está en manos del fiscal de Flagrancia Marcelo Maximino, quien en principio les formaría causa por facilitamiento de evasión a los nueve penitenciarios involucrados en el traslado. Sin embargo, luego se indicó que el caso pasaría a la fiscal de Violencia Institucional Karina Bartocci. Lo cierto es que, en una investigación en conjunto con la Dirección de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad, deberá deslindar las responsabilidades de cada agente teniendo en cuenta que algunos de los reos no estaban esposados como corresponde y tampoco es parte del protocolo que un furgón se detenga en una situación como esa.

Sobreinformación

“La emboscada que no fue” podría ser el título de una crónica sobre una jornada en la que el caudal informativo abundó por demás, teniendo en cuenta que en casos como este los datos aparecen en cuentagotas. Sin embargo, y de repente, muchas fuentes caracterizadas por su prudencia y hermetismo parecían ávidas por aportar todo lo que sabían.

De la misma manera comenzaron a circular fotos y audios de WhatsApp contando la posta desde el anonimato. Como el audio de una mujer que dijo vivir cerca de donde ocurrió el hecho y haber visto todo con información totalmente desacertada. “Fue llamativo cómo empezaron a circular las fotos con los prontuarios de los presos, el parte de la unidad regional. A uno le llegó en un grupo de mamis del colegio”, comentaba impresionado un jefe policial.

La confusión reinaba incluso en partes oficiales. Uno de la Unidad Regional II refirió que “cuatro individuos armados a bordo de un VW Suran negro, dominio LVT 675, interceptaron un móvil del Servicio Penitenciario. Se produjo un enfrentamiento armado, hay dos oficiales heridos. Como resultado del ataque se evadieron 13 detenidos”. A renglón seguido, daba una lista de 14.

Casi siete horas después del incidente, ocurrido sobre las 12.30, la información de la supuesta emboscada comenzó a decantarse. Así, se supo que los evadidos fueron nueve: Alfredo Patricio Rojas, Hugo Alberto Peralta, Alberto Augusto Quiroz, Carlos Andrés D’Angelo, Leandro Ubaldo Cabalie, Alejandro Andrés Candia, Mariano Ezequiel Cardozo, Nahuel Arce y Diego Alberto Sosa. De ellos, al cierre de esta edición habían sido recapturados Arce y Sosa.

De ellos, hay seis que estaban cumpliendo condenas por hechos de homicidio (ver aparte) y fuentes oficiales señalaron que ninguno está sindicado como miembro de alguna organización criminal relevante. En tanto, hubo cuatro reclusos que permanecieron en el minibús: Marcelo G., Rafael E., Carlos C. y Mariano S.

Visitas

Entre los datos iniciales que no sufrieron alteraciones se supo que los trece reos habían sido trasladados de la cárcel de Coronda a la Unidad Penitenciaria de Riccheri y Zeballos por orden de un juez y para que pudieran encontrarse con familiares que viven en esta ciudad. Terminada la visita subieron al minibús con nueve penitenciarios (ver infografía) y emprendieron el regreso a Coronda.

El colectivo inició el traslado de rutina, sin vehículos de custodia, e ingresó a la autopista que une Rosario con Santa Fe. Cerca de las 12.30 y cuando circulaban por el kilómetro 3 se originó el incidente arriba del minibús. Según la versión oficial de última hora los penitenciarios sintieron olor a quemado y percibieron humo, como si en la parte trasera alguien hubiera encendido un papel o un cigarrillo.

Entonces detuvieron el vehículo en la banquina y bajaron a comprobar qué estaba pasando en el sector de los reclusos. Al abrir la puerta trasera algunos de los presos se abalanzaron sobre los agentes y les sustrajeron las armas a cuatro de ellos. Eso derivó en un enfrentamiento a tiros que ocasionó leves heridas a dos guardias: uno con un roce de bala en un brazo y otro con un disparó en un glúteo.

Lo que siguió fue un desbande de presos a campo traviesa en dirección a los humildes barrios y caseríos que existen a ambos lados de la autopista. En esas circunstancias fueron robados un Fiat 147 y un Volkswagen Suran, justamente los sindicados en la versión de la emboscada.

Al parecer ambos vehículos fueron robados a punta de pistola en las calles aledañas a la zona del hecho y aparecieron horas más tarde. El Surán en José Hernández y Artigas, y el Fiat en Boedo y Larrechea, ambos en el noroeste rosarino.

Entre policías y curiosos

Para las 13 la escena del hecho estaba cargada de efectivos de diversas fuerzas policiales y penitenciarias, sus vehículos y una importante cantidad de autos y camiones particulares cuyos conductores no entendían qué ocurría. Primero se cortó un carril de la mano que va hacia Santa Fe para que el tránsito pudiera circular y un par de horas después se interrumpió toda el tránsito desde el inicio de la autopista, en la Circunvalación.

Los curiosos se asomaban desde los barrios aledaños y los automovilistas sacaban fotos con sus teléfonos cuando pasaban por la escena. Sobre las 14.30 una pareja que iba a bordo de una camioneta tuvo que detenerse cuando le requirieron la colaboración para que participaran como testigos. Mientras tanto, algunos efectivos rastrillaban entre los pastizales de la zona en busca de rastros y un helicóptero sobrevolaba la zona.

A las 14.45 llegó el ministro de Seguridad santafesino, Maximiliano Pullaro, quien venía del norte de la provincia. Cierta expectativa surgió entre los periodistas presentes que llevaban más de dos horas informándose y desinformándose a través de sus celulares. “Para mí venían 15”, comentaba un cronista a un camarógrafo entre elucubraciones.

Luego de una breve reunión con funcionarios de su cartera, el ministro atendió “por cortesía” a la prensa y adelantó que no respondería más de dos o tres preguntas. “Vengo a conducir el operativo de recaptura”, arrancó. Se refirió al hecho como una situación confusa y no habló de emboscada (todavía era la hipótesis principal) sino que refirió que los autos habían sido robados. Confirmó el breve enfrentamiento con un guardia herido y la sustracción de cuatro armas al personal. Sobre los recapturados, aclaró que a esa hora había dos y que otros tres estaban siendo identificados tras ser apresados en las inmediaciones pero no se sabía si eran parte del convoy.

“Era un traslado más de los entre tres mil y cinco mil por mes que hace el Servicio Penitenciario en toda la provincia”, sostuvo, y explicó que fue originado en una medida judicial. Finalmente, reafirmó que trabajaría personalmente en la recaptura, “con 120 efectivos de la Unidad Regional II, la Brigada Aérea y la Policía de Acción Táctica”.

Para develar

Un parte oficial de la Fiscalía Regional añadió minutos después que la hipótesis de la emboscada no era la más concreta y adelantó que se les formaría a los penitenciarios una causa por facilitamiento de evasión. En este sentido, la investigación de la Fiscalía y Asuntos Internos tendrá un par de interrogantes que develar.

Entre ellas, si los reclusos estaban o no esposados, o si les habían puesto las esposas mal. Algunos voceros consultados deslizaban ayer la idea de negligencia o facilitamiento de evasión, y referían una conducta “no profesional” de los custodios, infiriendo “una falta grave” de los penitenciarios “parar el colectivo”.

En tanto, al cierre de esta edición quedaban seis evadidos que eran buscados en Granadero Baigorria y el norte de Rosario. El director de la Central de Información OJO, Daniel Corbellini, sostuvo en una conferencia de prensa que “la fiscal Karina Bartocci está investigando con Asuntos Internos cómo fue la mecánica de la fuga. Hay personal del Servicio Penitenciario con heridas leves. Los vehículos aparecieron en la zona norte entre las 15 y las 16”.

El funcionario expresó que “el segundo recapturado fue ubicado por medio de las cámaras de la Central OJO. Estamos investigando si los internos estaban esposados y si la vaina servida que se secuestró corresponde a un arma reglamentaria.

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